“La causa duerme en el Consejo Provincial de Educación”
Ministra de Gobierno, Educación y Justicia, señora Zulma Reina: Me dirijo a usted a fin de comunicarle y hacer pública la situación emergente que atraviesa la Escuela Especial Nº 8 de San Martín de los Andes, Neuquén. Mi nombre es Victoria Ryan y soy docente de dicha escuela. En el mes de mayo (si, mayo) realicé una denuncia a las directivas de la institución por haber vulnerado los derechos de los niños. La vicedirectora se jubiló y la directora sigue en la institución ejerciendo su poder con absoluta impunidad. Me pregunto, ¿quién escucha a los niños que no tienen voz? ¿Quién los mira? ¿Cuál es esa mirada fallida que los ubica en un lugar denigrante, determinante e inmóvil? ¿Por qué aún creemos que los niños no pueden transitar una infancia agradable, feliz? ¿Para qué ocupamos nuestro tiempo haciendo leyes y hablando de los derechos de los niños si cuando hay que aplicarlos somos los primeros en no cumplirlos? Yo no quiero jugar al “como si”, yo quiero que las leyes se cumplan. Quiero poder mirarlos a los ojos y decirles no sólo “te escucho”, sino también “te defiendo”. ¿Cómo le explico entonces a un niño que yo lo quiero ayudar, pero que no depende de mí solamente, que existe burocracia…? ¡¿Qué es eso?! Burocracia es tener que esperar, tener paciencia y esperanza de que alguien haga su trabajo, que alguien se tome en serio lo que están gritando sin voz. ¿Cómo le explico que yo hablé por él y no logré ser escuchada? ¿Para qué entonces existen representantes? Mi primera nota fue dirigida al defensor del niño y del adolescente, posteriormente a la señora supervisora de Educación Especial, quien elevó toda la documentación a su directora de nivel. Y esa fue la última instancia, hasta ahí llegó el recorrido. La causa duerme en el Consejo Provincial de Educación, la voz de un niño descansa en la burocracia. Paralelamente, la directora de la escuela solicita un sumario a mi nombre por haber obviado la vía jerárquica. Fue su única defensa, nada pudo decir sobre el hecho por mí denunciado. Dicho pedido fue desestimado por la supervisora de Educación Especial. Hace unos días conocí a la directora de nivel en una Jornada de Severos Trastornos de la Personalidad y me pidió personalmente que le dé una “oportunidad”. En primer lugar, entiendo que al solicitar esto la señora está reconociendo la falla en la gestión de la directora de la escuela, y en segundo lugar, me pregunto: ¿se le puede dar una segunda oportunidad a quien ejerce abuso de poder? ¿Para qué están las máximas autoridades educativas si no pueden defender a niños y docentes? ¿Para qué tener una directora que no sabe cómo realizar su gestión –porque de lo único que sabe es de papeles y de lo que tiene que presentar en tiempo y forma– pero nada de vínculos humanos, y menos de derechos, y mucho menos aun de infancia. Me involucré activamente y respeté los pasos a seguir según el protocolo de violencia infantil, que casualmente se encuentra en el CEUR, como directiva a trabajar en la institución educativa y con las familias, resolución que es obligatoria según lo firma la directora de nivel. La supervisora hizo la investigación sumaria en tiempo y forma, pero la situación está congelada, detenida. El legajo de la directora de la Escuela Especial Nº 8 con amplias denuncias anteriores descansa en el consejo provincial de educación. Este hoy sigue sin dar respuesta a la denuncia. No sé cuál es el límite ni cuáles los tiempos. Sabemos que los niños no saben de tiempos, y si no actuamos en el momento ellos se sienten traicionados, no escuchados. El tiempo de los niños es hoy, ya. Desde mi obligación como ciudadana hice lo que no sólo me dice la ley, sino lo que mis convicciones como persona me dictaron. Intenté por todos los medios ser también escuchada, no lo logré. Encontré como último recurso hacer pública la situación de la Escuela Especial Nº 8, esperanzada de que alguien haga algo. Me quedo a su entera disposición. Victoria Ryan DNI 25.838.707 – San Martín de los Andes
