Investigan supuestas amenazas contra el sacristán

Se cumple este miércoles una semana de la desaparición de Oscar Marmouget. La familia insiste con el contenido del celular.

Por Redacción

JUSTICIA

Con el paso de los días, aumenta la preocupación por la desaparición de Oscar Francisco Marmouget, de 58 años. “Son momentos muy difíciles. No se lo deseamos a nadie”, expresó ayer por la tarde Karina, la hija de Marmouget.

Mientras, los investigadores tratan de establecer el origen de unos mensajes de texto con supuestas amenazas contra Marmouget, quien se desempeña desde hace 15 años como sacristán en la Catedral de esta ciudad.

Su hija ratificó que los mensajes amenazantes estaban el celular de su padre tal como lo había indicado Mirta Fuentealba, esposa del hombre. Karina dijo que el celular estaba en el departamento donde vivía temporalmente su padre en el complejo deportivo, que depende de la parroquia Virgen de la Medalla Milagrosa, que está ubicado en Pablo Mange y Onelli. Señaló que el celular se lo entregaron a la Policía para las pericias correspondientes.

Personal de la Brigada de Investigaciones de la comisaría 28 trabajan en la búsqueda del sacristán. El fiscal Bernardo Campana coordina la investigación y organizó los rastrillajes por la zona donde el hombre fue visto por última vez. También se siguen tomando declaraciones.

Marmouget salió a comprar fiambre la noche del miércoles pasado a una pequeña despensa del barrio Boris Furman, que está ubicada a menos de una cuadra del departamento donde se aloja.

Fuentes judiciales comentaron que el dueño de la despensa declaró en la causa y no recordó haber atendido al hombre esa noche.

Marmouget no regresó al departamento. Lo extraño es que salió sin campera, sin documentos y tarjetas de débito. Tampoco se llevó el celular. Y dejó las llaves del auto de la familia, que quedó estacionado en el predio del complejo deportivo. Desde entonces no se sabe nada de su paradero.

Ayer, la hija aseguró que Marmouget no estaba medicado. “No tenemos nada”, afirmó Karina. “Estamos con la incertidumbre de no saber qué pasó. Si está bien”, admitió, angustiada.

Fuentealba relató esta semana que hace tres semanas que están separados temporalmente con su esposo, quien se mudó a un departamento que le facilitó el padre Branko, de la Parroquia Virgen de la Medalla Milagrosa. La mujer afirmó que hace 38 años que están casados.

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