La obra de la calle Mitre en la mirada del intendente de Bariloche

Gennuso destacó que la fisonomía quedó de acuerdo al paladar de los comerciantes. Solo falta soterrar los cables de telefonía y televisión por cable. La empresa ultima las revisiones técnicas.




El jefe comunal de Bariloche, Gustavo Gennuso, recorrió ayer la principal calle de Bariloche, junto a “Río Negro” antes de que la contratista entregue la obra. Foto: Alfredo Leiva

El jefe comunal de Bariloche, Gustavo Gennuso, recorrió ayer la principal calle de Bariloche, junto a “Río Negro” antes de que la contratista entregue la obra. Foto: Alfredo Leiva

Hace cinco años la empresa Planobra SA acababa de ganar la licitación para modernizar la calle Mitre y se preparaba para iniciar los trabajos. El intendente Gustavo Gennuso también venía de ganar –en su caso, las elecciones municipales– y se ocupaba por esos días del armado del gabinete que lo acompañaría en su primer mandato.

Los caminos de ambos se cruzaron un par de meses después y no de la mejor manera. La constructora irrumpió en plena temporada alta de turismo con un vallado en la primer cuadra de Mitre para empezar a romper las viejas veredas y el intendente debió salir a aplacar los ánimos de los comerciantes, que se revelaron contra ese despliegue, alegaron que afectaba sus ventas en un momento clave del año y forzaron una postergación del cronograma.

Desde entonces, el accidentado proceso tuvo una infinidad de marchas y contramarchas, una rescisión intempestiva del contrato por parte de Planobra, una nueva licitación, cambio de materiales, reformulaciones del proyecto, demoras no explicadas y quejas de todo tipo.

La obra está terminada desde hace casi un año y entre hoy y mañana se realizarán las últimas revisiones técnicas previas a la entrega formal por parte de la segunda contratista, Insersan SA, que ya cumplió con el plazo de garantía.

Gennuso recorrió ayer con Río Negro las siete cuadras intervenidas para evaluar el trabajo realizado. Recordó los momentos más traumáticos de la gestación de “la nueva Mitre” y pasó revista de lo que resta por hacer.

Dijo que en la primera etapa –la del Planobra– el Municipio tenía muchas observaciones para hacer pero no tenía injerencia alguna porque el control de los trabajos era responsabilidad directa de la Unidad Ejecutora creada para la provincia para gestionar esa y otras obras financiadas por el BID.

La Mitre ya queda así, no hará falta romper otra vez las veredas, ni siquiera por las cloacas”.

Gustavo Gennuso, intendente de Bariloche.

Cuando se volvió al licitar logramos algo muy importante que fue la cesión al Municipio del seguimiento y la inspección de la obra”, dijo Gennuso.

Aseguró que Insersan “se comportó muy bien, mantuvo buena comunicación con los vecinos” y cumplió el cronograma casi sin alteraciones “salvo por algunos problemas que surgieron con la red de agua, sobre todo en la primera cuadra”.

Casi 4 años demandó la remodelación de la calle más conocida de Bariloche por los turistas. Foto: Alfredo Leiva

Dijo que esa firma, de origen platense, rompió y retiró a su costo el hormigón “impreso” que había colocado en un primer intento, para reemplazarlo por otro liso. “Ellos mismos dijeron que quedaba mal y decidieron hacerlo de nuevo”, aseguró el intendente.

La fisonomía final de la calle quedó a gusto de los comerciantes, dijo, pero a él no lo conforma del todo. Hubiera preferido una calzada más angosta, como la que existió durante algunos meses de transición, delimitada por maceteros. Dijo que los frentistas lo rechazaron porque, según ellos, “el cliente de Mitre solo compra si puede estacionar en la puerta”. Finalmente se convino un sistema de dársenas para detenciones temporarias, que hoy mismo se prestan a abusos de todo tipo.

Gennuso dijo que por ahora, dada la pandemia y la crisis general de la actividad comercial, decidieron no sancionar a los conductores, pero el “ordenamiento” llegará en algún momento, “cuando se reactive el turismo”.

Los cambios de última etapa marcados por Gennuso. Foto: Alfredo Leiva

Otro perfil

La fiscalización del tránsito es un tema en ajuste permanente y, según Gennuso, la misma modalidad de uso de la Mitre “se va a acomodar con el tiempo”. A su juicio, “a la larga va a ser cada vez más peatonal y menos vehicular”.

Dijo que dependerá entre otras cosas de que los mismos comercios empiecen a adaptarse a la nueva dinámica, incluida tal vez una “reconversión” de los rubros predominantes. El intendente aseguró sin embargo que no está previsto promover la mudanza de los bancos y oficinas de atención al público que mantienen, por ejemplo, el Ipross y el propio Municipio.

