La clave «Roja»
La alerta «Roja», que es por la peor catástrofe que podría ocurrir, se traduce en una serie de pasos que se deben cumplir sí o sí para evitar males irreparables.
Primero se debería dar la alarma en forma inmediata y directa a la población. Para ello se deberán utilizar todas las alarmas sonoras disponibles en cada ciudad y los medios de comunicación para alertar a la población. También se deberán impartir las instrucciones para que la gente sepa qué tiene que hacer. Lo ideal sería que previo a esto existiera un entrenamiento, basado en simulacros.
Para las alertas «Verde», «Blanca» y «Amarilla» la alarma se dará sólo a las personas que pudieran verse afectadas por el incremento de los caudales.
Lo que ocurriría en cada complejo
Los técnicos que desarrollaron los planes de emergencias establecieron claramente cuáles pueden ser los problemas que se presenten en las represas. Sobre el río Limay diagramaron tres alternativas posibles. La situación «A», que se traduce en la rotura de la represa de Alicurá con buen clima y efecto dominó sobre el resto de los embalses. La posibilidad «B», que incluye la rotura de El Chocón con buen clima y la «C», que establece la rotura de Arroyito con buen clima.
En el río Neuquén se desarrollaron sólo dos alternativas. La «D», que contempla la rotura de El Chañar y la «E», que es la rotura de Portezuelo Grande con efecto dominó durante la crecida máxima.
En el río Negro las alternativas son más variadas. La «A» establece la rotura de Alicurá con buen tiempo y efecto dominó y la rotura de Piedra del Aguila bajo las mismas condiciones.
La «B» se aplica en caso de rotura de El Chocón con buen tiempo y efecto dominó sobre Arroyito. La «C» establece la rotura de Arroyito. La «D» la rotura de El Chañar con buen tiempo en el Limay y la «E» que es la rotura de Portezuelo Grande y efecto dominó con buen tiempo en el Limay y la rotura de la misma represa y efecto dominó durante la crecida máxima probable.
Son los intendentes los responsables de coordinar
La ley rionegrina de Defensa Civil estableció que el responsable del área de cada ciudad es el intendente, quien puede delegar esa responsabilidad en un coordinador. El alerta a la población es, en realidad, uno de los eslabones principales ante una emergencia, cualquiera sea su origen.
La alarma, con códigos diferentes y con niveles distintos, se debería poner en marcha en cuatro casos. Cuando ocurren crecidas de gran magnitud; anomalías o accidentes en una presa; fallas o anomalías en una presa aguas arriba de otra presa y falla de una presa.
En todos los casos el control de la situación, aguas arriba o abajo de una presa, es responsabilidad del intendente.
El plan establece cuatro niveles de respuesta, que están escalonados en función de la emergencia.
Así por ejemplo el nivel 1 se produce cuando ocurre una crecida extraordinaria que obliga a erogar grandes caudales desde las represas. El nivel 2, si bien no representa una emergencia inmediata, pues no pone en peligro ni a las presas ni a la población, sirve como alerta ante una eventual complicación.
El nivel 3 se aplica sólo cuando ciertas condiciones hacen que la estructura de alguna de las presas sea inestable o que las condiciones de operación puedan traducirse en una amenaza para la gente.
El nivel 4, en cambio, está basado en la certeza que el flujo de agua afectará a la población como resultado de los altos caudales o de la rotura de alguna de las presas.
La declaración del nivel 4 significa lisa y llanamente que la población está frente a un serio riesgo y que es necesaria la evacuación total.
Los códigos que se utilizan en cada nivel son claros. Para el 1 se estableció la «alerta blanca»; para el 2 la «verde»; para el 3 «amarilla» y el 4 «roja».
La alerta "Roja", que es por la peor catástrofe que podría ocurrir, se traduce en una serie de pasos que se deben cumplir sí o sí para evitar males irreparables.
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