La herencia que deja Weretilneck



PANORAMA DE RÍO NEGRO

Ni el país ni la provincia que recibirá a Arabela Carreras como gobernadora y a Alberto Weretilneck como senador nacional son los mismos que hace ocho años. El Estado terminará el 2019 con un déficit financiero pero, como en 2018, con un superávit primario. El ministro de Economía, Agustín Domingo, ratificado para después del 9 de diciembre, espera que con la asunción de Alberto Fernández en la Presidencia de la Nación los mercados se normalicen para ver de qué manera se reperfilan los vencimientos de deuda del 2020.

Carreras gobernará su primer año con un presupuesto en torno de los 100.000 millones de pesos, un déficit financiero previsto de 1.500 millones. En 2020 hay vencimientos de bonos y de créditos internacionales de fomento, además de letras del Tesoro.

No aplicará el año que viene aquello de “mal de muchos, consuelo de tontos” porque no es Río Negro la única provincia con estos problemas ni la más comprometida por su deuda de vencimiento cercano. De hecho, la provincia de Buenos Aires precisará auxilio nacional, algo que el futuro presidente y el gobernador bonaerense electo, Axel Kicillof, ya lo deben tener más o menos acordado.

“Si arregla con Buenos Aires, la solución va a ser con todas las provincias”, razonan en el edificio del exhotel de Viedma donde funciona el Ministerio de Economía de la Provincia.

Con el neuquino Omar Gutiérrez, Weretilneck selló –un poco tarde, a gusto del rionegrino, que debe extrañar a Jorge Sapag– una especie de pacto: como senador representará también al gobierno vecino, que quedará desde diciembre sin representante del MPN en la Cámara Alta.

Ambas provincias saldrán a buscar un crédito del BID, de la Corporación Andina de Fomento o del Banco Mundial para hacer de una vez por todas la segunda línea de abastecimiento eléctrico a Bariloche (y la interconexión de Villa La Angostura).

La futura gobernadora heredará además un plan de obras en marcha, financiadas con los bonos en dólares del Plan Castello. De los 6.500 millones de pesos previstos para trabajos públicos durante el año que viene, 4.400 millones, el 67%, son financiados de esta manera.

Hay en el listado que el gobierno envió a la Legislatura unos 800 millones de pesos de obras que, como el gasoducto de la Línea Sur, corresponden a más de una ciudad, pero en el detalle por jurisdicción, entre las más pobladas de la provincia, Bariloche se lleva la mayor proporción y Roca, la más baja.

No se precisa una gran dosis de suspicacia para advertir que María Emilia Soria arrancará no del mejor modo su relación con el nuevo gobierno provincial.

De las cuatro ciudades más pobladas de Río Negro, Roca es la única que continuó en manos de la oposición. En Bariloche seguirá por cuatro años más el aliado Gustavo Gennuso, en Viedma el vicegobernador Pedro Pesatti asumirá como intendente el mes que viene y en Cipolletti Juntos Somos Río Negro logró, de la mano de Claudio di Tella, recuperar el poder municipal.

En el presupuesto Bariloche aparece como 912 millones de pesos en obras, Cipolletti recibirá 597 millones, a Viedma se le asignaron 389 millones y a Roca, apenas 129 millones de pesos.

Antes y después
Entre enero y septiembre de 2012, el primer año de gobierno de Weretilneck, el Estado rionegrino tuvo ingresos corrientes por 5.142 millones de pesos y arrastraba una deuda de una cifra similar.

Este año, los ingresos corrientes de los primeros nueve meses sumaron 47.015 millones de pesos, un 800% más que hace ocho años. La deuda es de 32.000 millones de pesos.

En el 2012 la recaudación de impuestos provinciales representaba el 20% de los ingresos corrientes de la Provincia. Hoy esa proporción es del 24%.
Los sueldos estatales se llevaban hace ocho años el 68% del flujo corriente de fondos; hoy, son el 62%.


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