La Corporación Financiera Internacional volvió a financiar inversiones en la Argentina

Otorgó préstamos a empresas y proyectos privados, con vencimientos de siete a doce años. Los anunciados para firmas locales totalizaron casi 1.000 millones de pesos.

Por Redacción

TRAS UNA AUSENCIA DE CINCO AÑOS, ADJUDICÓ CRÉDITOS A CUATRO EMPRESAS

La Corporación Financiera Internacional (IFC) volvió a proporcionar créditos para proyectos o capitalización de inversiones a empresas locales y multinacionales en la Argentina. Aquí no actuó durante los últimos cinco años. Los que anunció en junio pasado totalizaron casi 1.000 millones de pesos, que se destinaron a Pan American Energy (PAE), Puente Hermanos, Arla Afisa (“joint venture” entre Sancor y Arla Foods) e Invoinet.

Pan American Energy

PAE resultó de la fusión concretada en 1997 entre la argentina Bridas y la norteamericana Amoco Corp. (anteriormente Standard Oil Company de Indiana, que fue adquirida por British Petroleum –BP– en el 2000), para explorar y producir petróleo y gas en el Cono Sur. La puesta en marcha del primer proyecto gasífero en Cerro Dragón, en la Cuenca Golfo San Jorge, se remonta al 2000, cuando inauguró la planta Zorro, la primera de tratamiento de gas en el golfo San Jorge, cuyas costas y aguas comparten las provincias de Chubut y Santa Cruz. Un año más tardan entraron en producción los primeros pozos gasíferos en San Pedrito (Salta) e inauguró la planta de tratamiento de gas Piquirenda, abastecida por tales pozos.

La generación eléctrica en Cerro Dragón comenzó en el 2005, año en que la IFC otorgó a PAE un préstamo de 444 millones de dólares que la compañía invirtió en el golfo San Jorge. Según la IFC, el dinero fue aportado mediante toma de deuda y generación de efectivo. El programa Pymes Golfo San Jorge buscó promover el desarrollo económico y social de la región a través del apoyo a las pequeñas y medianas empresas de la zona. En el 2006, PAE culminó el proyecto Macueta en Acambuco (Salta) –por el que entró en producción el pozo de gas Macueta X-1001 bis–, la inauguración del gasoducto que une el pozo con la planta de tratamiento de gas Piquirenda y la ampliación de la planta. La Legislatura de Chubut aprobó en el 2007 el compromiso de inversiones y el acuerdo para la extensión de las concesiones de exploración y producción entre PAE y el gobierno de la provincia. Meses después, la Legislatura de Santa Cruz aprobó lo mismo para su territorio. En el 2008, PAE obtuvo un préstamo de 200 millones de dólares para financiar inversiones en el país y al año siguiente puso en marcha la planta compresora San Pedrito para garantizar la sustentabilidad de su oferta gasífera en la Cuenca Noroeste. Hacia el 2010, la empresa completó la colocación de obligaciones negociables por un monto de 500 millones de dólares y en el 2011 comenzó el proyecto exploratorio de shale oil (petróleo no convencional de esquistos bituminosos) en Lindero Atravesado (Neuquén). En junio del 2012, un grupo de trabajadores autodenominado “Dragones” ocupó instalaciones del yacimiento Cerro Dragón y provocó lo que se consideró el episodio más violento de la industria petrolera del país. Un año después, invirtió 1.250 millones de dólares distribuidos en todas sus áreas de operación, de los cuales 98 millones fueron destinados a la perforación de cinco pozos de tight gas (gas proveniente de arenas compactas) en Lindero Atravesado, ubicado en la Cuenca Neuquina

PAE obtuvo un crédito de 520 millones de dólares a fines de julio del 2015 para financiar las producciones de hidrocarburos en las áreas Lindero Atravesado y Cerro Dragón. El préstamo está conformado por 120 millones aportados por la IFC a siete años de plazo y otro tramo de un conjunto de bancos comerciales por los restantes 400 millones, a cinco años. El desembolso fue atribuido por la PAE a la “relación de confianza y cumplimiento” construida con la corporación. PAE recibió 550 millones en el 2007 y 153 millones en el 2009, desembolsos con los cuales financió el desarrollo de sus activos hidrocarburíferos en la Argentina a plazos y costos competitivos.

