Kusturica,

A dos años de su primera visita, The No Smoking Orchestra vuelve al Alto Valle para tocar en Cipolletti el próximo fin de semana. El cineasta, uno de los guitarristas, adelanta en exclusiva cómo será el show.

Por Redacción

juan mocciaro

jmocciaro@rionegro.com.ar

A dos años de aquella inolvidable primera visita y cuando aún sigue caliente el suelo y todavía pueden oírse sus músicas en el aire, Emir Kusturica y The No Smoking Orchestra (TNSO) vuelven al valle. Tras la maravillosa experiencia estética que resultó aquel recital de febrero de 2010 en la disco Bloke, de Neuquén, el próximo sábado 7 de abril lo harán en la disco de la otra ciudad de la Confluencia: Meet, de Cipolletti.

Esta decena de músicos tan delirantes como extraordinarios ensayan algo así como rock balcánico, techno-punk gitano. Pero la más recomendable sugerencia para saber de qué se trata es experimentar por sí mismos un show de TNSO. Y es probable que aún así no se sepa de qué se trata exactamente, pero la experiencia habrá sido fantástica. Y acaso esa sea la mejor respuesta: una experiencia artística incomparable.

En diálogo exclusivo con “Río Negro”, Emir Kusturica anticipó de que irá el show del próximo fin de semana: “Será un repertorio muy abarcativo, con temas de varias de mis películas. Como sabes, no tenemos ningún hit que suene en las radios, pero sí notamos que la gente tiene varias de estas canciones incorporadas y disfruta mucho de escucharlas en vivo”.

Kusturica, nacido en Sarajevo, en 1954, en los tiempos de la ex Yugoslavia, se considera serbio y se convirtió al cristianismo ortodoxo a pesar de su origen bosnio y su crianza como musulmán.

Estudió cine en Praga y comenzó a trabajar como director de televisión. Su primera película “¿Te acuerdas de Dolly Bell?” (1981) ganó el León de Oro de Venecia. Su segunda película, “Papá salió en viaje de negocios” (1985) ganó la Palma de Oro de Cannes. Volvió a ganar en Cannes con “Underground” (1995) y en Venecia con “Gato negro, gato blanco” (1999). Filmó en total doce películas incluido el muy recomendable documental “Maradona por Kusturica” (2008). Justamente de esos temas hablará el próximo sábado, a las 11, antes del show, en el Auditorio del Museo Nacional de Bellas Artes, convocado por el Ejecutivo Municipal y de la Subsecretaría de Cultura de Neuquén.

¿En qué momento apareció la música en la vida de Kusturica? “Siempre me gustó la música, desde chico: rock, Stravinsky, Miles Davis. Haber grabado con Iggy Pop fue algo relevante para mi. Lo que muestro en mis películas y en los shows es un poco ese espíritu que tenemos de juntarnos a tocar no solo por diversión, sino para expresarnos de otra manera”.

¿Y cómo apareció TNSO en la vida de Kusturica? El cineasta se unió a la banda a mediados de los 80 como bajista. Sólo después tomaría la guitarra. Pero TNSO existía de antes. Fundada en 1980 como No Smoking por Nenad Jankovic, más conocido por Dr. Nelle o Nele Karajlic, el grupo surgió del movimiento de resistencia cultural llamado Nuevo Primitivismo, tras la muerte del Mariscal Tito, jefe del estado yugoslavo desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ocurrida ese mismo año.

Tras la caída del Muro de Berlín, en 1989, y la fragmentación de Yugoslavia, estalló la Guerra de los Balcanes y la banda se fracturó. Quienes eran de origen serbio retornaron a Sarajevo y reformularon el grupo y eso incluyó la incorporación de Emir Kusturica, primero, y de su hijo Stribor, unos años después, como baterista. Desde entonces son The No Smoking Orchestra.

La banda le pone la música a cada producción cinematográfica de Kusturica. ¿Cómo encajan ambas actividades, la música y el cine, en él? “Sobre todo se trata de desarrollar ideas, no basarse siempre en la producción, o sea que la tecnología no nos haga perder el eje. Bergmann, Fellini, fueron brillantes, no sólo por sus avances de montaje, sino por el desarrollo de un cine distinto a nivel ideas y las situaciones que planteaban”, le cuenta Kusturica a “Río Negro”.

En los días de rodaje de “Gato negro gato blanco”, Kusturica telefoneaba permanentemente a su amigo Nele Karajlic para pedirle una canción tecno, algunas melodías folk, ritmos gitanos para la película, hasta que Nele le preguntó: “Pero decime Emir: ¿quién escribe la música de tus películas, en definitiva?”. “Bueno… tu lo haces”, fue la respuesta.

A diferencia de la última gira por el país, esta vez no estará el carismático Dr. Nelle al mando del colectivo gitano. El líder sufrió un grave problema cardíaco del que se está recuperando. Es una baja sensible, qué duda cabe, pero la fiesta balcánica está garantizada: “No seré sólo yo el frontman, en todo caso seremos una banda de frontmen. Acá no hay nombres propios: la música es la protagonista”, avisa Kusturica.

¿Qué recuerdos de aquella presentación neuquina siguen en su memoria? “El escenario era muy alto”, dice y larga una intensa carcajada. “Nos gusta sentir el público cerca, y que suba gente a bailar con nosotros”, aún así “recuerdo que fue una fiesta, con gente muy cálida, queriendo pasarla bien”. Entonces, interviene Dejan Sparavalo, el violinista, y cuenta los suyos: “Recuerdo que había mujeres muy lindas y una cerveza muy rica”, y estalla en risas. Los Gitanos están de vuelta, de eso no hay duda. Y la fiesta esta garantizada.