Laboratorio para la política y la economía




El reto ahora es mayor y el juicio al que se someterá Fernández se ha ampliado. En buena medida se lo evaluará por la manera en que ha enfrentado al coronavirus.


Y ya hay versiones sobre un alargamiento de la cuarentena para mitigar el avance el coronavirus. Un epidemiólogo muy relevante, de consulta permanente por el comité de crisis del gobierno, dijo el viernes en un encuentro privado que habrá que hacerse a la idea de que el confinamiento se extienda por otras dos semanas, hasta mediados de abril. El gobierno recibió críticas veladas desde Chile sobre la oportunidad de disponer una medida drástica de aislamiento, pero su espejo es Europa. Hacia allí miró desde el primer día en la Argentina el presidente Fernández. Siguió con detenimiento el caso italiano, convertido en un drama.

Un cable de la agencia France Presse citó en las últimas horas a un especialista de la Universidad estadounidense John Hopkins (https://coronavirus.jhu.edu/ map.html) que advirtió que aquellos países que no actúen rápido se convertirán en pocos días en la Italia de hoy. La única diferencia entre Italia y el resto, dice, es que el virus llegó diez días antes a la península.

Aquí casi no hubo cuestionamientos a los anuncios de Fernández que ponen a la Argentina en situación de “aislamiento social”. Lo que no implica que las disposiciones se estén cumpliendo con rigor, como se asume en el primer nivel del gobierno. Cierta despreocupación en Francia, España e incluso en Italia frente a medidas similares están conduciendo a esos tres países al inminente anuncio de ampliar las cuarentenas. El escenario europeo -y también en EE. UU.- es de perplejidad.


El escenario muestra una clara diferenciación de Fernández con los métodos de construcción política y acumulación de poder que ha empleado el matrimonio Kirchner.


También en la Argentina la crisis sanitaria es un desafío para los gobernantes. Fernández esperaba que se juzgara su gestión por su capacidad para sacar a la economía de la recesión y ponerla en el camino de la recuperación. Hay coincidencia en que estos han sido los principales motivos por los que fue elegido por cerca de la mitad del electorado. Enfocado en la deuda, el presidente no ha dado señales acerca de cómo se propone hacerlo. La economía no se recuperará en lo inmediato y el juicio al que se someterá a Fernández se ha ampliado: se lo evaluará además por la manera en que ha enfrentado al coronavirus. Las primeras mediciones que trascendieron mostrarían que un 70% de los consultados se mostraba de acuerdo con la cuarentena general aún antes de los anuncios.

La Argentina y el mundo son hoy un gran laboratorio también para las ciencias sociales. Se pone a prueba la teoría política y la economía. Carl Shmitt ha dicho que es líder el que decide en el estado de excepción. Fernández asumió la conducción de la crisis con solvencia y, de atravesar el túnel, podría avanzar hacia el liderazgo al interior del Frente de Todos que hasta el momento se le ha negado. Habrá que estar atentos a esa dinámica con el regreso de Cristina Kirchner.

El presidente ha buscado el consenso con los gobernadores y la oposición política. Puso en pausa la grieta. Es un módico un triunfo del consensualismo de Jürgen Habermas sobre el antagonismo del mismo Carl Schmitt: el primero dice que el consenso y el acuerdo racional debería ser el eje en torno al cual se mueve una sociedad. Schmitt sostiene en cambio que es el disenso el que guía el movimiento. El escenario muestra una clara diferenciación de Fernández de los métodos de construcción política y acumulación de poder que ha empleado el matrimonio Kirchner. Es temprano para saber si el presidente y la política argentina conservarán este perfil después de la tormenta, o incluso en medio de ella si los resultados no son los esperados.

La pandemia muestra en paralelo una reivindicación de la heterodoxia económica. La crisis sanitaria confirma que cuando las cosas cambian, lo mejor es cambiar, como enseñó Keynes. Trump promete un cheque de hasta US$ 2.000 a cada uno de los estadounidenses, una reedición del New Deal de Roosevelt. La UE suspendió las obligaciones fiscales de sus miembros y los liberó para subir el gasto. Keynes sin embargo también advirtió que la excepción siempre tiene un límite, que todo termina. Es algo que sus defensores en la Argentina habitualmente no acostumbran a escuchar.


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