Juicio por la muerte de Valentín Mercado en Roca: dolor de la madre y todo lo que pasó en el quirófano

El primer día de juicio por el homicidio culposo de Valentín Mercado en Roca avanzó la conmovedora declaración de la madre, quien revivió la agonía y falta de respuestas. Además, contaron con el testimonio del cirujano y otros testigos.

Se prevé el acompañamiento de la familia de la víctima. Foto Juan Thomes.

La primera jornada del juicio oral y público que se desarrolló en los tribunales de Roca por la muerte del niño Valentín Mercado Toledo, de 4 años, puso al descubierto la secuencia crítica que siguió a una cirugía de mediana complejidad. El anestesiólogo Mauricio Atencio Krause es el único imputado por homicidio culposo, y los testimonios de este miércoles 26 de noviembre se centraron en reconstruir los hechos del 11 de julio de 2024, el día de la intervención, y los siete días de internación que concluyeron con el fallecimiento del menor.

El debate judicial osciló entre la explicación técnica del cirujano y el crudo relato emocional de la madre, Ariana Toledo, quien expuso la «desesperación» y la «estafa emocional» que sintió ante la falta de diagnósticos claros.

Uno de los testimonio más esperado del día fue el del cirujano Fernando Cordero, quien estuvo al frente de la operación de hernia diafragmática en un sanatorio de la ciudad. Su declaración fue importante, ya que detalló el momento exacto en que la vida de Valentín entró en emergencia.

Por su parte, la madre de Valentín, Ariana Toledo, ofreció un relato extenso y desgarrador sobre el calvario que vivió al esperar respuestas sobre la bradicardia que, según le dijeron inicialmente, había sufrido su hijo y que finalmente derivó en un paro cardíaco y la subsecuente muerte cerebral.

La audiencia, donde el Ministerio Público Fiscal, las querellas y la defensa debaten la responsabilidad del anestesiólogo, continuará mañana con la declaración de peritos y parte del cuerpo médico que estuvo en el procedimiento.


La versión del cirujano: obstrucción y reanimación


Fernando Cordero se presentó ante el juez Emilio Stadler para deslindar cualquier complicación quirúrgica en el procedimiento. Cordero explicó que la cirugía de hernia diafragmática era «habitual» y no de alta complejidad, y que la reparación se desarrolló «dentro de los parámetros previstos».

El cirujano ubicó el inicio de la crisis una vez que el procedimiento quirúrgico había finalizado. Siguiendo sus relatos, lo problemas comenzaron «cuando ya se estaban retirando los campos y los cables utilizados», coincidiendo con una caída marcada de la frecuencia cardíaca y una ventilación inadecuada del niño.

El cirujano relató que, en medio de las maniobras de reanimación, se procedió a retirar el tubo de ventilación. «Al retirar el tubo observaron una obstrucción en la punta», lo que calificó como «secreción mucosa, serenolenta que habían obstruido parcialmente o totalmente el tubo».

Cordero enfatizó que el problema no era de origen cardíaco o pulmonar del niño, sino una cuestión mecánica: «se cambia el tubo inmediatamente se recupera el paciente». Sin embargo, la recuperación fue solo transitoria.

El testimonio de Cordero, que se centró en la descripción del acto médico, en lo que rodeaba a sus obligaciones y se desligó de las tareas que realizó Atencio Krause, respondiendo a preguntas sobre la teoría de la querella y la fiscalía en el sentido de que la complicación era evitable y que podría ligada directamente al manejo de la anestesia y la vía aérea, que es responsabilidad exclusiva del anestesiólogo.


El sufrimiento de la madre: de la «bradicardia» al «paro»


El conmovedor testimonio de Ariana Toledo, madre de Valentín, se extendió por gran parte de la jornada, detallando con dolor la falta de información y la disparidad de versiones médicas que recibió tras la operación.

Ariana relató que su hijo, un niño vital que entró caminando al quirófano por una cirugía programada, nunca despertó. Tras horas de espera, el cirujano le informó que Valentín había tenido un «poco de bradicardia» y que por protocolo lo llevaban a Terapia Intensiva.

Este diagnóstico se mantuvo durante días, donde los médicos hablaban de un «mal despertar» y le aseguraban que «ya se va a despertar», alimentando una falsa esperanza.


El acompañamiento psicológico


La psicóloga de la Oficina de Atención a la Víctima (OFAVI), que asistió a la familia, ratificó el estado de vulnerabilidad de la madre. Testificó que el acompañamiento sistemático fue necesario para apaciguar la «ansiedad» y «desesperación» de Ariana, quien necesitaba «reconstruir el relato» una y otra vez para procesar el trauma.

La profesional subrayó que la falta de respuestas claras desde un inicio demoró y complejizó el proceso de duelo. La madre y el padre esperan que el juicio sirva como «un acto reparatorio» y de «justicia».


El debate entre las partes


En el inicio del debate, las partes plantearon sus posturas. La fiscalía -con adhesión de la querella- sostuvo que durante el juicio se logrará probar que «el hecho ocurrió entre las 8:28 del 11 de julio del año pasado y el 18 de julio a las 14:14, durante el tratamiento quirúrgico programado -de hernia diafragmática- realizado al niño».

«En esa oportunidad, el médico anestesiólogo imputado, por su impericia, negligencia, y por no tomar en cuenta la rigurosidad debida que indica el protocolo de actuación, causó la muerte de Valentín«, verbalizó el fiscal Gastón Britos Rubiolo.

«A raíz de una encefalopatía hipóxico isquémica, ocurrida durante la cirugía, atento a que omitió como anestesiólogo a cargo vigilar y prestar la atención anestésica en forma contínua», explicó la acusación.

«El niño registró a las 10:50 del día 11 de julio un período anormal, conforme surge de la planilla del monitor multi-paramétrico, por un lapso de 10 minutos carente de registros de presión arterial y pulsioximetría, produciendo una taquicardia que le generó una hipoxia, cuestión que debía ser advertida por el médico aquí imputado”, agregó la fiscalía.

“Como consecuencia de ese accionar, el nene sufrió muerte encefálica y el 18 de julio falleció”, concluyó el fiscal del caso.

El abogado querellante, Miguel Zeballos Díaz, afirmó que la muerte fue producto de la «negligencia, impericia y falta de deber de cuidado» del anestesiólogo, quien habría dejado a cargo a un enfermero de funciones que eran de su «exclusiva y pura responsabilidad».

Zeballos citó que la falla ocurrió en la «respiración automática» y el monitoreo, y prometió probar el incumplimiento de las normas de la Asociación de Anestesiología (ASA) y el Ministerio de Salud.

Por su parte, el abogado defensor de Atencio Krause sostuvo que lo sucedido no fue por «desatención», sino que se trató de un «evento abrupto» que ocurrió sobre el final de la cirugía. Aseguró que el paciente fue «debidamente monitorizado» y que, pese a la rápida respuesta del equipo, «no fue suficiente para evitar este resultado».


Exit mobile version