Para el intendente “fue un acierto sacar los primeros bolardos, y también el empedrado, porque era lindo, pero no servía”. También defendió el sistema de recolección de basura mediante grandes contenedores colocados en las transversales.

El dato

59,6
millones de pesos fue la oferta que la empresa Planobra SA presentó en la licitación pública para quedarse con la obra de la calle Mitre en 2015.

Sobre el arbolado, admitió que hacia el final de la obra fue motivo de nuevos cruces con los comerciantes, que querían (y lograron) colocar arrayanes, a pesar de que “eran desaconsejados por los especialistas”. Igual tomó ese entredicho con cierto humor: “si después de tantos líos ahora estamos discutiendo por los árboles es que vamos bien, les dije”.

Cuestión de estética

Gennuso recorrió la calle principal de la ciudad a pleno mediodía acompañado de tres de sus colaboradores y sin cruzarse con gestos hostiles, sólo el saludo amistoso de algunos y la indiferencia de la mayoría. Dijo que “no es mitrero”, en el sentido de no estar atento a qué comercios nuevos aparecen, cuáles incorporan letreros o cambian su fisonomía. “No soy de comprar ropa”, se justificó.

A la hora de efectuar una valoración opinó que la cuadra comprendida entre Villegas a Rolando, donde hay muchas chocolaterías, “es la zona más linda”.

Advirtió que allí son varios los comerciantes que “trabajaron mucho en sus propios frentes”.

En contraste, le bajó el pulgar a la esquina de Aerolíneas Argentinas, que luce descuidada y a su juicio merecería una mayor atención de la empresa estatal.

Opinó que las mejoras en ese terreno “van a ser una cuestión de tiempo: los comercios van a empezar a incorporar cambios en los frentes, tal vez a buscar un estilo, una uniformidad”.

Gennuso afirmó que “la Mitre ya queda así, no hará falta romper otra vez las veredas, ni siquiera por las cloacas”, como sospechan algunos frentistas.

Dijo que con ese servicio “hay algunos problemas y se produjeron desbordes, pero no es por la red sino por algunas acometidas, que deberán arreglar los particulares”.

Recupero, descartado

En el último tiempo la gestión Gennuso le dio impulso a la pequeña obra pública barrial con el modelo de “contribución por mejoras”, por el cual son los propios beneficiarios los que costean la inversión mediante planes de cuotas.

La obra de Mitre tenía un presupuesto original de 59,9 millones, con las actualizaciones superó largamente esa cifra, y todo será abonado por los contribuyentes de la provincia, que deben saldar el crédito otorgado por el BID. Los beneficiarios directos no asumen costo alguno.

Gennuso dijo que ese diseño le llegó ya en paquete cerrado y data de la época del exintendente Marcelo Cascón. Admitió que si por él fuera debería existir “algún tipo de recupero o plusvalía”, porque las propiedades “sin duda” han crecido en su cotización inmobiliaria, dado que “el atractivo turístico ahora es mayor, y la gente quiere venir a la Mitre”.

Señaló que no es fácil plantear algo así porque a lo largo de la obra “el Municipio tuvo como interlocutores principales a los inquilinos” y fue muy escaso el contacto con los propietarios, que son los verdaderos beneficiarios.

Lo que falta

Aunque ya no hay obreros ni vallas sobre la Mitre, para salir a registrar en fotos el aspecto definitivo de la calle y ver hasta qué punto se ajusta al objetivo inicial todavía falta. En muchos tramos, especialmente las esquinas, basta alzar la vista para tropezar con un enjambre de cables que afean las visuales y que deben desaparecer.

Gennuso reconoció que el soterramiento es parte del plan y la única que hasta ahora “pasó los cables” por los caños colocados en el subsuelo fue la CEB, aunque todavía le resta “energizarlos”, para poder así retirar el tendido aéreo y las viejas columnas.

Las empresas de telefonía, internet y tevé por cable fueron intimadas a hacer su parte, pero hasta hoy no hubo avances. Según el intendente “durante el verano quedará resuelto”. También dijo que estudian otro sistema lumínico, porque de noche se ve poco. Hoy las farolas nuevas tienen lámparas convencionales. Hubo un ensayo con tecnología led, que tampoco conformó. “No expande bien la luz, habrá que probar otra cosa”, aseguró Gennuso.

Señaló que el municipio tiene en proyecto completar “con alguna clase de intervención”, las dos cuadras que quedaron fuera del proyecto inversión: las que van de John O’Connor hasta el cruce con Onelli. Según el intendente, está previsto trabajar con algún mejoramiento de las veredas y mobiliario urbano para no interrumpir la continuidad de la nueva Mitre de modo tan abrupto. Anticipó que a futuro la idea es promover un “consorcio” con los frentistas de la Mitre, que ejercerá la representación ante el municipio.

Algo intermedio entre una gerenciadora y una junta vecinal”, explicó.


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