Las caras y los proyectos detrás de las medallas más valiosas
Los docentes y alumnos reconocidos por el ministerio de Educación de la Nación se llevaron mucho más que un premio o dinero. Con el diploma en la mano, las escuelas de Ñirihuau, Regina y Bariloche cuentan qué harán.
Ñirihuau: La semilla que da frutos
En el paraje Ñirihuau, el viento helado silba sobre los cerros escarpados. A lo lejos, la Cordillera de los Andes luce majestuosa, con sus picos nevados y desde la loma, donde está ubicada la escuela rural 190, se puede observar un retazo del lago Nahuel Huapi. Dianela Curilen conoce el lugar como la palma de su mano. Su casa está a corta distancia de la escuela a la que asiste desde jardín.
Hoy, Dianela tiene 12 años y cursa séptimo grado. Sabe que le quedan pocas semanas en la escuela que la vio crecer. Asegura que lo que más le gusta de la escuela es el taller de robótica. No es la única. Cuando Aaron, Naihara, Luis, Irene hablan del taller, se le iluminan los ojos. Sueñan.
El taller de robótica fue uno de los diez ganadores de la edición 2017 premio Maestros Argentinos, impulsado por el Ministerio de Educación y Deportes de la Nación.
Agustina Bussi es la responsable del taller, que tomó forma el año pasado. Afirma que los chicos están entusiasmados y ahora comenzaron otra etapa donde desarrollarán proyectos en grupos de entre 4 y 5 alumnos. Es un nuevo desafío.
En la casa de Dianela no hay computadora. El único contacto permanente que la niña tiene con una computadora es en el taller de robótica.
“Ella cuando viene a la casa nos cuenta todo lo que hacen en el taller. Nos habla de programas y cosas así”, cuenta Malvina Curilen, la madre, que es portera de la escuela.
“Es una alegría que la computadora no se use sólo para jugar, que en principio, era mi miedo cuando empezó el taller”, reconoce la mujer en diálogo con Río Negro. Dice que su hija está muy entusiasmada. “Le encanta todo eso de la tecnología”, explica.
Por eso, entre las tres opciones que había para que Dianela continuara sus estudios secundarios, su madre dijo que optará por anotarla en el CET 2, ExEnet 1 de Bariloche. Las otras alternativas eran el secundario de Dina Huapi o la Escuela de Hotelería de Bariloche.
“Cuando sea grande me gustaría cocinar y seguir trabajando en robótica”, responde Dianela cuando se le pregunta por el futuro.
La semilla ya está plantada.
Regina: “Nos trataron como héroes por la tarea docente
“Nos sentimos tratados como si fuéramos héroes”, con esa sensación quedó José Caro, docente del Centro de Educación Técnica N° 18 de Villa Regina que junto a otros docentes de esta institución lograron el quinto lugar en el concurso Maestros Argentinos. “Nos encontramos con mucha gente de todo el país que al igual que nosotros trabaja en la docencia por vocación. Obtener el premio es un reconocimiento importante”, agregó tras la distinción por el proyecto, al que se sumó además el reconocimiento del primer lugar por el trabajo del equipo docente involucrado en el proyecto denominado PAS Braille a través del cual se elaboraron carteles indicadores para personas no videntes que se están colocando en nomencladores de calles y edificios públicos de Villa Regina.
La base del proyecto fue buscar una herramienta que permita incentivar a los alumnos a tener un mayor compromiso en los aprendizajes y en forma paralela comprometerse socialmente con la comunidad.
“De hecho con el proyecto se han logrado varios resultados positivos, uno de ellos mantener la retención de alumnos dentro de la escuela, una mejora en el rendimiento académico a través de un trabajo interdisciplinario de distintas áreas. El sistema Braille fue el hilo conductor para que en cada materia se busquen herramientas para que los chicos estén más interesados en aprender” destacó José Caro.
“La docencia me captó, porque yo arranqué como docente en el CET 18 cuando recién abrió sus puertas (hace 12 años) mientras terminaba mi carrera universitaria. Cuando me recibí dejé la escuela y empecé en otro trabajo, pero al mes dejé para volver a la escuela” agregó José Caro, de 35 años, que está al frente del taller de Ajuste y que fue el impulsor del proyecto PAS Braille en el que se involucró todo el establecimiento educativo y al que están vinculadas distintas instituciones de la localidad.
“El quedarme en la docencia significó resignar en lo económico, sin embargo volví a la escuela porque me sentía bien. Cuando ingresé a la educación no sabía que había premios o concursos. Llevo 12 años en educación, presenté más de 20 proyectos y he obtenido logros a nivel nacional, pero nunca presentándome a concursos, sino que los proyectos tomaban cierta importancia y eran destacados” agregó.
Precisamente la presentación en el concurso “Maestros Argentinos” fue a raíz del impulso que dio la supervisora de escuelas de nivel medio “sino no lo hubiera hecho, y no salía de mí hacerlo”. “El trabajo uno no lo hace por lograr el reconocimiento, sino por darle a los chicos herramientas para que se puedan desarrollar a futuro, donde muchas veces debemos resignar cosas, pero los resultados son gratificantes” sintetizó finalmente.
Bariloche: Toda la vida tiene música
Apenas el sonido de la música invade el aire de la sala, los chicos abren los ojos, sonríen y se tranquilizan.
