“La tozudez de Boudou”

Redacción

Por Redacción

En un hecho histórico que conmueve a toda la sociedad argentina y un impacto poco feliz a nivel mundial: se produce la citación del juez federal Ariel Lijo y el fiscal Di Lello al vicepresidente de la nación Amado Boudou. En principio, por supuesto enriquecimiento ilícito, por lavado de dinero –junto a su socio y amigo José María Nuñez Carmona– y por la compra irregular de la imprenta Ciccone Calcográfica por parte de The Old Fund, con Alejandro Vandenbroele como representante de la misma, hoy devenida en Compañía de Valores Sudamericana (CVS). Esto, en realidad, no es un hecho novedoso, tiene una antigüedad de más de dos años, se origina cuando el vicepresidente era ministro de Economía; y desde aquel entonces, muchos ciudadanos –entre los cuales me incluyo– opinábamos con considerable fundamentación lo que hoy, como punto de partida, tiene este desenlace final. Caso similar ocurrió en el país del norte con el presidente Richard Nixon, cuya resolución da cuenta de una justicia verdadera, garantista, ética y moralmente ajustada a derecho. ¿Por qué entonces esta actitud tan desnaturalizada del mandatario? Existen muchas razones que por otra parte se potencian mutuamente. En principio, el mismo cree que la sociedad no ha cambiado, que continúa adormecida como siempre, que cree en uno de los tantos slogan: “No importa que roben, basta que hagan algo”. En consecuencia, con mentiras, constante atropello al Poder Judicial y sistemático ataque a los medios y a la oposición –a los cuales se los estigmatiza como verdaderos culpables de toda esta corrupción generalizada–, resuelven radicalmente los ilícitos. Es evidente que Boudou es sólo la punta de un inmenso iceberg. El filósofo Santiago Kovadloff profundiza este concepto y sostiene que la sociedad ya está narcotizada, que hay acostumbramiento y placer en la degradación, e inclusive en la palabra que no se cumple y se constituye, por lo tanto, en la inmoralidad más profunda. Lo expuesto se contrapone, evidentemente, con una actitud de profundo respeto a la democracia, por cuanto al no allanarse renunciando a sus fueros para someterse a la Justicia como un ciudadano común, contribuye, prima facie, a un proceso de laceración de las instituciones, tan criticadas por la mayoría de la población, que a raíz de éste y otros hechos delictivos de concepción parecida o peores aún, cual efecto dominó, descree parcialmente o por completo de las mismas. Al respecto, importantes referentes de los principales partidos políticos proponen como uno de los ejes de campaña la Conadep de la corrupción. En ese sentido, Beatriz Sarlo hace referencia a que la sociedad toda debe exigir al futuro un nuevo gobierno, sea del signo que fuere, que revise y juzgue estos hechos de corrupción para no ser cómplices en la impunidad. Existen informes de los bancos reconstruidos sobre la base de documentos oficiales a la UIF, en relación a los cuales su responsable, el muy cuestionado José Sabatella, deberá responder sin poder manipular, como así tampoco ocultar. La tozudez del vicepresidente ya comprometió, entre otros, al banquero Monetta –también de dudosa reputación en la época menemista–. La lista promete ser interminable y el ya citado efecto dominó podría incluir, además, a la propia presidenta de la nación, ya que no sería extraña la intervención de las casas matrices de algunos bancos extranjeros, como así también algunos pocos felices viajes realizados a paraísos fiscales. Para finalizar, y como última reflexión, a pesar de que una buena parte de la sociedad esté resignada al hecho de que “no va a pasar absolutamente nada”, el sistema judicial en pleno tiene la oportunidad histórica de cumplir acabadamente con su rol en la división de poderes del sistema democrático escuchando, además, el reclamo del conjunto de los ciudadanos y al mismo tiempo establecer un nuevo paradigma cultural en la sociedad que nos permita vivir con profundo respeto y acatamiento a las leyes que nos gobiernan. Silvano Giacolla Caruso DNI 8.119.343 Cinco Saltos

