Joven acusado de matar al abogado Castillo negó todo
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Ante los jueces de la Cámara Primera del Crimen de Bariloche comenzó ayer el debate por el crimen del joven abogado Carlos Castillo, ocurrido el 5 de junio de 2010 en Dina Huapi, en un intento de asalto a la despensa de su madre, Nilda Paletta. El único detenido, Omar Quintero, dijo ser inocente y aseguró haber estado esa noche en la casa de su abuela. La madre de la víctima sostuvo que no puede entender por qué asaltaron su despensa, un negocio humilde. Omar Quintero, quien tiene imputaciones judiciales y registra 8 allanamientos pero nunca fue condenado, está procesado por “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”. El fiscal es Eduardo Fernández y la abogada defensora, Mónica Rosati. El abogado querellante, en representación de la madre de la víctima, es Raúl Ochoa. Durante su indagatoria Quintero solicitó a los jueces “que revisen más las pruebas” ya que considera estar detenido injustamente. Dio por primera vez su versión del hecho y señaló que ese día llegó a lo de su abuela a las 18:30, luego del trabajo. Dijo que subió al colectivo 71 desde la parada que está frente al aserradero en la Aspro del barrio Las Victorias. Afirmó que estuvo en la casa y jugó al fútbol con su primo, que nunca salió de ahí y que se durmió a medianoche. A preguntas de la defensora manifestó que ayudó a su abuela a pelar mosquetas y que el lunes en su trabajo, por comentarios de su jefa, supo de la muerte de Castillo, ya que ésta leía el diario. Manifestó que nunca había tenido armas, que soportó 8 allanamientos y que presume que lo apresaron por ser primo de Martín Pacheco, un conocido delincuente de la ciudad que fue asesinado en abril de 2010. Consultado por los jueces acerca de que los testigos lo vieron bajarse de un colectivo de Codao a una cuadra de la despensa, poco antes del crimen, dijo que es sospechoso que las tres personas que lo vieron son su ex suegra, su ex mujer y su ex cuñada. “No sé, me están arruinando la vida”, evaluó. La mamá de la víctima recordó que “eran más o menos las 21:30 cuando en forma repentina una persona entró corriendo y me agarró de los pelos”. Dijo que no pudo verle la cara porque estaba encapuchado y que cuando gritó salió su hijo, quien se encontraba en la casa contigua al comercio. Contó que fue todo tan rápido que no pudo reaccionar y sostuvo que “si hubiera reaccionado, capaz no pasaba lo que pasó”. “El asesino tiró”, expresó y dijo que “me da que pensar, habiendo tantos negocios con más afluencia de público, más a mano… fueron hasta allá”. Consideró, finalmente, que el asalto “estaba pensado”. Luego declararon otros cinco testigos y por la tarde dos menores, con Cámara Gesell. El juicio continuará hoy.
Omar Quintero aseguró que el día del homicidio estuvo en la casa de su abuela jugando al fútbol con un primo y pelando mosquetas.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Ante los jueces de la Cámara Primera del Crimen de Bariloche comenzó ayer el debate por el crimen del joven abogado Carlos Castillo, ocurrido el 5 de junio de 2010 en Dina Huapi, en un intento de asalto a la despensa de su madre, Nilda Paletta. El único detenido, Omar Quintero, dijo ser inocente y aseguró haber estado esa noche en la casa de su abuela. La madre de la víctima sostuvo que no puede entender por qué asaltaron su despensa, un negocio humilde. Omar Quintero, quien tiene imputaciones judiciales y registra 8 allanamientos pero nunca fue condenado, está procesado por “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”. El fiscal es Eduardo Fernández y la abogada defensora, Mónica Rosati. El abogado querellante, en representación de la madre de la víctima, es Raúl Ochoa. Durante su indagatoria Quintero solicitó a los jueces “que revisen más las pruebas” ya que considera estar detenido injustamente. Dio por primera vez su versión del hecho y señaló que ese día llegó a lo de su abuela a las 18:30, luego del trabajo. Dijo que subió al colectivo 71 desde la parada que está frente al aserradero en la Aspro del barrio Las Victorias. Afirmó que estuvo en la casa y jugó al fútbol con su primo, que nunca salió de ahí y que se durmió a medianoche. A preguntas de la defensora manifestó que ayudó a su abuela a pelar mosquetas y que el lunes en su trabajo, por comentarios de su jefa, supo de la muerte de Castillo, ya que ésta leía el diario. Manifestó que nunca había tenido armas, que soportó 8 allanamientos y que presume que lo apresaron por ser primo de Martín Pacheco, un conocido delincuente de la ciudad que fue asesinado en abril de 2010. Consultado por los jueces acerca de que los testigos lo vieron bajarse de un colectivo de Codao a una cuadra de la despensa, poco antes del crimen, dijo que es sospechoso que las tres personas que lo vieron son su ex suegra, su ex mujer y su ex cuñada. “No sé, me están arruinando la vida”, evaluó. La mamá de la víctima recordó que “eran más o menos las 21:30 cuando en forma repentina una persona entró corriendo y me agarró de los pelos”. Dijo que no pudo verle la cara porque estaba encapuchado y que cuando gritó salió su hijo, quien se encontraba en la casa contigua al comercio. Contó que fue todo tan rápido que no pudo reaccionar y sostuvo que “si hubiera reaccionado, capaz no pasaba lo que pasó”. “El asesino tiró”, expresó y dijo que “me da que pensar, habiendo tantos negocios con más afluencia de público, más a mano... fueron hasta allá”. Consideró, finalmente, que el asalto “estaba pensado”. Luego declararon otros cinco testigos y por la tarde dos menores, con Cámara Gesell. El juicio continuará hoy.
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