Durante los minutos que dura la canción, Sofía, Thiago, Lara, Uma y Santiago se liberan. Viven.
La música crea un momento especial que los chicos esperan impacientes. Indica que llegó el instante del izamiento de la bandera argentina, que marca el inicio de las actividades de los alumnos del grupo de retos múltiples de la Escuela Especial 6 de Bariloche.
Thiago mueve los pies cuando la docente Fernanda Gutiérrez agita un cascabel cerca de sus ojos siguiendo el ritmo de la canción “La Viajera” de Soledad Pastorutti. Sofía se relaja mientras la docente Vanesa Loncón desliza con suavidad sobre su rostro pequeño la tela de la bandera argentina. Santiago quiere replicar el sonido que sale de un bombo que Claudia Orlando toca lentamente.
La actividad es parte del trabajo diario que el equipo docente desarrolla con los 9 alumnos de entre 10 y 14 años, que integran el grupo de retos múltiples porque no tienen una única discapacidad, sino múltiples.
Es el mismo grupo que desde hace tres años trabaja con un proyecto institucional para acercar la literatura a los chicos.
Así nació el proyecto educativo “Sentir, percibir, expresar: una forma de aprender”, que propone la adquisición de conocimientos a través de estímulos sensoriales de los chicos.
Las docentes destacaron que este año involucraron mucho a las familias. Con la ayuda del libro viajero se les pidió a cada grupo familiar que recrearan en la sala un hecho que sus hijos disfrutaron.
Thiago quiso volver a vivir la experiencia de un parque diversiones como el que estuvo en abril pasado, en el velódromo municipal. Para lograrlo, recrearon el sonido de los juegos y de la gente.
Uma volvió a sonreír con el casamiento de sus padres. Un momento que la niña disfrutó con mucha intensidad. Sus papás se volvieron a casar en el aula. Vistieron a la nena con la ropa que usó en la ceremonia, la madre se puso el velo de novia, hubo un sacerdote y hasta se hizo el brindis. Santiago quiso disfrutar en el aula otro espectáculo de su padre. “Ellos disfrutan mucho porque es un espacio social”, explica Vanesa.
“Los fondos se utilizarán en el mismo proyecto, en la compra de materiales y herramientas que se necesitan”.
Mónica Archaneszen, directora de la escuela de Ñirihuau.
“Al no tener nada, con esa plata del premio vamos a hacer mucho”.
Fernanda Gutiérrez, Escuela Especial Nº 6 de Bariloche.
“Con el proyecto se han logrado varios resultados positivos, como mantener la retención de alumnos dentro de la escuela”.
José Caro, docente del Centro de Educación Técnica Nº 18 de Regina.
Ñirihuau
Sensores
Agustina Bussi es la responsable del taller de robótica. Los fondos aún no fueron depositados. Pero el premio hizo visible una experiencia educativa en una escuela rural de jornada extendida.
Un grupo está haciendo un detector de inclinación. “La idea es que cuando alguien se hamaca en la silla, salta un audio de advertencia”, comenta.
Otros alumnos están trabajando en un detector de enamoramiento. “Es un detector que trabaja con un sensor de temperatura corporal”, explicó la tallerista.
Hay otro grupo que quiere crear un detector de mentiras, que trabaje con la resistencia cutánea. “La idea es tratar de medir los niveles de sinceridad de acuerdo a la transpiración del cuerpo”, detalla Bussi.
Regina
Carteles y vinchas
Además del reconocimiento a nivel nacional que obtuvo el proyecto de elaborar carteles indicadores para personas no videntes en Regina, la idea sigue cosechando logros.
En los últimos días, el mismo proyecto fue seleccionado en el concurso “Comunidad a la Educación” que organiza el diario La Nación y Telefe.
El reconocimiento que recibieron en Buenos Aires, le permitirá acceder a fondos
–200.000 pesos– que se usarán para la fabricación de carteles, y también para hacer una vincha sensorial para personas ciegas, que les indicará la presencia de obstáculos cuando se mueven en la vía pública.
Hay un segundo proyecto para la traducción de textos al sistema Braille para contar con una biblioteca para personas invidentes.
Bariloche
La sala sensorial
El proyecto de la sala sensorial para los chicos de la Escuela Especial 6 de Bariloche obtuvo el octavo lugar. Además, recibirán un aporte de 100 mil pesos que servirá para adquirir el equipamiento para ese espacio.
Hoy, la sala sensorial funciona de manera improvisada en un aula de la Escuela Especial 6, ubicada en Onelli y 2 de Agosto, cuya segunda etapa está en construcción.
La idea de crear una sala sensorial es para promover los estímulos con la adaptación de cuentos y otros géneros literarios. Así las docentes van transmitiendo y describiendo una historia mediante texturas, olores, luces y sonidos.
“El objetivo es que el aprendizaje sea a través de todos los sentidos”, explica Vanesa.
Datos
- “Los fondos se utilizarán en el mismo proyecto, en la compra de materiales y herramientas que se necesitan”.
- “Al no tener nada, con esa plata del premio vamos a hacer mucho”.
- “Con el proyecto se han logrado varios resultados positivos, como mantener la retención de alumnos dentro de la escuela”.