Silvano Giacolla Caruso DNI 8.119.343 Cinco Saltos


En un hecho histórico que conmueve a toda la sociedad argentina y un impacto poco feliz a nivel mundial: se produce la citación del juez federal Ariel Lijo y el fiscal Di Lello al vicepresidente de la nación Amado Boudou. En principio, por supuesto enriquecimiento ilícito, por lavado de dinero –junto a su socio y amigo José María Nuñez Carmona– y por la compra irregular de la imprenta Ciccone Calcográfica por parte de The Old Fund, con Alejandro Vandenbroele como representante de la misma, hoy devenida en Compañía de Valores Sudamericana (CVS). Esto, en realidad, no es un hecho novedoso, tiene una antigüedad de más de dos años, se origina cuando el vicepresidente era ministro de Economía; y desde aquel entonces, muchos ciudadanos –entre los cuales me incluyo– opinábamos con considerable fundamentación lo que hoy, como punto de partida, tiene este desenlace final. Caso similar ocurrió en el país del norte con el presidente Richard Nixon, cuya resolución da cuenta de una justicia verdadera, garantista, ética y moralmente ajustada a derecho. ¿Por qué entonces esta actitud tan desnaturalizada del mandatario? Existen muchas razones que por otra parte se potencian mutuamente. En principio, el mismo cree que la sociedad no ha cambiado, que continúa adormecida como siempre, que cree en uno de los tantos slogan: “No importa que roben, basta que hagan algo”. En consecuencia, con mentiras, constante atropello al Poder Judicial y sistemático ataque a los medios y a la oposición –a los cuales se los estigmatiza como verdaderos culpables de toda esta corrupción generalizada–, resuelven radicalmente los ilícitos. Es evidente que Boudou es sólo la punta de un inmenso iceberg. El filósofo Santiago Kovadloff profundiza este concepto y sostiene que la sociedad ya está narcotizada, que hay acostumbramiento y placer en la degradación, e inclusive en la palabra que no se cumple y se constituye, por lo tanto, en la inmoralidad más profunda. Lo expuesto se contrapone, evidentemente, con una actitud de profundo respeto a la democracia, por cuanto al no allanarse renunciando a sus fueros para someterse a la Justicia como un ciudadano común, contribuye, prima facie, a un proceso de laceración de las instituciones, tan criticadas por la mayoría de la población, que a raíz de éste y otros hechos delictivos de concepción parecida o peores aún, cual efecto dominó, descree parcialmente o por completo de las mismas. Al respecto, importantes referentes de los principales partidos políticos proponen como uno de los ejes de campaña la Conadep de la corrupción. En ese sentido, Beatriz Sarlo hace referencia a que la sociedad toda debe exigir al futuro un nuevo gobierno, sea del signo que fuere, que revise y juzgue estos hechos de corrupción para no ser cómplices en la impunidad. Existen informes de los bancos reconstruidos sobre la base de documentos oficiales a la UIF, en relación a los cuales su responsable, el muy cuestionado José Sabatella, deberá responder sin poder manipular, como así tampoco ocultar. La tozudez del vicepresidente ya comprometió, entre otros, al banquero Monetta –también de dudosa reputación en la época menemista–. La lista promete ser interminable y el ya citado efecto dominó podría incluir, además, a la propia presidenta de la nación, ya que no sería extraña la intervención de las casas matrices de algunos bancos extranjeros, como así también algunos pocos felices viajes realizados a paraísos fiscales. Para finalizar, y como última reflexión, a pesar de que una buena parte de la sociedad esté resignada al hecho de que “no va a pasar absolutamente nada”, el sistema judicial en pleno tiene la oportunidad histórica de cumplir acabadamente con su rol en la división de poderes del sistema democrático escuchando, además, el reclamo del conjunto de los ciudadanos y al mismo tiempo establecer un nuevo paradigma cultural en la sociedad que nos permita vivir con profundo respeto y acatamiento a las leyes que nos gobiernan. Silvano Giacolla Caruso DNI 8.119.343 Cinco Saltos

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora