Largó la batalla política entre Romney y Obama

El jefe de Estado y el candidato republicano tienen un solo objetivo: las presidenciales de noviembre.

Por Redacción

TAMPA (EE. UU.). – No habían pasado ni unas horas desde que culminara su coronación oficial como el candidato republicano a la Casa Blanca en la convención del partido en Tampa, Florida, cuando Mitt Romney se lanzó ayer a las rutas, listo ya para su próximo acto de campaña.

Mientras, el Partido Demócrata apura las horas para ultimar los detalles de su propia cita: la convención que celebrará a partir del lunes en Charlotte, Carolina del Norte, para nominar también oficialmente a Barack Obama como su apuesta para seguir otros cuatro años en la Casa Blanca.

Un edificio en el que el actual presidente estadounidense no pasó demasiado tiempo en las últimas semanas, volcado como está en combinar las tareas ejecutivas con su propia intensa campaña electoral, que tiene planeado continuar hasta el último minuto antes de desplazarse a la convención de su partido.

Aunque en materia política y económica Romney y Obama no podrían estar más distanciados, hay una cosa en la que los rivales ante las urnas el 6 de noviembre coinciden: son más que conscientes de que de aquí a las elecciones no pueden caer en la complacencia.

La última encuesta revelaba que continúa el empate técnico que mantienen desde julio. Las citas partidarias como la de Tampa y Charlotte están diseñadas para darle el empujón final a los candidatos de cara a las últimas semanas de sprint electoral que ahora comienza, con cruciales debates entre los rivales políticos. Algo más necesario en este ciclo electoral que en otros, en vista de que ambos candidatos no sólo tienen que luchar por conseguir nuevos votos, sino que más que nada deben cuidarse de no perder, por motivos diversos, su propia base política.

Romney concurre a las elecciones como la apuesta reticente de un Partido Republicano dividido y muy virado a la derecha. A ello se une que, aunque hace ya 15 meses que anunció que lucharía por la presidencia, buena parte de los estadounidenses saben de él poco más que el hecho de que fue gobernador y que tuvo un papel clave en la organización de unos Juegos Olímpicos, que es multimillonario y, también, que su credo es el mormón, una religión por lo demás que sigue despertando muchos recelos. (DPA)

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