PAE está presente en las cuatro principales cuencas del país: Golfo San Jorge, Noroeste, Neuquina y Marina Austral. Aporta el 17% de los hidrocarburos que se producen en el país y ocupa a 13.000 personas. Entre el 2001 y el 2014 invirtió 11.000 millones de dólares en la Argentina e incrementó sus producciones de petróleo y de gas natural en 28 y 55%, respectivamente.

Puente Hermanos

Tras vender su unidad de negocios cambiaria, Puente Hermanos se dedicó como banca de inversiones a ofrecer servicios financieros a corporaciones, inversores institucionales, gobiernos y clientes individuales mediante cuatro unidades de negocios: patrimonial, ventas y comercialización, mercados de capitales y asesoramiento de activos. Asiste a sus clientes (individuos, empresas, sector público e institucionales) en los más diversos escenarios macroeconómicos y brinda servicios de ejecución y de desarrollo de activos con renta fija o variable de los países del Cono Sur. Encara estrategias personalizadas, con conocimientos locales e internacionales, según necesidades, objetivos, prioridades, perfiles financieros, horizontes de inversión y tolerancias al riesgo. Ofrece soluciones de largo plazo, tales como acciones, renta fija, monedas e inversiones alternativas, fondos mutuos y, además, servicios más sofisticados, con un alto nivel de especialidad en cada instrumento y en el mercado en que opera. Con las soluciones financieras busca generar valor agregado a sus clientes, incluso en complejas transacciones; por ejemplo, en finanzas corporativas: fusiones y adquisiciones, valuaciones, reestructuraciones y asesoramiento estratégico.

Puente Hermanos buscó últimamente ayuda de la IFC para afrontar la expansión de Puente Holding Limited en América Latina. El grupo tiene sede en Gran Bretaña y, además de en la Argentina, opera en Uruguay, Panamá, Perú y Paraguay. El crédito conseguido será usado para participar en los mercados de capitales del Cono Sur.

Arla Afisa

La firma Arla Afisa recibirá un préstamo de la IFC de casi 560 millones de pesos para sus planes en el mercado lácteo local. La empresa es propiedad de un “joint venture” entre la cordobesa Sancor y el gigante cooperativo europeo Arla Foods. Elabora lácteos y usará ese dinero para incrementar su capacidad de producción anual de 900.000 a 1,2 millones de toneladas. También quiere expandirse hacia Brasil, Colombia, México y Perú.

Tras inaugurar en el 2002 una planta industrial en Porteña (provincia de Córdoba), la amplió siete años después tras invertir 37 millones de dólares para incrementar la capacidad de secado para elaborar proteínas funcionales de suero y permeado de suero de queso, a fin de industrializarlas y comercializarlas en la Argentina y el exterior. Sancor provee la materia prima y Arla Foods, la tecnología y los conocimientos requeridos para la producción. La planta puede procesar 2,3 millones de litros de suero por día y elaborar 35.000 toneladas anuales de productos terminados y sumó quince nuevos operarios a su dotación permanente de cien, aparte de generar otros treinta puestos indirectos. Es una de las pocas que existen en el mundo para elaborar concentrados de proteínas a partir de un subproducto lácteo, cuyas aplicaciones son variadas: se utilizan en productos fermentados, quesos, helados, panificados y fórmulas infantiles y para deportistas. Las proteínas lácteas funcionales dan viscosidad y cremosidad a los fermentados; mejoran la calidad, textura y estructura en los helados y contribuyen a la cremosidad, al contenido graso y la estabilidad en los quesos. Se utilizan en las formulaciones de panes, galletas, budines, muffins y chocolates, recomendándose además para la formulación de productos para deportistas por su alto aporte proteico.

La compañía ofrece, por otra parte, lácteos orgánicos, con lo cual se ubica en una posición diferenciada en el mercado europeo, que en los últimos años busca este tipo de productos.

Sancor provee el 100% de la materia prima y exporta el 90% de lo obtenido, mientras el 10% restante se comercializa en el mercado local. Llegó a estar integrada por 1.400 productores y 61 cooperativas y a contar con 16 plantas industriales en las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, que habrían concentrado el 15% de la producción nacional de leche.

