La jarilla, la reina del monte





Según el “Consultor Patagónico” la jarilla es un subarbusto “al que se lo considera con propiedades curativas para el reuma por parte de los campesinos neuquinos. Al respecto, el enfermo debe sentarse en una silla cuyo asiento haya sido desfondado: debajo se coloca un fuentón con un cocimiento de jarilla sobre un montoncito de brasas para que se mantenga caliente y produzca en forma continua el vaho curativo. Es muy eficaz, dicen en Picún Leufú, para el tratamiento de los dolores de cintura y de la ciática”.

“Como medicina preventiva, para mantenerse sano y evitar el reuma, se recomienda tomar mate con cocimiento de jarilla los nueve primeros días de cada mes, y para los abscesos en formación, usadas las hojas de jarilla machacadas con una cataplasma, es el resultado más a mano, por la abundancia de este arbusto en todo el país”.

Por su parte el escritor de Río Colorado Jorge Oscar Balbuena en su interesante libro “Vivir en el monte” refiriéndose a la jarilla escribe que “es el arbusto dominante de la estepa patagónica. Es el que le da el verdoso aspecto, más marcado aún en primavera y verano. En su hábitat natural, es decir rodeada del resto del monte, la planta de jarilla se cría en forma de varias ramas que nacen a flor del suelo, de una raíz y tronco común; a medida que se alejan de la tierra van separándose entre sí hasta llegar a conformar un arbusto de dos o más metros de altura y uno a dos metros de separación entre las ramas más alejadas en la parte superior de la planta”.

“Las hojas –describe Balbuena– son pequeñas según las variedades, desde medio a un centímetro de largo, muy resinosas, agrupadas en ramilletes. Da pequeñas y numerosas flores amarillas que en primavera le cambian el aspecto a los montes, y un esférico conjunto fruto-semilla verde que como las flores suele ser comido por los ovinos especialmente si no abundan las hierbas tiernas”.

Especifica que “existen en nuestra región por lo menos dos variedades de jarilla bien diferenciadas. La jarilla común es la más abundante y cubre el noventa por ciento de los sectores y por ser más rústica crece en terrenos duros y secos. La que conocemos como ‘jarilla de palma’ es mucho más frondosa, de hojas más grandes y carnosas, de un color verde oscuro y brillante y sólo se la ve en los bajos húmedos. Su tendencia es formar bosquecillos o matorrales muy tupidos y extenderse horizontalmente antes que hacia arriba”.

“Según el diccionario, ‘jarilla’ es en Argentina y Chile un árbol –no arbusto– muy resinoso y febrífugo, es decir con propiedades antifebriles”.

*Escritor, de Valcheta

“Como medicina preventiva, para mantenerse sano y evitar el reuma, se recomienda tomar mate con cocimiento de jarilla los nueve primeros días de cada mes”.

Canción de La Jarilla

Datos

“Como medicina preventiva, para mantenerse sano y evitar el reuma, se recomienda tomar mate con cocimiento de jarilla los nueve primeros días de cada mes”.
Humilde arbusto rey de la estepa/ repartes en hojas tu cabellera/ pródiga en verano de flores/ acuarela de amarillos y ocres. Sirves para curar los males del cuerpo/ y bajar a veces la fiebre/ para lavar el cabello y darle brillo/ y para alimentar el ganado/ cuando no hay otras hierbas. Reina del monte y de la soledad/ das abrigo cuando creces/ y estás repartida a manos llenas/ por toda la patagónica tierra. Eres humilde y buena/ porque nunca te quejas/ del frío ni de las nevadas/ naciendo cada día/ para acompañar al hombre y su trabajo. A veces el sol buen amigo/ tiñe de rojiza sangre/ tus ramas lastimeras. Jarilla que por cotidiana/ te sabemos siempre a mano/ sos un milagro vegetal que late/ arraigada a la tierra/ por eso, por tu raigambre/ yo te nombro: jarilla eres la reina.

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