Victoria Ryan DNI 25.838.707 – San Martín de los Andes
Ministra de Gobierno, Educación y Justicia, señora Zulma Reina: Me dirijo a usted a fin de comunicarle y hacer pública la situación emergente que atraviesa la Escuela Especial Nº 8 de San Martín de los Andes, Neuquén. Mi nombre es Victoria Ryan y soy docente de dicha escuela. En el mes de mayo (si, mayo) realicé una denuncia a las directivas de la institución por haber vulnerado los derechos de los niños. La vicedirectora se jubiló y la directora sigue en la institución ejerciendo su poder con absoluta impunidad. Me pregunto, ¿quién escucha a los niños que no tienen voz? ¿Quién los mira? ¿Cuál es esa mirada fallida que los ubica en un lugar denigrante, determinante e inmóvil? ¿Por qué aún creemos que los niños no pueden transitar una infancia agradable, feliz? ¿Para qué ocupamos nuestro tiempo haciendo leyes y hablando de los derechos de los niños si cuando hay que aplicarlos somos los primeros en no cumplirlos? Yo no quiero jugar al “como si”, yo quiero que las leyes se cumplan. Quiero poder mirarlos a los ojos y decirles no sólo “te escucho”, sino también “te defiendo”. ¿Cómo le explico entonces a un niño que yo lo quiero ayudar, pero que no depende de mí solamente, que existe burocracia…? ¡¿Qué es eso?! Burocracia es tener que esperar, tener paciencia y esperanza de que alguien haga su trabajo, que alguien se tome en serio lo que están gritando sin voz. ¿Cómo le explico que yo hablé por él y no logré ser escuchada? ¿Para qué entonces existen representantes? Mi primera nota fue dirigida al defensor del niño y del adolescente, posteriormente a la señora supervisora de Educación Especial, quien elevó toda la documentación a su directora de nivel. Y esa fue la última instancia, hasta ahí llegó el recorrido. La causa duerme en el Consejo Provincial de Educación, la voz de un niño descansa en la burocracia. Paralelamente, la directora de la escuela solicita un sumario a mi nombre por haber obviado la vía jerárquica. Fue su única defensa, nada pudo decir sobre el hecho por mí denunciado. Dicho pedido fue desestimado por la supervisora de Educación Especial. Hace unos días conocí a la directora de nivel en una Jornada de Severos Trastornos de la Personalidad y me pidió personalmente que le dé una “oportunidad”. En primer lugar, entiendo que al solicitar esto la señora está reconociendo la falla en la gestión de la directora de la escuela, y en segundo lugar, me pregunto: ¿se le puede dar una segunda oportunidad a quien ejerce abuso de poder? ¿Para qué están las máximas autoridades educativas si no pueden defender a niños y docentes? ¿Para qué tener una directora que no sabe cómo realizar su gestión –porque de lo único que sabe es de papeles y de lo que tiene que presentar en tiempo y forma– pero nada de vínculos humanos, y menos de derechos, y mucho menos aun de infancia. Me involucré activamente y respeté los pasos a seguir según el protocolo de violencia infantil, que casualmente se encuentra en el CEUR, como directiva a trabajar en la institución educativa y con las familias, resolución que es obligatoria según lo firma la directora de nivel. La supervisora hizo la investigación sumaria en tiempo y forma, pero la situación está congelada, detenida. El legajo de la directora de la Escuela Especial Nº 8 con amplias denuncias anteriores descansa en el consejo provincial de educación. Este hoy sigue sin dar respuesta a la denuncia. No sé cuál es el límite ni cuáles los tiempos. Sabemos que los niños no saben de tiempos, y si no actuamos en el momento ellos se sienten traicionados, no escuchados. El tiempo de los niños es hoy, ya. Desde mi obligación como ciudadana hice lo que no sólo me dice la ley, sino lo que mis convicciones como persona me dictaron. Intenté por todos los medios ser también escuchada, no lo logré. Encontré como último recurso hacer pública la situación de la Escuela Especial Nº 8, esperanzada de que alguien haga algo. Me quedo a su entera disposición. Victoria Ryan DNI 25.838.707 - San Martín de los Andes
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