La tarjeta de compra de los estatales quedó postergada

Su debut se preveía para el mes próximo, pero no hay fecha se lanzamiento. Lleva 18 meses de su creación. La opción inmediata: usarla en planes sociales provinciales. La sociedad ya habría requerido más de 10 millones del Estado.



No hay plazos para la puesta en marcha de la tarjeta de compra para los estatales, cuyo debut se estimó para el mes próximo y que lleva 18 meses de preparación, considerando su aprobación en octubre del 2018.

En diciembre último, el aún ministro de Economía, Agustín Domingo anunció su implementación Río Negro Compras a partir de abril aunque, actualmente, la iniciación de esa tarjeta estatal no está en la agenda del gobierno de Arabela Carreras.

Con su sociedad conformada (Río Negro Compras SA), su plástico no tiene un objetivo inmediato, más allá del previsto en la ley, y la administración provincial evalúa utilizarla para los depósitos de fondos en los planes sociales provinciales.

En el 2019, el montaje para la tarjeta exigió unos 7,5 millones de la provincia, según su presupuesto aprobado por la resolución Nº 382 de Economía. Para este año, el Estado aportaría 59 millones y, hasta ahora, se estima desembolsos por algo más de 3 millones, lo cual, arroja pagos superiores a los 10 millones desde su creación.

En su armado, la sociedad prepara un contrato por 17,2 millones para el “posicionamiento de la marca de Río Negro Compras en el mercado de tarjetas de crédito y de medios de pago por códigos de descuento”. La contratación -según la licitación Nº 1/2020- contempla “el lanzamiento, comunicación institucional y comercial”, previéndose que “la empresa no tendrá puntos de venta, ni sucursales”, y “todas las promociones y funcionamiento de la empresa se comunicará a los clientes por medios digitales”.

Río Negro Compras SA estableció un presupuesto para el 2020 de casi 279 millones, mayormente se corresponde a movimientos de cuentas por compras-débitos de los estatales. Esos números están fijados en la resolución Nº 781 de diciembre, firmada por el ministro Domingo.

Un primer cambio estuvo en el traspaso de la sociedad -con las otras- de Economía a la Secretaría General, a cargo de Juan José Deco. La segunda variante decisiva fue el desplazamiento de Domingo, impulsor y continuador del proyecto.

Un evidente inconveniente radicó en la falta de recursos para el inicial financiamiento de las tarjetas de débitos. Este año, como alternativa, el gobierno pensó que podría servir para el programa Contra el Hambre, pero Nación no lo aceptó y mantuvo su pago social a través del Banco Nación. Ahora, se evalúa darle uso en los planes provinciales que asignan fondos a beneficiarios.

El esquema diseñado prevé entregar tarjetas a los estatales, es decir, unos 70 mil titulares que les permitirá comprar alimentos, electrodomésticos, indumentaria y materiales de construcción. La última proyección de Economía consignó su inicio por Viedma, con unas 20.000, estimando un consumo medio de unos 2.500 pesos por cada tarjeta para llegar a los 7.000 pesos en los tres meses.


Comentarios


La tarjeta de compra de los estatales quedó postergada