Infancias duras y violentas, fácil acceso a armas
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La mayoría de los presos condenados en la Argentina pasaron la infancia en hogares violentos, se hicieron adultos con un arma en la mano, se fueron de la casa antes de los 15, son padres, tuvieron trabajos de baja calificación y tienen entre 18 y 30 años. Y un 25% está encerrado por delitos que involucran menos de 900 dólares.
El estudio se hizo entrevistando a más de mil presos condenados.
Los datos surgen de un estudio que hizo el Centro de Estudios Latinoamericanos sobre Inseguridad y Violencia (Celiv) difundido por el portal “Cosecha Roja”.
Según el relevamiento, casi la mitad de los presos condenados vivió en un hogar con “moderada o intensa violencia”. Uno de cada cinco no conoció a la mamá o al papá y el 40% se fue del hogar antes de cumplir 15. Tres cuartos creció en entornos delictivos y la mayoría tiene amigos o familiares que habían “incurrido en la actividad delictiva media o alta”.
En el 73% de los casos de presos condenados tenían familiares o amigos que habían pasado por la experiencia carcelaria. Esto, dice el informe, contribuye a “morigerar la percepción de la cárcel como un riesgo o un valor social negativo”. “Más de medio millón de personas han tenido o tienen algún familiar dentro del sistema penitenciario. Se ha naturalizado: la cárcel”, destacó Marcelo Bergman, sociólogo y director del Celiv.
Casi el 80% de los internos dijo haber tenido alguna vez armas de fuego. El director de Centro dijo que “crecieron con un arma en sus manos”.
El estudio arrojó que, entre el sistema federal y el de la provincia de Buenos Aires, un 60% del país, un cuarto de ese total fue condenado por robar menos de 900 dólares. (Fuente: “Cosecha Roja.org”)