LA PEÑA: Dividiendo aguas

Francamente no encuentro en el ámbito del folclore al menos a alguien que haya cosechado tanto. Casi tanto como dividió aguas, porque si hay algo para decir del personaje de hoy, es que dividió aguas, que no pasó inadvertido por este género.

Es que su figura, para bien o para mal, fue más allá de la música, su figura fue polémica, a veces en el límite de lo que se debería decir en público o no. Y además de polémico, fue y es exitoso. No hay dudas, ni siquiera se puede discutir.

En todo caso, no podrá gustar o no, nos podrá caer bien o no.

Horacio Guarany empieza su despedida de su gente, de esa gente que lo llevó a ser lo que es, de esos miles y miles de argentinos que lo siguieron en cada festival folclórico, donde si no estaba él no era festival. Era el ingrediente imprescindible para una convocatoria que se precie de importante, es como hacer un festival ahora y no convocar al Chaqueño Palavecino. Y no sé si están en la misma dimensión, pero sí sé que cada uno en su tiempo, fueron capaces de convocar multitudes, de vender millones de discos, de generar esas modas que duran años en el folclore.

Horacio Guarany muy probablemente sea el hombre que más generó en el folclore, el hombre que movió multitudes, el que instaló temas. El único que llenó nada más ni nada menos que 20 Luna Park, que en su carrera pudo lanzar 80 discos, que cosechó 15 discos de oro y 10 de platino. Y en materia de mercados, llegó muy lejos, estuvo en toda Latinoamérica, parte de Europa y hasta tuvo la oportunidad de llevar su canto por la Unión Soviética.

Creo que, como si se tratara de un resultado deportivo, los números hablan por sí solos y muestran a un Horacio Guarany muy instalado en el ranking de los mejores de la historia del folclore argentino.

Yo divido en dos a este Horacio Guarany. Por un lado el de algunas décadas atrás, lleno de éxitos, a veces tan cargado de éxitos que se dio el lujo de elegir dónde ir. Y creo que no quedó pueblo sin que lo visitara Horacio Guarany. Es que fueron otros tiempos también, donde llevar a los mejores no era tan costoso como hoy y donde instalarlos costaba mucho más. Sin internet y con medios más precarios, Horacio Guarany se lleva los laureles del hombre más conocido del folclore por unas cuantas décadas.

Este hombre, con vos quebrada en este tiempo, es uno de los íconos de un género que en este país no tuvo tantos solistas de semejante trascendencia. Y entre gente de varias generaciones, Horacio Guarany es el nombre que más sonó, tanto entre los que lo admiraron y admiran y los que no.

Horacio Guarany dividió aguas por eso, por generar atracción o rechazo, por no resultarle indiferente a nadie, pero estaba en boca de todos.

Y el Horacio Guarany de la segunda parte es el más aplacado, el que cantó muy poco y que puso su atención en un teatro campero. Casi desapareció de los festivales, pero no por falta de ofertas e invitaciones, sino porque su voz ya desgastada y una salud con sobresaltos.

Horacio Guarany volverá a recorrer el país en una gira que seguramente terminará en otro disco, pero que sin dudas será su último paso por los escenarios. Estará, al menos es lo que se especula por estos días, en el Festival de Cosquín 2010.

Mas allá de los gustos, de sus defensores y detractores, se retira uno de los mayores exponentes del folclore y eso es motivo suficiente para tener en cuenta semejantes logros, para instalarlo en el escalón que corresponde a un exponente de primer nivel, que a su modo no escatimó en entregar todo en un escenario.

Polémico, verborrágico, a veces hasta algo grosero, no hay dudas que Horacio Guarany es parte de este pueblo musiquero.

 

JORGE VERGARA jvergara@rionegro.com.ar


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