La fiscalía pidió la absolución de un policía imputado por torturas en Cipolletti

El fiscal admitió que la prueba en el juicio no superaba la duda razonable. Sí confirmó la acusación contra Cristian Caumillan. El lunes se conocerá el veredicto.





Era un secreto a voces que la fiscalía iba a solicitar la absolución del expolicía Matías Galarce, imputado en una causa por torturas y abuso sexual en un procedimiento en Cipolletti. El rumor que hace días circulaba por los pasillos de los tribunales lo materializó el fiscal jefe Santiago Márquez Gauna en los alegatos de cierre que se desarrollaron hoy. Sí confirmó la acusación contra Cristian Caumillan quien enfrenta una pena de entre 8 y 25 años de prisión.


La teoría de la parte acusadora es que ambos ingresaron al baño del templo y comenzaron a golpear a los demorados. A uno de ellos en en la cabeza y en las orejas. También intentaron prenderle fuego la mano y a uno de ellos lo abusaron sexualmente. Sin embargo, en el cierre del debate, Márquez Guana entendió que no estaba probada la autoría de Galarce y por eso pidió la absolución.


El argumento del fiscal fue el mismo que RIO NEGRO desplegó durante la cobertura del primer juicio contra la fuerza policial por el delito de torturas: la duda. Con buen criterio, Márquez Gauna aseguró que la prueba presentada en el juicio no alcanzó para superar la duda razonable respecto a la participación de Galarce en los delitos imputados.


Este medio publicó que tras escuchar a los testigos del juicio, principalmente a los policías que estuvieron en el procedimiento, no quedaba claro el rol de Galarce y sus compañeros en la escena del hecho. El tribunal compuesto por las juezas Florencia Caruso y Sonia Martín y el juez Marcelo Gómez dará a conocer el veredicto el lunes próximo.


Márquez Gauna, quien no estuvo a cargo de la investigación, apuntó principalmente contra Caumillan como el autor de las torturas contra dos jóvenes que en la madrugada del 17 de mayo de 2020 ingresaron a una iglesia a robar.


Casualmente la vivienda donde habitaba el policía -hoy presta funciones en Campo Grande- con su familia tenía espacios compartidos con el templo. En eso se basó Márquez Gauna para argumentar la violencia que ejerció. Incluso en la audiencia se escuchó un audio del propio Caumillan que le cuenta a otro policía que le hizo sentir «el rigor». «Vino a robar y lo enganché le hice sentir el rigor», dijo.


La absolución de Galarce


El pedido de absolución de Galarce, al que nadie se opuso, tiene dos lecturas posibles: o es inocente de la imputación o hubo fallas en la investigación. Habrá que esperar la resolución del tribunal y/o los jueces y juezas que intervengan en el proceso hasta que la sentencia quede firme.


El fiscal jefe de Cipolletti expuso un alegato cargado de elocuencia. Incluso sacó a relucir sus atributos en materia de litigación. Si bien aseguró que se trató de una investigación objetiva, dejó en evidencia que algo falló y por eso tuvo que pedir la absolución de Galarce.


El propio Caumillan en su testimonio, hay que hacer la salvedad que no está obligado a decir verdad, dio detalles del procedimiento y confirmó que fue el primero en llegar e inmovilizar a los dos jóvenes solo. Luego arribó Galarce y minutos después, tres oficiales más que declararon en el juicio.

Un día después del hecho el médico forense del Poder Judicial Gustavo Breglia examinó a la victima y confirmó en su testimonio que las lesiones que sufrió son compatible con un abuso sexual; fue categórico.


También fue impactante el relato de la pareja del joven quien contó detalles íntimos que ocasionó el abuso y la angustia que atraviesa el joven por lo que sufrió la noche del hecho. «Sobre esto la defensa intentó sembrar algún tipo de duda (…) Breglia dijo en su informe y en esta audiencia que es absolutamente compatible la lesión encontrada con un abuso sexual», dijo el fiscal jefe.

En su alegato Márquez Gauna también hizo foco sobre la temporalidad y aseguró que no solo Caumillan fue el primero en llegar, sino que cuando Galarce ingresó al templo las dos personas estaban «reducidas». En ese punto todos están de acuerdo.


«El domicilio era el de Caumillan, el que sintió que estaban invadiendo su espacio y la seguridad de su familia era Caumillán, quien tiene un encuentro violento con estas personas es él. Todos los indicios nos explican su conducta».


El querellante Rafael Cuchinelli abonó al planteo de la fiscalía, mientras que la defensora oficial Silvana Ayenao, quien patrocinó a Galarce, simplemente adhirió al pedido de la parte acusadora. En tanto, el defensor de Caumillan, Moreira basó su estrategia en la falta de claridad en el relato del querellante y del otro joven que fue víctima de los abusos. Además dijo que no se pudo probar la teoría de la fiscalía, que la investigación no tuvo objetividad y solicitó la absolución.


El hecho



La madrugada del 17 de mayo de 2020 dos jóvenes ingresaron a una iglesia en el barrio Anai Mapu con intenciones de robar. Caumillan, que residía en la construcción contigua al templo, escuchó ruidos e ingresó. Inició un protocolo y pidió refuerzos. Minutos más tarde llegó Galarce y otros tres oficiales: Bravo, Garro y Huentelaf.


Al inicio todos estuvieron involucrados en la causa. En el devenir de la investigación, el exfiscal Guillermo Merlo -hoy juez de juicio- fue desvinculándolos y quedaron solo Caumillan y Galarce. Llamativamente Galarce fue el único que no declaró en el proceso previo.



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