“Las aptitudes del candidato”

Redacción

Por Redacción

Resulta sumamente complejo señalar las condiciones y virtudes personales que debe presentar un dirigente político, convertido en potencial candidato de un partido ante un eminente proceso electoral en el orden nacional, provincial o municipal. En ese sentido, la misión temporal del candidato transita por seducir a un electorado expectante que, ante eminentes comicios, deberá votar el representante más genuino que encarne la mejor representatividad en el seno del gobierno que conducirá al consagrarse como ganador. En ese mismo orden, los antecedentes personales conjugados con la personalidad del candidato gravitan en las decisiones. Pero lo señalado precedentemente deberá ir acompañado de una sólida propuesta de gobierno donde los electores perciban que sus intereses se verán reflejados en la realidad, convirtiéndose la honestidad y la capacidad de la persona en virtudes fundamentales y mayormente exigidas a la hora de la decisión del conjunto. Asimismo, la vigorosidad reflejada en sinónimo de vitalidad que puede aportar la edad del aspirante –su juventud– cierra el círculo ideal para una apetecible oferta electoral. Por otra parte, la transparencia en sus acciones diarias y encontrarse moralmente hábil para ocupar el cargo, sumados a la credibilidad que debe reflejar y los avales de otros apoyos adicionales provenientes de gobiernos superiores o de contactos directos con otros organismos, constituyen factores de suma ponderación por parte del electorado. Asimismo, el candidato con intención de superar la contienda electoral debe disponer indefectiblemente de la anuencia del electorado femenino, sin ello resulta complicado, ya que solemos percibir la “influencia positiva” y “ascendencia decisiva” de las féminas hacia el seno de sus respectivos grupos familiares, considerando su preferencia por el aspirante más agraciado donde su inclinación por la estética puede resultar “contagiosa” y gravitante ante la indecisión por parte de sus afectos familiares. Por último, resulta relevante el conocimiento de la realidad de su territorio. En situ es donde deberá evaluar y recorrer su jurisdicción, conocer sus actores e instituciones a la perfección, ofreciendo los paliativos de que dispondrá para concretar las acciones de su gestión y procurando arribar a la solución de los problemas planteados en los diferentes ámbitos. Además, existen candidatos que concitan un interés especial dentro de sus propias comunidades. Afirmo lo señalado en virtud de las expectativas que genera la ocupación de un espacio institucional a su cargo. Esas expectativas constituyen un pilar fundamental en la esperanza de la gente y, a veces, potenciada por la simpatía proyectada hacia el complaciente candidato. Lo señalado suele generar cierta confianza, produciendo una empatía muy particular ya que depositamos una fe absoluta en su persona porque consideramos que “él lo podrá hacer posible”. Para finalizar, durante este año se han previsto varias instancias electorales donde existen las diferentes variantes de candidatos. Por ello, se sugiere dar lectura a sus propuestas, asistir a sus charlas de campaña y ponderar sus virtudes, conduciéndonos a una elección positiva donde veremos reflejados nuestros intereses en la personalidad de los candidatos. Miguel Ángel Knecht, DNI 14.727.625 Docente. Exconcejal PJ Viedma

Miguel Ángel Knecht, DNI 14.727.625 Docente. Exconcejal PJ Viedma


Resulta sumamente complejo señalar las condiciones y virtudes personales que debe presentar un dirigente político, convertido en potencial candidato de un partido ante un eminente proceso electoral en el orden nacional, provincial o municipal. En ese sentido, la misión temporal del candidato transita por seducir a un electorado expectante que, ante eminentes comicios, deberá votar el representante más genuino que encarne la mejor representatividad en el seno del gobierno que conducirá al consagrarse como ganador. En ese mismo orden, los antecedentes personales conjugados con la personalidad del candidato gravitan en las decisiones. Pero lo señalado precedentemente deberá ir acompañado de una sólida propuesta de gobierno donde los electores perciban que sus intereses se verán reflejados en la realidad, convirtiéndose la honestidad y la capacidad de la persona en virtudes fundamentales y mayormente exigidas a la hora de la decisión del conjunto. Asimismo, la vigorosidad reflejada en sinónimo de vitalidad que puede aportar la edad del aspirante –su juventud– cierra el círculo ideal para una apetecible oferta electoral. Por otra parte, la transparencia en sus acciones diarias y encontrarse moralmente hábil para ocupar el cargo, sumados a la credibilidad que debe reflejar y los avales de otros apoyos adicionales provenientes de gobiernos superiores o de contactos directos con otros organismos, constituyen factores de suma ponderación por parte del electorado. Asimismo, el candidato con intención de superar la contienda electoral debe disponer indefectiblemente de la anuencia del electorado femenino, sin ello resulta complicado, ya que solemos percibir la “influencia positiva” y “ascendencia decisiva” de las féminas hacia el seno de sus respectivos grupos familiares, considerando su preferencia por el aspirante más agraciado donde su inclinación por la estética puede resultar “contagiosa” y gravitante ante la indecisión por parte de sus afectos familiares. Por último, resulta relevante el conocimiento de la realidad de su territorio. En situ es donde deberá evaluar y recorrer su jurisdicción, conocer sus actores e instituciones a la perfección, ofreciendo los paliativos de que dispondrá para concretar las acciones de su gestión y procurando arribar a la solución de los problemas planteados en los diferentes ámbitos. Además, existen candidatos que concitan un interés especial dentro de sus propias comunidades. Afirmo lo señalado en virtud de las expectativas que genera la ocupación de un espacio institucional a su cargo. Esas expectativas constituyen un pilar fundamental en la esperanza de la gente y, a veces, potenciada por la simpatía proyectada hacia el complaciente candidato. Lo señalado suele generar cierta confianza, produciendo una empatía muy particular ya que depositamos una fe absoluta en su persona porque consideramos que “él lo podrá hacer posible”. Para finalizar, durante este año se han previsto varias instancias electorales donde existen las diferentes variantes de candidatos. Por ello, se sugiere dar lectura a sus propuestas, asistir a sus charlas de campaña y ponderar sus virtudes, conduciéndonos a una elección positiva donde veremos reflejados nuestros intereses en la personalidad de los candidatos. Miguel Ángel Knecht, DNI 14.727.625 Docente. Exconcejal PJ Viedma

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