La bomba de cobalto para tratamiento de cáncer ya es historia en el Castro Rendón

La autoridad regulatoria nuclear se llevó la pastilla radiactiva al predio de Ezeiza. Esperan que llegue el acelerador lineal que reemplazará esta vieja tecnología.



El equipo ya fue amortizado. Foto Juan Thomes

El equipo ya fue amortizado. Foto Juan Thomes

La obsoleta bomba de cobalto, que se utiliza para el tratamiento con rayos de pacientes oncológicos, vive sus últimos días en el Hospital Castro Rendón. El pasado martes, se retiró la pastilla de cobalto, la fuente de energía que hace funcionar el aparato.

El equipo comenzó a funcionar en la década del ochenta fue y fue clausurado hace unos meses atrás por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ANR). Desde setiembre de 2018, la jefatura del servicio decidió dejar de tratar a los pacientes por inconvenientes con unos detectores del búnker, el sitio diseñado para aislar la emisión de radiación.


Según el Ministerio de Salud de Neuquén, el cáncer es la primera causa de mortalidad y el nuevo equipo permitirá duplicar las atenciones.


Desde ese entonces, los pacientes con cáncer que necesitan tratamientos con rayos son derivados a clínicas privadas, y en el caso de los niños son trasladados al Hospital Garrahan de Buenos Aires.

La organización Amigos Vecinos Enfermos Agrupados (FAVEA) ha solicitado desde el año 2007 la renovación tecnológica en el sector de Oncología, y que la vieja bomba de cobalto sea reemplazada por un evolucionado dispositivo denominado acelerador lineal.

El director del hospital, Adrián Lammel, aseguró que el acelerador lineal fue comprado en Estados Unidos, que todavía no está en el nosocomio y que la fecha de entrega será entre fines de octubre y principios de noviembre.


El Castro Rendón brinda el único servicio de complejidad de oncología en sistema público de Salud de Neuquén. La alternativa son clínicas privadas.


Lammel explicó que para poner en funcionamiento el aparato se debe construir un nuevo búnker. “Ya se enumeraron las características en conjunto con el INVAP, y la Autoridad Regulatoria Nuclear sobre el tipo de reforma de búnker que se va a hacer”, explicó Lammel.

Ese procedimiento se realizó a través de la subsecretaría de Obras Públicas y en los próximos días se va a licitar.

La pastilla de Cobalto

Para retirar la pastilla de cobalto se debió realizar un procedimiento especial y complejo, gestionado por la ARN para asegurar el blindaje, la seguridad y el transporte del isotopo radiactivo denominado Cobalto-60.

Una empresa retiró el elemento peligroso, y otra compañía se encarga del transporte hacia el Centro Atómico Ezeiza. Personal de Gendarmería Nacional vigila estas dos instancias.

En la central nuclear, la pastilla se reactiva a través de un tratamiento con protones para su reutilización.

El nuevo equipo permitirá duplicar la cantidad de pacientes atendidos. Será útil para el tratamiento contra diversos tipos de cáncer evitando derivaciones.

La compra pasó por tres ministros

El exministro de Salud, Rubén Butigué, anunció la compra en 2014 en el contexto del plan federal que incluía la construcción de un búnker. Pero ese procedimiento dependía de los fondos que destinaba Nación. “El acelerador es lo de menos”, aseguró Butigué, y agregó que “a veces cuesta más la cáscara que lo que va adentro”.

En septiembre de 2017 el ex ministro de Salud Ricardo Corradi Diez anunció que el trámite “no fue fácil” porque “es un equipamiento de alto costo, donde hay que hacer una remodelación de la infraestructura que tenemos, y que vamos a empezar a hacer en pocos días”.

El 31 de mayo de 2018 se concretó la apertura de sobres para la adquisición del acelerador lineal. Tres empresas presentaron sus ofertas.


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