Izquierda italiana en problemas
Alvise Armellini DPA
Cuando en diciembre arrancó la campaña electoral italiana, el líder de centroizquierda Pier Luigi Bersani estaba seguro de que vencería los comicios. Ahora, tres semanas antes de la votación del 24 y el 25 de febrero, comienza a haber dudas al respecto. Las encuestas de esta semana muestran como la coalición conservadora liderada por el ex primer ministro Silvio Berlusconi se encuentra a tan sólo cinco puntos de Bersani, tras reducir considerablemente la ventaja de 15 puntos con la que contaba la centroizquierda a principios de enero. “Estamos a un paso de la victoria”, afirmó Berlusconi en unas declaraciones recogidas en la página web de su partido, Pueblo de la Libertad (PdL). “La izquierda está asustada. Están perdiendo de vista la victoria, que pensaban que tenían en el bolsillo”, agregó. Berlusconi recordó su primera victoria electoral, en 1994, que sorprendió a sus rivales, y las elecciones del 2006. En estas últimas la centroizquierda desaprovechó su ventaja de cinco puntos en los comicios, que ganó, pero que sólo le sirvieron para mantenerse dos años en el poder, lo que abrió el camino al retorno de Berlusconi al poder. “Debemos redoblar nuestros esfuerzos, porque no podemos desestimar sus habilidades para regresar”, reconoció el exlíder de centroizquierda Massimo D’Alema en una entrevista con el diario “Il Mattino”. Entretanto, el Partido Democrático (PD) de Bersani se ha visto debilitado por el escándalo del Monte dei Paschi di Siena, un banco que está controlado de forma indirecta por el gobierno municipal de la ciudad italiana, en manos del PD. El partido de Bersani se ha visto también afectado por las críticas del todavía primer ministro, Mario Monti, que lidera otra coalición centrista, y de quien se esperaba que se uniese al PD en un frente común contra Berlusconi. El apoyo a la centroizquierda alcanzó su máximo en diciembre, tras las elecciones primarias entre Bersani, un comunista reconvertido en liberalizador de mercados, y el alcalde de Florencia, Matteo Renzi. En una votación restringida a los simpatizantes de la centroizquierda, Renzi, más centrista que Bersani, perdió las primarias, aunque se le considera más popular entre el electorado. Con un discurso más largo, Bersani consiguió sin embargo menos aplausos que Renzi. El candidato del PD aseguró que las prioridades de su gobierno serían la “moralidad” y el “empleo”, en contraste con los años de gobierno de Berlusconi, rodeados de escándalo, y del desempleo que caracterizó los 14 meses de gobierno de Monti. “No me alegra que la gente diga que el PD ya ganó (…), tenemos que luchar y quizás luchar con un poco más de animosidad”, proclamó Bersani, en un mensaje que parecía más bien dirigido a sí mismo que a su audiencia. Las tensiones entre los sectores más moderados y radicales de la izquierda italiana provocaron en el pasado la caída de algunos gobiernos de centroizquierda. Así pues, de ganar las elecciones, Bersani tendría que luchar para evitar que algo así volviese a pasar, mientras intenta asegurarse apoyo para sacar adelante las reformas que Italia necesita.
Alvise Armellini DPA
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