Japón le dice a Madryn: no es malo cazar ballenas

La embajada nipona envió a concejales de Madryn una carta para intentar convencerlos de que una captura controlada de ballenas no afecta al ecosistema. Fuerte rechazo de Greenpeace.

Por Redacción

Japón dejó en claro que quiere capturar tanto las ballenas que surcan las costas del Chubut como las de cualquier otro mar y generó un enorme revuelo en la comunidad ambientalista del país.

La embajada de Tokio intentó convencer a la Argentina de que la caza de ballenas no perjudica el equilibrio del ecosistema, según una misiva que les envió a concejales de Puerto Madryn.

La zona chubutense es elegida por bellos ejemplares de ballena franca que son la admiración del país y de turistas extranjeros.

Allí se encuentra la principal reserva de ballena franca austral del mundo, una especie bajo protección internacional porque corre un serio peligro de extinción.

A los concejales chubutenses, la embajada nipona les envió una larga nota acompañada de folletería que intenta demostrar el “bajo riesgo ecológico que representa la caza controlada de estos cetáceos”.

En la carta de tres páginas, a la que tuvo acceso la agencia Reuters, Japón argumentó que “una captura controlada puede ser consistente con la sustentabilidad de la ecología”, y calificó de “injustificables” las críticas que recibe ese país.

La organización ambientalista Greenpeace puso el grito en el cielo. Sostuvo que Japón “está realizando una ofensiva en favor de la cacería, intentando ampliar la cantidad de ballenas a cazar y levantar la moratoria para cazar miles de ballenas de todas las especies en todos los mares” (ver aparte).

La organización condenó en numerosas oportunidades la caza de ballenas en aguas argentinas y señaló como principales responsables a barcos japoneses.

“Se puede…”

“Se debe destacar que (…) sería posible cazar 2.000 ballenas minke (un tipo de cetáceos) cada año durante los próximos cien años sin por ello disminuir o afectar negativamente su población” mundial, dice la misiva de Japón.

El concejal Guillermo Grim, presidente de la Comisión de Medio Ambiente del Concejo Deliberante de Puerto Madryn, rechazó la postura japonesa. “No es verdad que se pueda cazar indiscriminadamente a las ballenas minke, porque eso generaría un gran desequilibrio en la biodiversidad del ecosistema”, dijo Grim

“Nos toman como un país pobre, pero rico en recursos naturales, entonces quieren venir a agotarlos porque en su país ya lo hicieron”, agregó.

Según Grim, en aguas atlánticas frente a Chubut también hay presencia de ballenas minke, además de la franca austral, aunque para Japón no existen pruebas de la existencia de esta especie en el mar argentino.

Por su parte, el portavoz de la embajada de Tokio y autor de la carta, Takahiro Nakamae, dijo que la comunidad japonesa se siente discriminada por muchos argentinos y agrupaciones ambientalistas por cazar ballenas.

“Somos atacados injustificadamente, porque no es una actividad ilegal. Muchos argentinos nos dicen despectivamente ‘caza ballenas’ ”, se quejó. (Reuters)

“Buscan levantar la moratoria de caza”

Distintas organizaciones conservacionistas coincidieron ayer en rechazar los argumentos utilizados por Japón en su campaña para lograr que se les autorice la captura de ballenas minke y criticaron la estrategia, a la que acusaron de perseguir el objetivo de que se levante la moratoria para la caza de otras especies de ballenas.

El coordinador de Greenpeace, Milko Schvartzman, sostuvo que “Japón está realizando una ofensiva intentando ampliar la cantidad de ballenas a cazar y así levantar la moratoria para capturar miles de ballenas de cualquier especie en todos los mares”.

Agregó que la nueva estrategia de Japón apunta a lograr el apoyo de la Argentina ante la Comisión Ballenera Internacional, que es el organismo que regula y asigna cupos para la captura de ballenas en todos los mares.

Por su parte, Valeria Falabella, coordinadora del programa científico de la Fundación Ecocentro de Puerto Madryn, aseguró que “no concebimos como una opción la captura de ballenas de ninguna especie y en ningún mar y nos parece una situación imposible de concretarse en jurisdicción argentina”.

En tanto, Claudio Bertonatti, de la Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA), consideró “muy interesante el debate” sobre el que diferenció cuestiones que deberían abordarse desde los puntos de vista de la conservación, de la legislación y de la bioética. A título personal, añadió que “es muy complejo tratar de echar luz sobre qué es correcto y qué incorrecto cuando somos culturas tan distintas”. (DyN)


Exit mobile version