La nueva cúpula china, ante conflictos territoriales y comerciales
Andreas Landwehr DPA
PEKÍN.- Los nuevos líderes chinos quieren defender los intereses de su país en un mundo globalizado, una tarea nada sencilla, amenazada por disputas territoriales y conflictos comerciales. No se esperan grandes cambios de política exterior de la nueva cúpula que acaba de subir al poder en el país asiático y su influencia en conflictos internacionales como el de los palestinos es muy limitada. Sin embargo, la integración mundial de la segunda mayor economía del planeta y su creciente conciencia de su importancia y a la vez de su interdependencia presentan desafíos renovados al equipo en torno al presidente Xi Jinping. El primero de ellos es el resurgimiento de los conflictos territoriales por una serie de islas con Japón y otros vecinos en el mar de China oriental y meridional. Si hubiese incidentes en las aguas podría producirse una escalada que involucre a Estados Unidos. De hecho, Pekín ve con muy malos ojos la nueva estrategia estadounidense de ampliar su influencia en el Pacífico. Necesidad y desconfianza La relación entre las dos naciones está plagada de desconfianza. Pese a ello, Pekín saludó la reelección de Barack Obama, porque con Mitt Romney hubiese habido tensiones aún mayores. Su interdependencia económica obliga a la mayor potencia mundial y a la emergente a trabajar juntas, quieran o no. El modo en que los nuevos líderes chinos traten este potencial de conflicto impregnará su relación con el mundo, también con Europa. Ni la Organización Mundial del Comercio (OMC) ni otros mecanismos de diálogo bilateral están preparados para tratar con el coloso autoritario y capitalista que es China, opinó el expresidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Pekín James McGregor, hoy asesor de empresas y escritor. “China amenaza con poner una prueba de fuego a todo el sistema con su tamaño y su fortaleza económica”. La política exterior china está, además, cada vez más dominada por la necesidad del país de acceder a los recursos naturales. Rusia es su socio, sobre todo en lo que se refiere al abastecimiento energético. Y el “oso” ruso ayuda al “dragón” chino a ser un contrapeso frente a Estados Unidos. Europa, por su parte, es el principal socio comercial y pilar para Pekín en el mundo multipolar al que aspira. “China tiene que ser muy cuidadosa de que su política exterior no se vea impregnada de diferencias de opinión con otros sino por su capacidad de proponer y construir consenso”, escribió Shen Dingli, profesor de Estudios Internacionales en la Universidad de Fudan en Shanghai.