La política no alcanza

Forzada asistencia para los productores. La mágica compra navideña que niega la inflación.

Redacción

Por Redacción

Adrián Pecollo adrianpecollo@rionegro.com.ar

El burocrático mecanismo del Estado sigue mostrando descarríos, siempre atado a un sistema lento, engorroso y, para colmo, sospechoso. En enero del año pasado, el gobernador apuró a sus funcionarios para la rápida inversión de los fondos de las prórrogas petroleras. Pero rápidamente supo que no lo lograrían y, con su mirada electoral, simplificó el proceso a los anuncios o entregas parciales. El plan de campaña se cumplió. En el resto del año se concretaron operaciones, pero faltan importantes adquisiciones, como equipos para los hospitales, con licitación para febrero, y las unidades policiales. El anuncio oficial de abril preveía 54 millones para 150 vehículos –incluía patrulleros– más 50 motos y cuatriciclos. La depreciación del peso fue notable en nueve meses. La industria automotriz reconoce una suba cercana al 30%, entonces el Estado perdió casi un tercio del poder adquisitivo de aquella reserva. Seguridad y Suministros se cruzan culpas cuando todavía no concluyen los papeles para la licitación. Esa negligencia se mide en millones de pesos. Esos tiempos tampoco garantizan efectivas fiscalizaciones. Sobrados ejemplos existen. Por caso, los expedientes de módulos alimentarios y de kits escolares, observados por sobreprecios por la Fiscalía de Investigaciones. Más reciente, menos conocida, una compra de 15.000 cajas navideñas para Viedma, Cipolletti y Bariloche. La compra se hizo a Don Tomás, que fue preadjudicada en la frustrada operación de los módulos alimentarios, con valores altos. Ahora, esa firma cotizó $ 4.070.000, muy por debajo del presupuesto oficial ($ 6.037.350). Llamativo: la oferta de diciembre de Don Tomás fue inferior a la venta de esa empresa por igual composición y números de cajas del 2014 (Expte. 81.985 y $ 4.350.000). Parte de ficción o la empresa logró el mágico resultado de doblegar la inflación anual. ¿El número repartido? Tambalea. El expediente consigna módulos en Bariloche, Viedma y Cipolletti. Los gobiernos de los dos primeros municipios admiten envíos de Desarrollo Social para sus repartos barriales, informando de 3.000 y 250 módulos, respectivamente. La gestión de Aníbal Tortoriello no recibió y costeó sus módulos, y la Delegación provincial entregó algo más de un millar en Cipolletti. Seguro que otras representaciones habrán cumplido iguales asistencias, pero la suma siempre queda muy lejos de los 15.000 adquiridos. En fin, una rareza más. Además, el trámite expone –cuanto menos– curiosas anomalías. Los repartos llegaron en las vísperas navideñas. En Bariloche se concretó a partir del 22 de diciembre (lo publicó “Río Negro” al otro día). Pero, la adjudicación –resolución Nº 6.826 de Desarrollo Social– recién fue firmada el 23 de diciembre. Formalmente, no existía ninguna operación cuando ese ministerio entregaba cajas navideñas. El gobierno de Weretilneck carga con la incumplida reforma administrativa. A fines del año pasado, esos proyectos fueron presentados por la Contaduría y la Fiscalía de Estado al gobernador, pero esos procesos cayeron en la abulia que pretende corregir. Los cambios proponen reducir trámites y tiempos internos y procuran instaurar un efectivo esquema de control. El contador Juan Kohon siempre pregonó esta muda normativa. Propone un instrumento elemental para un Estado comprador: precios de referencias, recogidos del mercado. El presupuesto oficial hoy se arma con aportes de las empresas. Así, los cálculos gubernamentales –sin turbar a nadie– favorecen sobrecostos del 40% (módulos alimentarios) o proyecta montos que los oferentes contradicen con ofertas de hasta un 33% inferior (módulos navideños). ¿Qué validez tienen valores que permiten semejantes extremos? No existe así límite real. Esas reformas –que poco suman o restan electoralmente– no desvelan a Weretilneck. Si enfiló en su contrapunto con los productores frutícolas, que protegió y financió el año pasado, en la previa a su campaña. “No tiene respaldo porque el contrato social está roto”, advierte. Eso explica su negativa inicial para participar de un programa de asistencia con Nación. Recién el viernes aceptó sumarse. “Vamos a poner 50 millones. No más. No voy a endeudar a la provincia por los productores”, le dijo al secretario de Agroindustria, Ricardo Negri. El Estado nacional prevé una “asistencia” de unos 150 millones. Se conocerá y, después, se sabrá esta semana si resulta frente a los productores. No hay experiencia en la administración de la adversidad de infortunios económicos y sociales. Asoma la crisis de la minera de Sierra Grande, con despidos. Otros problemas traen la paralización de la obra pública por parte de Nación, aún con ignorancia y apatía de principiante. En marzo o abril llegarán recién esas reactivaciones, admiten técnicos nacionales. Por eso, el alarma se alojó en los despachos con las ocupaciones de viviendas en construcción en Viedma. Poco aportan –por ahora– los encuentros de intendentes en Buenos Aires con el poder macrista. “Sólo se reúnen para la foto. No tienen respuestas”, sinceró Weretilneck frente a los suyos. Enseñanza general para los partícipes. La política nunca puede controlar todo durante mucho tiempo.

El gobierno de Weretilneck carga con la incumplida reforma administrativa. Los cambios proponen reducir trámites y tiempos internos.


Adrián Pecollo adrianpecollo@rionegro.com.ar

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