Isla de Tierra: El fin del sueño europeo para 80 migrantes

Es un peñasco, bajo soberanía española, ubicado a 50 metros de la costa de Marruecos. Ocho decenas de subsaharianos lo ocuparon creyendo que las autoridades los trasladarían a suelo firme español. Pero esta madrugada, la Guardia Civil los expulsó y obligó a volver.

Redacción

Por Redacción

Isla de Tierra se encuentra en el mar Mediterráneo, a 50 metros de la costa de Marruecos. Cuando la marea baja, la distancia se reduce a 30. En el agreste peñasco que es en realidad -no hay un solo árbol y el calor se nota pese a comenzar septiembre- ondea la bandera de España: el islote forma parte del archipiélago español de Alhucemas.

Ocho decenas de subsaharianos que soñaban con una vida mejor se aferraron casi literalmente a esa enseña desde la semana pasada. Hasta la madrugada de hoy, cuando la Guardia Civil, por orden del gobierno de Mariano Rajoy, los devolvió a Marruecos, desde donde habían llegado a la minúscula isla española. Alcanzarla desde la playa marroquí de Sfiha cuesta apenas unas brazadas.

Los subsaharianos -hombres, mujeres y niños- quisieron dejar atrás África y entrar en Europa y creyeron poder hacerlo ocupando el peñasco que, a tan pocos metros de Marruecos, está bajo soberanía española. Confiaban en que las autoridades del país europeo los trasladaran desde allí a suelo firme español.

Pero agentes de la Guardia Civil llegaron esta madrugada, en mitad de la oscuridad y a bordo de unas lanchas a las que los obligaron a subir para, pocos minutos después, conminarlos a bajar en las playas de Marruecos. Allí los esperaban militares y policías del reino alauí, según relataron testigos.

A las cuatro y media de la madrugada, Isla de Tierra había vuelto a quedar desierta y el gobierno español cerraba una nueva vía de acceso de inmigración ilegal que se había abierto recientemente.

Hasta ahora, las rutas de la inmigración ilegal desde Marruecos a España eran las de las pateras que parten de la costa africana o las de las avalanchas de personas que simultáneamente intentan saltar las vallas fronterizas que separan al reino alauí de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, enclaves españoles en el norte de África.

En los últimos años, España ha reforzado mucho los controles y la vigilancia. Los sin papeles lo tienen cada vez más difícil, pero pese a ello y según diversas estimaciones, en el norte de Marruecos malviven entre 3.000 y 5.000 indocumentados subsaharianos que esperan una oportunidad para poder entrar en España.

La de esta madrugada fue una operación conjunta hispano-marroquí. Pocas horas antes, los dos países llegaron a un acuerdo sobre cómo proceder en el problema abierto por los subsaharianos.

Durante días, el gobierno de Rajoy no supo qué hacer con ellos. Llevarlos a la Península podía desatar el “efecto llamada” y ser un aliciente para las mafias que hacen caja con la inmigración ilegal. Dejarlos simplemente ahí, sin cobijo ni posibilidades de conseguirlo, tampoco era la solución.

Y mientras el Ejecutivo se lo pensaba, militares españoles de la guarnición del cercano Peñón de Alhucemas les suministraban agua y comida en bolsas lanzadas desde sus lanchas.

Al final, España pidió ayuda a Marruecos. Y los dos países acordaron compartir la responsabilidad del problema, pese a los roces que mantienen por asuntos territoriales -Rabat reivindica tanto Ceuta y Melilla como los islotes que hay frente a su costa bajo soberanía española-.

El acuerdo, básicamente, se resume en que el país norteafricano acepta la devolución de los subsaharianos porque éstos salieron de allí para ocupar Isla de Tierra. La de todos menos una decena, los más débiles, mujeres y niños a los que España sacó del islote, prestó atención médica y trasladó a un centro de estancia temporal de inmigrantes y a dos centros de acogida.

El gobierno de Rajoy se felicitó por el “éxito” de la operación. Pero juristas y varias ONG, entre ellas Amnistía Internacional, lo acusan de haber violado la ley al entregar a los inmigrantes a las fuerzas de seguridad marroquíes.

La legislación española, aseguran, obliga a estudiar cada caso para conocer si los inmigrantes reúnen los requisitos de acceso. Y la de esta madrugada fue una expulsión sumaria y masiva, dicen. Además, entre los subsaharianos podría haber refugiados que pretendieran solicitar asilo. “Y han sido entregados a un país que viola sistemáticamente los derechos humanos de las personas inmigrantes”.

“Las políticas de control de flujos migratorios y de lucha contra las mafias no se pueden imponer sobre los derechos humanos de las personas inmigrantes, las principales víctimas de esta situación”, protestaron varias ONG.

Por Sara Barderas (dpa)


Isla de Tierra se encuentra en el mar Mediterráneo, a 50 metros de la costa de Marruecos. Cuando la marea baja, la distancia se reduce a 30. En el agreste peñasco que es en realidad -no hay un solo árbol y el calor se nota pese a comenzar septiembre- ondea la bandera de España: el islote forma parte del archipiélago español de Alhucemas.

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