La profunda herida
La daga que abrió la profunda herida/de dejarme solo ante un mar de dudas,/quizás fue el destierro que sentí por dentro/cuando me sentí tan lejos de todo,/lejos de tu risa, lejos de ese oro.
Tal vez fue el error de haberle creído/ a un mundo inhumano, dejar mis creencias/ de lo que quería, de lo más amado.
La absurda marea, que arrasa con todo,/no deja manera, que intente otro modo/ de plasmar la idea, que brilla en el fondo/de ese nuevo intento.
Despejando brumas, en medio de todo,/sorteando ese lodo que cubre los sueños/de un modo o de otro.
Mi alma se enciende a pesar de todo,/el que toca fondo, por siempre se eleva.
Hoy sano la herida, el surco sagrado/sello de la vida, este cielo/ que aunque no demuestre, él siempre me mira.
En su bosque denso despeja el follaje/que oculta en su viaje el simple sendero,/aquello que amo, aquello que quiero.
Roberto Savasta
DNI 14.251.572