La responsabilidad de las FARC

Redacción

Por Redacción

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Todos los crímenes, atentados y secuestros cometidos por las FARC durante medio siglo de guerrilla en Colombia configuran delitos de lesa humanidad y son, por ende, imprescriptibles.

En rigor, se trata de “crímenes de guerra”, explícitamente prohibidos por las Convenciones de Ginebra. O sea, por el Derecho Humanitario Internacional. Los “crímenes de guerra” cometidos por cualquiera de las partes, o sea no sólo por el Estado o sus agentes, son “delitos de lesa humanidad” perpetrados durante un conflicto armado interno.

Por ello, tarde o temprano, las FARC iban a tener que reconocer su clara responsabilidad. Lo acaban de hacer, aunque con dobleces. Como era de suponer. En efecto, el guerrillero que responde al alias de Iván Márquez, uno de los negociadores en el proceso de paz que se desarrolla en La Habana, Cuba, que además es miembro del Secretariado de las FARC, dijo: “Reconocemos explícitamente que nuestro accionar ha afectado a civiles en diferentes momentos y circunstancias a lo largo de la contienda, que al prolongarse ha generado mayores y múltiples impactos”. A lo que agregó: “Las FARC asumen responsablemente sus actos de rebelión y lo que de ello se ha derivado, precisando que la población nunca ha sido blanco de sus acciones, independientemente de que su accionar hubiese afectado a civiles”.

En momentos en que representantes de las víctimas se preparan para unirse a las conversaciones de paz, el opaco reconocimiento antes transcripto era absolutamente imprescindible. Han sido responsables de miles de crímenes contra civiles inocentes. Directamente. Sabían perfectamente lo que hacían. Salieron a matar y a secuestrar civiles inocentes. Con reiteración. No pueden eludir las responsabilidades del caso y es positivo que hayan dado el incompleto paso al frente antes referido.

El proceso de paz entra ahora en la compleja etapa de las responsabilidades. Las FARC no pueden pretender que todo lo horrible e inhumano que hicieron fue “sin querer”. Como los chicos. Primero, porque la verdad es otra. Y, segundo, porque las víctimas tienen derecho a conocer la verdad, a que se establezcan quiénes fueron los responsables de los miles de crímenes de lesa humanidad cometidos y, en su caso, a ser compensados.

Comienza ahora una de las etapas más difíciles del proceso. La que consiste en establecer quiénes y cómo asumirán las gravísimas responsabilidades que les corresponden. La impunidad no es la solución. La sociedad colombiana la rechaza. Pese a que lo cierto sea que con la única excepción del Perú, América Latina ha encontrado siempre fórmulas para que las guerrillas marxistas de los 70 no asuman la tremenda responsabilidad que les corresponde por sus hechos.

Emilio J. Cárdenas

Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

Emilio J. Cárdenas


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