La inversión de comunas neuquinas en el servicio
La capital provincial destinó 90 millones de pesos para costear la recolección, tratamiento y disposición final de los residuos generados por la población de la ciudad durante este año. Es una de las que más porcentaje de su presupuesto asignan a la tarea –un 8,3%– aunque la supera San Martín de los Andes, que afecta un 11,6%. Hay otras ciudades que apenas “invierten” entre un 2 y un 4%.
Los costos económicos y la contaminación ambiental
Varios millones de pesos se destinan en las principales ciudades de Neuquén a la recolección de basura pero, por lo que muestran las cifras puestas sobre la mesa, salvo contadas excepciones la actividad sigue siendo considerada más un gasto que una inversión a largo plazo.
Sin entrar en el detalle preciso de los números, que por esas cuestiones que tiene la mayoría de los organismos del Estado son difíciles de conseguir o bien siempre salen incompletos o fuera de término, se podría estimar que la inversión que hacen los distintos municipios de la provincia neuquina en lo que atañe a la recolección, tratamiento y disposición final de residuos sólidos urbanos (RSU) es cuando menos escasa.
Además, y por diversas circunstancias entre las que se encuentra la inflación y su constante renovación de costos, en muchos casos a los municipios les resulta difícil cuantificar cuánto se gasta específicamente en esta actividad tomando en cuenta la finalidad del gasto que se realiza. Es usual ver en un presupuesto municipal un determinado monto de dinero destinado al rubro combustibles, o a salarios. Pero a la hora de justificar qué cantidad de ese combustible se utilizó para la recolección de residuos durante cierto lapso de tiempo, o bien cuánto insume salarialmente una hora hombre dedicada a esta tarea en particular, las respuestas no son ni tan certeras, ni tan inmediatas.
En cierta manera esta particularidad dificulta realizar un análisis minucioso de la inversión que se hace en recolección, tratamiento y disposición final de residuos en cada localidad neuquina.
No obstante, para tener una idea de los costos que insume la actividad cabe consignar que, en líneas generales, el dinero que se va en este servicio representa apenas entre un 3 y un 8% de los presupuestos totales presentados por las comunas neuquinas para su funcionamiento global.
Así, podría considerarse que el servicio en sí, exceptuando algunos casos particulares, aparece como una actividad que no suma a los ojos del Estado, y que es un rubro al que la población sólo le presta atención cuando las bolsas con residuos comienzan a apilarse en el cesto asignado para tal fin.
En este sentido cabe admitir que para que el sistema funcione correctamente hace falta en principio una mayor inversión, que por la situación económica que dejan traslucir los municipios de Neuquén está lejos de ser considerada entre las prioridades de funcionamiento.
Otro concepto que debe operar como movilizador para poder planificar un futuro a largo plazo es que el tema de los residuos debe transformarse en una cuestión de estado, debe formar parte de la agenda para tener continuidad en el tiempo y así obtener mejores resultados.
Tampoco deben quedar de lado las buenas ideas, promoviendo iniciativas que apunten a un cambio de conducta de los usuarios del servicio, como una manera de eficientizar los recursos disponibles para la actividad.
Queda claro que aunque en principio los recursos sean o parezcan pocos, bien utilizados pueden rendir mucho más que si se gastan de manera dispersa y sin un estricto control.
En síntesis, tanto desde el Estado como desde las distintas comunidades que integran el suelo neuquino queda un largo camino por recorrer en esta materia, y habrá que seguir el ejemplo de algunos que hacen punta en la materia.
San Martín marcha adelante
Al principio de esta nota rescatábamos aquellos casos que son una excepción en el proceso de recolección, tratamiento y disposición final de RSU. Por ahora San Martín de los Andes es la localidad que aparece como la más avanzada en este sentido, con un funcionamiento que se va aceitando y mejorando día a día. Pero este presente de la localidad cordillerana no nació de la noche a la mañana ni ha sido gratuito sino que demandó en principio una gran inyección de dinero, alrededor de 20 millones de pesos, obtenido a través de convenios con organismos multilaterales que solventaron la puesta en marcha de una moderna planta para clasificación de los RSU.
En el caso de San Martín de los Andes se puede apreciar que en materia de residuos la inversión marca diferencias y que debe estar acompañada de la decisión política y del convencimiento de la población.
¿En dónde saca ventajas San Martín de los Andes? En principio, en los números. Este paraíso cordillerano es el único en la provincia neuquina que destina más del 10% de su presupuesto anual a la recolección, tratamiento y reciclado de basura. Más precisamente, el costo del servicio completo le significa a la comuna sanmartinense un desembolso de 17 millones de pesos anuales, un 11,6% de un presupuesto estimado en unos 145 millones de pesos para el corriente año.
Otra de las ventajas que ofrece la gestión sanmartinense es que a pesar de que está bastante avanzada en la materia, ya están pensando en dar un pasito más con la implementación del Sistema de Compactación y Encapsulado de los Residuos Sólidos Domiciliarios (Cersud). (Ver páginas siguientes)
Un paso más atrás en cuanto a eficiencia en la recolección y tratamiento de residuos se halla otra localidad cordillerana, Villa La Angostura, que hace poco comenzó con la separación domiciliaria y el tratamiento diferenciado de la basura que procesa en una flamante planta situada a unos 10 kilómetros del casco urbano. La Villa destina 3,5 millones de pesos al servicio de recolección de basura y disposición final de los residuos, un 8,5% de su presupuesto anual. Estos valores podrían incrementarse hasta los 5 millones de pesos este año cuando se ajusten las cifras de funcionamiento de la planta inaugurada hace algún tiempo atrás.