“Las cacerolas ayudan a la democracia”

Nació en San Antonio Oeste y hoy es uno de los más activos operadores del kirchnerismo en el sur del complejo conurbano. Durante algo más de medio hora conversó con este diario “de una provincia que me sigue anclando y anclando”.

Redacción

Por Redacción

entrevista: “Chino” Navarro, diputado K bonaerense

Carlos Torrengo

carlostorrengo@hotmail.com

Martín Heer

–¿Nos acercamos a dos Argentinas?

–Hay proyectos en pugna, y esto viene de lejos. Una Argentina muy porteña, no en el sentido de Buenos Aires como pecado, sino en que no se resigna a renunciar a determinadas cuotas de poder, y una Argentina más profunda que busca un nuevo equilibrio de poder en el país. Nada nuevo en todo esto. En cada tiempo, con sus características, esta pugna viene de lejos… Y me parece que estamos en vías de resolverlo a favor de esta Argentina profunda. Y me parece que se logrará con la participación de todos los que ahora estamos en uno u otro país… Va a primar la sensatez…

–O sea, ¿la lucha es de carácter ideológico?

–Hay lucha política y, como tal, tiene componentes ideológicos. Y no es malo que sea así. Hace a percepciones de la vida, de lo público, del manejo del Estado. No le tengamos miedo a la palabra ideología… ¿O en qué se afirma hoy la colisión en España entre quienes están a favor de las medidas adoptadas por Rajoy y quienes las cuestionan? Se afirma, se sostiene en visiones con componentes ideológicos. Como aquí, donde hay intereses en juego vinculados concretamente con plata, con reparto de la riqueza, con poder, etc. No seamos hipócritas, es así. No es una lucha por cuestiones etéreas. Y no hay que temerle. Se da en democracia… No estamos en abismos, en instancias en las que los desencuentros parecían terminar con la Argentina. Estamos en democracia, donde cada uno dice lo que siente y hace saber lo que siente… Y es mejor decirlo en la calle que…

–¿Qué dónde?

–Que entre cuatro paredes, rumeando, conspirando.

–Esta opinión ¿dónde lo coloca en relación con las cacerolas del 13 de septiembre?

–Hacen a la democracia. Las cacerolas la ayudan. No sé por qué razón a mí me entrevistan mucho los medios, incluso los que son muy críticos del gobierno… Y lo he dicho y machaco: yo tengo diferencias políticas con los caceroleros. Quiero creer, necesito creer incluso, que los agravios a Cristina, las esvásticas, las consignas a favor de la dictadura, las expresan grupos minoritarios. Pero no voy a invalidar por esos grupos la queja legítima del grueso de la protesta por la inflación, la inseguridad… el dólar… ¡Mire, yo soy un político, con sus más y sus menos!… ¡Pero la política es lo mío desde el hogar en que me crié! Conclusión: no les temo a la calle, al ruido de la gente expresándose. Entre las muchas cosas positivas que hizo Néstor Kirchner y que molestan a muchos fue colocar a la política en la densidad, en la centralidad que merece cuando hablamos del país… Y la calle forma parte de esa centralidad. Reitero: puedo o no estar de acuerdo con las cacerolas, pero es política.

–Desde esta perspectiva ¿cómo puede convivir, en tanto gobierno, con un secretario de Comercio que sugiere que los caceroleros se pongan la cacerola ahí?

–Guillermo no es el gobierno…

–No, no me venga con eso…

–Tampoco lo es “El Chino” Navarro. El gobierno es la tendencia de sus políticas. Y habla vía sus decisiones estructurales… A mí Moreno me cae simpático.

–¿Cómo le puede caer simpático un estilo tan agresivo, matón?

–Porque mire, y lo dice la historia: hay oportunidades que en política también vale lo destemplado… Y le digo: si yo estuviera enfrente de Moreno y él me tratara así, no sé cómo reaccionaría… Pero también es agresivo que entre los caceroleros se meta la esvástica y se vive a Videla y los caceroleros no echen a esa gente de la legítima marcha que realizan… También es agresivo que un desaforado a los gritos pida la intervención armada de los EE. UU. para terminar con la “dictadura kirchnerista”. Y reitero: ratifico el derecho de las cacerolas a protestar…

–¿Pero por qué la agresividad desde un gobierno que mantiene desde hace 9 años una inmensa cuota de poder aun admitiendo que hoy está algo abollado?

– Yo discrepo con eso. Este gobierno no tiene tanto poder. El poder real lo tiene el poder económico más decisivo… Mire, se aumenta la Asignación Universal. La UCA, que no es afín al gobierno, dice que esa decisión nos pone en cuanto a lo bajo de la indigencia, en el segundo lugar de América, detrás de Canadá. En la noche en la que se anunció el aumento, la presidenta les dijo a los formadores de precios, no aumenten los precios de la canasta básica, ustedes van sobre la canasta porque hay más plata en la calle. Se lo tiene que pedir a esa caracterización que define los precios. Conclusión: si nosotros tuviésemos, por caso, el poder que tuvo Perón, bueno, la puja de precios estaría resuelta a favor de las grandes mayorías y no de un grupo de poder. No tenemos ese Estado… y esto lo sufrió incluso Raúl Alfonsín…

–Y entonces, ¿qué fue ganar con el 54%?

–No es bueno para la democracia ganar en esos términos. Ese porcentaje expresa muchas cosas. Por un lado, reconocimiento a méritos del gobierno. Por el otro, la fragmentación en muchas direcciones que define hoy a la Argentina. Es un problema para el mismo gobierno, que tiene que manejarse en una realidad que es suma de muchas diversidades desde lo político, lo social. Perón no tuvo esa fragmentación…

–¿Cómo es eso que el kirchnerismo no se beneficia de esa fragmentación?

– Sí, le digo eso. Además venimos avalados de un espíritu integrador. ¿Si no, qué fue la transversalidad?… La cacerola es política, pero sin representación política, necesaria para luchar por el poder. Yo aspiro a que en el 2015 tengamos al menos uno o dos bloques opositores para enfrentarnos. En el kirchnerismo hemos hecho mucha autocrítica sobre ese 54% que, bueno, es de la gente…

–La autocrítica no es una planta fuerte en el kirchnerismo.

–Es posible que tengamos débitos…

–¿Por caso, el tema transporte?

–Lo de Estación Once fue muy grave. Yo creo que hubo un mal diagnóstico inicial, o sea a lo largo del gobierno, sobre el estado, en este caso, de las líneas suburbanas. Es evidente. Habla el dolor…

–¿Qué sería un mal diagnóstico?

–Por ejemplo, creer que el sistema aún muy deteriorado, aguantaría y se pospuso meter mano. Y encima, ya en la tragedia, declaraciones desafortunadas y se abre el juego en todas las direcciones… los consignatarios de la red ferroviaria. Mire, lo concreto es que el gobierno metió mano… En relación con la autocrítica, mire… En el 2008, cuando la crisis con el campo, perdimos poder; luego, cuando las testimoniales, perdimos, perdimos en la parlamentarias del 2009. Pero lo concreto es que mantuvimos la presidencia en el 2011… No me parece que aunque no esté escrito, ese triunfo es la consecuencia de autocrítica…


entrevista: “Chino” Navarro, diputado K bonaerense

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora