La mala racha de Caruso
«Estaba parado por el semáforo. Uno de los que estaba ahí parado me golpeó el vidrio y cuando bajé la ventanilla para decirle que parara, metió la mano y me arrancó el rosario de oro». Así contó Caruso Lombardi, quien no sólo debe lidiar con el presente de Racing, sino que además fue víctima de un robo antenoche pero que dio a conocer recién ayer.
El entrenador relató además al momento que los supuestos limpiacoches se llevaban el rosario, se bajó de su automóvil y los corrió. Pero trastabilló y cayó, y sufrió lesiones en una de sus rodillas. «Bajé a correrlo, me caí y me rompí la rodilla. Pero seguí, lo empecé a correr por la mitad de la cuadra entre los coches hasta que me tiró atrás en la pierna y me quedé clavado. No pude correr más. Le pegué dos o tres gritos por la bronca, por la impotencia que tenía», agregó.