Informe especial: «No es justo ligar el terrorismo con el Islam»
CIUDAD DEL ESTE, PARAGUAY (Javier Lojo, enviado especial).- Todos los días ingresa a la mezquita de esta ciudad un centenar de fieles para orar frente a la imagen de Mahoma.
El líder espiritual de esta mezquita es el sheik Mounir Fadel, un religioso oriundo del Líbano de unos 35 años.
Hace más de tres años que se encuentra en esta región y, según sus propias palabras, está totalmente integrado a esta sociedad paraguaya. No habla español ni portugués y es por ello que necesita estar acompañado en forma permanente por un traductor.
La mezquita se encuentra en pleno centro comercial de la ciudad y tiene capacidad para recibir a unas 150 personas por día.
En Ciudad del Este, que hoy cuenta con unos 150.000 habitantes, algo más de 10.000 son de origen árabe. Sumados a éstos existen otros 15.000 musulmanes que diariamente cruzan la frontera desde el Brasil por el tema comercial que los une.
Fadel es uno de los líderes más importantes de esta región, considerado por sus seguidores como una persona con «mucho sentido común», lo que relaciona lo cotidiano con el Islam.
Su secretario, Mohamed Abdallah, fue quien nos hizo el contacto para conversar con él. Abdallah vive en el piso 18 del edificio pegado a la mezquita. Un departamento donde se puede observar todo el movimiento de Ciudad del Este. En ese lugar se hizo la entrevista con Mounir Fadel.
Luego de conversar por más de una hora con Abdallah en su departamento, hora que usó para testear cuáles eran los objetivos de nuestra entrevista, apareció el sheik con su traductor.
En un diálogo muy difícil, que derivó la mayor parte de las veces al plano internacional, Fadel negó enfáticamente la presencia de células terroristas en la región de la Triple Frontera.
-¿Qué cambió después del 11 de setiembre?, comenzó preguntando «Río Negro», luego de presentarnos y previo a la exigencia de nuestras credenciales.
-Realmente nosotros, como todo ser humano, lamentamos este accidente que tuvo EE. UU., porque se mató a inocentes, gente que nada tiene que ver con la política externa de cualquier país. Se dirigió hacia nosotros una discriminación que verdaderamente la estamos sintiendo mucho, porque no es justo lo que está pasando. Nosotros somos iguales a cualquier otro ser humano. Nosotros siempre damos el mismo ejemplo frente a este acto. Hubo un atentado en Oklahoma donde murieron cientos de personas, y fue un norteamericano quien ejecutó tan barbárico acto. Ahora, ¿todos los norteamericanos son terroristas? Supongamos que fueron musulmanes los que atentaron contra Nueva York, ¿todos somos terroristas?
-¿Sabía usted del atentado del 11 de setiembre?
– No, cómo pueden pensar eso. Esta pregunta nos demuestra que el periodismo cambió. Ya es una moda hacer una nota sobre los musulmanes, para sacar un golpe periodístico. Eso es lo que vemos que se busca. Pero nosotros seguimos actuando igual que antes del 11 de setiembre.
-¿Se profundizará esta marginación?
-Siento que será por un tiempo, una etapa que irá mejorando. Hasta que se logre el objetivo político que se busca.
-¿Cuál es ese propósito político que señala?
-Dominar puntos geográficos económicamente fuertes en el mundo. Ese es el propósito. Existen intereses económicos en todas las zonas donde hay concentración importante de musulmanes.
-¿La guerra contra Afganistán no puede profundizar las diferencias entre cristianos y musulmanes?
-Esta no es una guerra contra nosotros. Es una guerra para lograr intereses económicos. No se va a profundizar este enfrentamiento porque EE. UU. no tiene margen para ello. En todo Occidente se está pidiendo que se pare la guerra. Ya hay manifestaciones en todas partes de Europa y Estados Unidos solicitándolo. Todos queremos evitar la guerra con el diálogo. Pacíficamente se pueden resolver muchísimos temas, inclusive este nuevo conflicto. La guerra puede aumentar, pero nunca se va a llegar a un enfrentamiento entre civilizaciones. La violencia crea más violencia.
-¿Qué es la Guerra Santa para el Corán?
-La Guerra Santa no es la voz de los cañones ni de las espadas. Es cómo nos rectificamos día a día para ser mejores ante el mundo, ante el prójimo. Es una corrección del individuo. Es como el Jidah, que es la lucha personal que tenemos cada uno de nosotros para corregirnos y así poder corregir a nuestro entorno, pero siempre apuntando a ser mejores personas. Cada uno de nosotros tiene elementos malos y buenos. La santificación, que es la Guerra Santa que ustedes dicen, es hacer prevalecer los elementos buenos frente al mal, para que de esta manera la sociedad pueda crecer en forma más armoniosa.
-¿Por qué entonces se relaciona Guerra Santa con violencia?
-Lamentamos mucho todo lo que se escribe en los diarios. Quienes hablan del tema muchas veces ni siquiera saben qué es el Islam. Sería importante que primero leyeran para luego escribir con criterio. Están mostrando al mundo que el Islam es la religión de la violencia del cañón, que es una imagen totalmente revertida. El Islam es sinónimo de paz, amor y convivencia. Es el dar, el ayudar. Todo eso es el Islam.