Arla Foods es una de las principales lácteas de Europa, formada en el 2000 por la fusión de las cooperativas MD Foods, de Dinamarca, y Arla, de Suecia. Entonces tenía unos 12.000 tamberos asociados, ocupaba a 18.000 personas y comercializaba sus productos en más de cien países. Poseía plantas en doce países (incluida la Argentina). Su estructura de negocios está dividida básicamente en dos segmentos: el que elabora y vende con las marcas Arla, Lurpak y quesos Castello, y el de Arla Foods Ingredients, dedicado a concentrados de proteínas a partir de un subproducto lácteo destinado a la industria sectorial y a la alimentaria en general. Justamente, para fabricar este tipo de productos posee el establecimiento, en asociación con Sancor.

En el 2011 Arla se fusionó con las cooperativas alemanas Hansa Milch y MUH y sumó a alrededor de 4.000 nuevos asociados, además de unidades de producción. En el 2013 habría facturado 12.900 millones de dólares, 16% más que en el 2012.

Invoinet

Se trata del primer portal interactivo donde compradores, vendedores y proveedores de fondos interactúan juntos para gestionar facturas y financiar capital de trabajo. Invoinet tiene sede en Estados Unidos, pero a nivel regional opera desde la Argentina. El año pasado surgió la necesidad de que buscara un socio porque el proyecto tenía una “potencialidad muy importante” y consiguió captar la atención de la IFC, que decidió participar como accionista –con presencia en el directorio–, mediante un aporte de 6,5 millones de dólares.

Trata de conectar a las pymes que operan con facturas electrónicas con bancos y compañías financieras para facilitarles el acceso a los créditos a través de operaciones de descuentos de facturas electrónicas. Esta colaboración permite convocar a los compradores y los vendedores para conciliar y ajustar diferencias entre la oferta y la demanda. Inició sus operaciones en la Argentina en el 2009 y abrió oficinas en Brasil, México y Estados Unidos. Pablo Sanucci, presidente de Invoinet, afirmó que las autoridades del organismo de financiamiento “están muy interesadas en invertir en Argentina”.

Asimismo subrayó que “el ministro de Economía, Axel Kicillof, firmó el año pasado un convenio con la IFC por el cual aprobó un paquete de créditos muy importante para la Argentina por 1.700 millones de dólares para emprendimientos privados”.

Sobre el desarrollo de la factura electrónica, señaló que “América Latina y los países escandinavos son líderes” en este segmento. Estimó que “en América Latina, hacia el 2020, habrá un 100% de facturación electrónica y en Estados Unidos, 50%”, y añadió que “en Brasil, México y Chile esta operatoria está entre 98 y 99%, y en la Argentina, con una reciente resolución de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), también se llegará a 100%”. El directivo consideró que “fue muy positivo tanto el aporte de la AFIP para el avance de la facturación electrónica, como el del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para aceptarla como garantía para el financiamiento”.

El regreso al mercado

Con los cuatro préstamos reseñados, la IFC volvió a realizar operaciones de fondeo con firmas que actúan en el mercado local. Fuentes empresarias relacionaron la decisión de la entidad al posible cambio de clima político, sobre todo por las elecciones presidenciales de octubre.

Hasta el 2011, muchas empresas acudían a la corporación buscando créditos para aprovechar el crecimiento de la economía argentina y el mayor consumo generado. Lo hacían, asimismo, por la imposibilidad de acceder a préstamos a tasas consideradas “normales”. Desde que en el 2003 el kirchnerismo llegó al gobierno nacional y hasta el 2011, la IFC concedió créditos a 40 proyectos, presentados por Cencosud, Arcor, Aluar, Aceitera General Deheza (AGD) y la ya mencionada PAE, entre otros. El 2005 fue el año de mayor actividad con ocho préstamos y el 2004 el de menor movimiento, con uno solo a AGD. En el 2010, se acordaron cuatro préstamos por un monto global cercano a los 200 millones de dólares. La última en recibir ayuda del brazo financiero dependiente del Grupo Banco Mundial fue la minera canadiense Regulus, el 14 de octubre de 2011, que la había solicitado para la explotación del yacimiento de cobre y oro Río Grande (provincia de Salta). Ese mismo año, otras cuatro firmas pidieron y recibieron préstamos de la IFC: la petrolera Medanito, la limonera San Miguel, la fábrica de grifería FV y Kordsa, la mayor productora mundial de hilos de nailon y poliéster.

Miguel Ángel Fuks

miguelangelfuks@yahoo.com.ar


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