Kate Bolick: “La solterona fue la primera trabajadora”

“Solterona. La construcción de una vida propia” es el best seller de esta periodista neoyorquina que trabaja el concepto de mujer soltera a partir de cinco escritoras pioneras del feminismo.



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Del 72. Nacida en Brooklyn, Bolick es editora de “The Atlantic” y colaboradora de “Cosmopolitan” y “The New York Times”, entre otros.

Kate Bolick, la autora de “Solterona. La construcción de una vida propia”, un fenómeno editorial en los Estados Unidos, dialogó con Télam a su paso por Madrid, donde dijo que “ser solterona es un estado mental con el que algunas personas nacen, y al que otras personas llegan” en un momento de sus vidas.

En “Solterona. La construcción de una vida propia” (Malpaso), Bolick contextualiza una reflexión sobre las mujeres solteras a partir de revisión del material de otras cinco escritoras pioneras del feminismo como Edith Warthon, Maeve Breenan, Neith Boyce, Edna St. Vicent Millay y Charlotte Perkins Gilman y la suya propia, dado que, a los 35 años, Bolick decidió ser soltera.

Bolick, nacida en 1972, vive en Brooklyn, es editora de The Atlantic y colaboradora de Elle, Cosmopolitan, Vogue, The New York Times, The Wall Street Journal y CNN, pero es más conocida por ser “la autora del best seller de Nueva York”.

P- ¿Cómo surge la idea de escribir sobre las solteronas?

Kate Bolick- Fue a raíz de mi propia experiencia. De pequeña creía que me casaría y tendría hijos, pero me iba haciendo mayor y no encontraba pareja. Incluso llegué a pensar que el problema era yo. Luego comencé a preguntarme acerca de por qué había tan pocos casos de mujeres solteras felices instalados en el imaginario social. Parecía que las únicas solteronas que habían tenido una vida feliz fueron Carrie Bradshaw o Bridget Jones. Entonces me dije: ¿dónde están las orgullosas solteras de entre 1890 y 1970? Y así fue como comencé a recopilar historias de vida de mujeres que habían vivido vidas no convencionales y, finalmente, en 2012, me senté a escribir sobre ellas.

P- ¿Cómo cree que ha evolucionado el tema en un mundo tan cruzado por las convenciones sociales?

K. B- En parte eso es algo que me fascina del término “solterona”, cómo ha evolucionado a través del tiempo. Tuvo su origen en la Edad Media: se usaba para describir a las personas que cosían, la única forma respetable con la que contaban las mujeres que trabajaban fuera del hogar. En cierto sentido la solterona fue la primera mujer trabajadora. La palabra no tenía connotaciones negativas hasta que llegó la América colonial, donde las mujeres solteras suponían una amenaza para una sociedad que necesitaba aumentar su población. Pero a medida que aumentaron los derechos de las mujeres, el término dejó de usarse. Hoy en día se usa en broma para designar la imagen de una vieja frígida e infeliz que vive sola con un montón de gatos.

P- Por lo que se desprende de su libro, convertirse en solterona conlleva todo un proceso consciente, dado que la mujer debe enfrentarse a las convenciones sociales preestablecidas por la sociedad, la familia o la escuela...

KB- Así es. Ser una solterona es un estado mental con el que algunas personas nacen y al que otras personas llegan. Yo estoy en la mitad. Durante mucho tiempo anhelaba estar sola, pero el mero deseo me aterrorizaba, parecía antinatural, peligroso, insensato. Esto era porque, por supuesto, no sabía nada acerca de la larga historia de mujeres que vivían solas y felices.

T- ¿Las mujeres que eligen estar solas siguen siendo estigmatizadas?

KB- Depende de donde vivan. Las ciudades son mucho más hospitalarias con las mujeres solteras. La situación se hace más difícil en pueblos pequeños y en las áreas rurales, donde la sociedad y la cultura son más conservadoras.

T- ¿La soledad es un derecho histórico arrebatado a las mujeres, como usted plantea en su obra?

KB- Totalmente. Piensa en esto nada más: durante siglos se esperaba que las mujeres cargasen con la mayor cantidad de hijos posibles. Nunca estaban solas. A la sociedad le aterrorizaba una mujer sola. Las brujas eran ahorcadas y quemadas por el crimen de vivir solas.

“Ser una solterona es un estado mental con el que algunas personas nacen y al que otras personas llegan. Yo estoy en la mitad”,

afirma Kate Bolick.

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“Ser una solterona es un estado mental con el que algunas personas nacen y al que otras personas llegan. Yo estoy en la mitad”,

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