-¿A qué se debe esto que señalan?
-Hay ignorancia en muchos periodistas o, lo que es peor, muchos de ellos están pagados para que escriban eso. Exigimos honor en el periodista. En ningún momento Dios pide la violencia y el diálogo del cañón. Todo al revés, la paz es lo que nos exige.
-¿Por qué Occidente liga el terrorismo al Islam?
-Esta es una pregunta política. El problema está en que el pueblo árabe es el que hoy está siendo atacado por la prensa occidental y algunos gobiernos. No está bien ligar el islamismo con el terrorismo. Es un error hacer esta relación.
-Sin embargo, en las inmolaciones que uno observa, siempre están presentes extremistas árabes…
-Como en todas partes, musulmanes hay buenos y malos, como también hay cristianos buenos y malos. El problema aquí es político. Hasta que no exista justicia, difícilmente el pueblo árabe pueda contener este tipo de hechos que son marginales en los más de los más de mil quinientos millones de ciudadanos que componen la etnia musulmana.
-¿Qué tipo de justicia es la que exigen?
-Es muy alta la injusticia que hoy soporta el pueblo musulmán. Sus tierras están siendo arrasadas por la guerra y poco puede hacer el pueblo para defenderse. Las Naciones Unidas, que es un organismo occidental que está por encima de todos los gobiernos, ha determinado bajo dos resoluciones que los tanques israelíes deben dejar las tierras palestinas ocupadas. Sin embargo, ellos siguen presentes allí.
-Pero entonces el problema es más complejo…
-La masacre que está sufriendo el pueblo árabe es tremenda. Justicia es cumplir con las leyes internacionales, cumplir con lo que exigen las Naciones Unidas. Por eso el problema que hoy existe en el mundo no es religioso, sino político. Con la creación de un Estado palestino terminarían los problemas en Medio Oriente.
-¿Justifica la violencia cuando no hay justicia?
-El Islam, como ya dije, es sinónimo de paz. Pero nosotros no podemos contener a una persona cuando le matan a su hermano, sus hijos y su esposa frente a su cara. Pienso que nadie se queda de brazos cruzados cuando ocurre algo así. ¿O usted se quedaría en forma pacífica si entran ladrones a su casa y quieren matar a sus hijos y su esposa? Creo que éstas son reacciones normales que tiene cualquier pueblo cuando se siente invadido.
-¿Cuándo puede terminar esta matanza?
-Cuando exista justicia y se apliquen las leyes que ya están sancionadas se acaba todo el problema.
-¿Por qué cree que no se aplican estas leyes?
-El factor político es determinante. Está en juego toda una región con un alto valor económico para Occidente. No hay que olvidar que Medio Oriente hoy es el principal abastecedor de combustible de Occidente. Una llave que Estados Unidos no quiere perder. Lo mismo ocurre con Afganistán. ¿Quién puede creer que una potencia militar como es Estados Unidos no puede encontrar a los terroristas de Al Qaeda en Afganistán, donde se manejan con mulas y rifles a los hombros? Quien entiende algo del tema sabe que todo esto es una farsa. Lo que se busca es tener presencia política en esa región para poder controlar económicamente otra de las llaves de Medio Oriente.
-Pese a sus conceptos, muchos de los gobiernos árabes de Medio Oriente están con Estados Unidos…
-Obviamente que muchos gobiernos están en favor de la política norteamericana, pero no sus pueblos. Todos los favores que paga Estados Unidos por esta relación se quedan en un solo estrato social. Es por ello que no hay democracia en Medio Oriente. ¿En qué país de esta región hoy existen gobiernos elegidos por sus pueblos? No los hay. Sólo existen dictadores o familias que se mantienen en el poder con el aval de Occidente. Y éstas son las familias o dictadores que se benefician económicamente con estas «buenas relaciones», pero no el pueblo. Habría que ir a Medio Oriente para saber la verdad de lo que ocurre en esa región.
-¿Sabe de la presencia de grupos extremistas en la Triple Frontera?
-Yo nunca he conversado ni he tenido contacto con ninguno de ellos.
-¿Pero escuchó alguna vez hablar de ellos?
-Por versiones periodísticas, nada más.
Terminada la entrevista, el sheik nos condujo hasta el interior de la mezquita.
Allí nos comentó cómo es que llegó al Paraguay y transparentó su preocupación sobre una solución que tardará en llegar para el conflicto de Medio Oriente.
Insistió antes de despedirse en que «ningún pueblo podría aguantar la represión que sufren los árabes. Ninguno lo podría hacer con tanta dignidad».
Foto: Mohamed Abdallah, el contacto que permitió llegar a la entrevista con el sheik Mounir Fadel.
CIUDAD DEL ESTE, PARAGUAY (Javier Lojo, enviado especial).- Todos los días ingresa a la mezquita de esta ciudad un centenar de fieles para orar frente a la imagen de Mahoma.
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