La odisea de una cipoleña atrapada en el aeropuerto de Venezuela

La aerolínea Conviasa informó el viernes que cesaba sus operaciones. Al menos 500 argentinos quedaron varados, además de muchos otros pasajeros venezolanos y de otras nacionalidades.



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La odisea de una cipoleña atrapada en el aeropuerto de Venezuela.(Foto: Gentileza )

María Fernanda es una de los tantos turistas que desde el viernes pasado quedaron atrapados en el aeropuerto de Caracas, ante el conflicto económico que derivó en el cese de operaciones de la firma Conviasa. La cipoleña debía llegar el viernes a la noche al Alto Valle, luego de viajar a una capacitación, junto a una comitiva nacional. Finalmente decidió tomar un vuelo con otra empresa y esta noche volverá a pisar suelo rionegrino.

“El viernes fuimos a tomar el avión con toda la tranquilidad, y mientras hacíamos la cola pasaba el tiempo y nadie nos decía nada. Fuimos a preguntar y nos dijeron que no salía el vuelo, y no nos dieron motivo. Nos mandaron a un hotel. Nos fuimos tranquilos porque puede pasar que se cancele, pero no sabíamos que iban a pasar tantos días”, relató la joven con gran pesar.

El principal enojo fue la falta de información que brindó la empresa, ya que todos los días renovaban la promesa de que en pocas horas podrían volver a sus hogares. Además aseguraron haber sufrido numerosas amenazas desde el hotel, sumado a que la compañía solo proveía el transporte desde el aeropuerto hacia el alojamiento pero no viceversa. “Querían descongestionar el mostrador de la empresa”, aseguró. Por otra parte, desde la firma prometieron que mandarían a un representante para mantenerlos al tanto de cualquier cambio de ultima hora, lo cual confirmaron que no ocurrió.

“A veces cortaban la calle por la situación social que hay en Venezuela, y eso complicaba llegar al aeropuerto. Esos días se avisa y la gente directamente no sale a la calle, no hay clases ni actividad en el centro”, graficó y desmitificó la gravedad al asegurar que no vio “violencia”.

Así se sucedieron los días y los vuelos cancelados, por lo que la población fue creciendo en el aeródromo, llegando a alcanzar unas 700 personas según sostuvo la joven. Muchas directamente no fueron al alojamiento que ofreció la firma, con la expectativa de que el vuelo salga inminentemente, por lo que hace 5 días que viven en una sala de espera. Viajan, no viajan, viajan, no viajan fueron las palabras que escucharon día tras día.

“Aprovechaban cualquier situación para ganar tiempo. Un día nos hicieron hacer la cola, nos cortaron el boleto y al pisar el avión nos dijeron que había una tormenta eléctrica. Todos sabíamos que no era por eso”, aseguró y reclamó que “para colmo seguían vendiendo pasajes”.

Desde el lunes Fernanda dejó de dormir en el hotel y se quedó en el aeropuerto. “Nos daban una vianda que era incomible. En el aeropuerto ya estaba todo sucio, en los baños no quedaba ni papel higiénico, una mugre”, destacó. “Habían personas mayores en sillas de ruedas, niños, sin calefacción, viviendo así durante 5 días, un desastre”, enfatizó. “Me acerqué a una abuelita que tenía las manos heladas, una situación muy fea”, se lamentó.

Finalmente la cipoleña consiguió viajar mediante otra aerolínea y hoy pisó nuevamente el suelo argentino, en el aeropuerto de Ezeiza. EN horas de la noche arribará a Neuquén y podrá retornar a su hogar, 5 días más tarde de lo previsto.


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