La primera semana de Temer: sin luna de miel, con críticas y polémica

Si bien tiene apoyo legislativo, ya quedó claro que el aval a las medidas no será incondicional, cerca de una campaña electoral para las municipales de octubre.

Redacción

Por Redacción

El presidente en ejercicio de Brasil, Michel Temer, llegó el viernes a una semana de gobierno interino sin gozar de la “luna de miel” con la que suelen ser agraciados quienes comienzan su gestión. Su gabinete sin mujeres ni negros; la extinción del Ministerio de Cultura y la inclusión en la más alta esfera de su gobierno de políticos investigados bajo sospecha de estar implicados en la trama de corrupción en Petrobras, le valieron sendas críticas e instalaron la polémica.

Desde el jueves, cuando asumió en forma provisional después de que la presidenta Dilma Rousseff fuera suspendida por el Senado, Temer y su equipo cayeron en varias contradicciones, haciendo anuncios y declaraciones que fueron desmentidos o rectificados poco después.

Todo esto dio una imagen de inconsistencia a un gobierno interino que se autoproclamó de “salvación nacional”, que el domingo recibió su primer “cacerolazo” y protestas en diez estados del país, mientras Temer daba su primera entrevista a la tevé.

El lunes, los vaivenes en su gestión se hicieron más notorios.

El primero se originó cuando el nuevo ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, insinuó su intención de cambiar la forma de elección de los fiscales de la Fiscalía General de la República.

La idea le restaba autonomía de elección a la propia Fiscalía y fue desautorizada públicamente por Temer en forma casi inmediata. Pero la bomba ya había estallado. La cartera de Justicia es la que tiene bajo su órbita a la Policía Federal, entidad que comanda, entre otras, las investigaciones de corrupción en Petrobras.

Luego fue el ministro de Salud, Ricardo Barros, quien deslizó la eventual reducción de la cobertura del sistema público de salud, lo que encendió alarmas en un país que enfrenta epidemias graves de zika, chikungunya, dengue y H1N1. Luego, se retractó.

También en Economía, el mayor problema que afecta al país, hubo y hay más de un desacuerdo y enormes desafíos por delante.

El nuevo ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, no realizó aún anuncios concretos sobre cómo sacar al país de la crisis, pero las dos principales medidas que puso sobre la mesa cayeron mal. La reforma en el sistema jubilatorio, con la suba una edad mínima para retirarse, generó rechazo no solo por parte de centrales sindicales alineadas con el ahora opositor Partido de los Trabajadores (PT), sino también por parte gremios que en principio serían aliados .

Tampoco tuvo buena acogida la idea de reactivar un impuesto a las transacciones financieras que está suspendido desde 2007.

Ambas medidas impopulares, consideradas claves por el equipo económico, necesitan del aval del Congreso. Y es en el Legislativo en el que radica otro desafío para Temer, cuyo respaldo que parecía amplio, a priori, no será incondicional. Los legisladores miran las elecciones municipales de octubre y se resisten a desagradar a sus votantes aprobando “medidas amargas”.

Un desconocido

Datos

1%
sería la intención de voto de Michel Temer. Lula sumaría un 20% de apoyo y el principal opositor, Aecio Neves, un 15%.


El presidente en ejercicio de Brasil, Michel Temer, llegó el viernes a una semana de gobierno interino sin gozar de la “luna de miel” con la que suelen ser agraciados quienes comienzan su gestión. Su gabinete sin mujeres ni negros; la extinción del Ministerio de Cultura y la inclusión en la más alta esfera de su gobierno de políticos investigados bajo sospecha de estar implicados en la trama de corrupción en Petrobras, le valieron sendas críticas e instalaron la polémica.

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