Las claves del éxito de Valeria Lynch
Mantener la humildad y ser auténtica son características que la definen y en las que basa su éxito, según le confesó a “Río Negro” antes de su recital en Neuquén.
Música
Desde niña, Valeria Lynch se preparó para el canto y con esfuerzo y dedicación forjó una carrera exitosa que la llevó a recibir el Grammy a la Excelencia Musical 2014. Ella con todos sus clásicos temas románticos estará el próximo sábado, a las 23, en la Fiesta de la Confluencia, en Neuquén. Antes de su actuación habló con “Río Negro”.
-Son muchísimos tus años de carrera artística y más de cinco mil tus conciertos, ¿podrías definir las tareas básicas que has respetado para mantener tu voz, tu calidad expresiva, la energía desbordante que te caracteriza?
-Es verdad, son muchísimos años de trayectoria artística, y gracias a Dios, siempre acompañados por el apoyo y el afecto incondicional del público. Me siento una verdadera privilegiada por ello, somos pocos los artistas que logramos mantenernos vigentes y en el corazón de la gente, después de tanta música compartida. ¡Cuántos conciertos, miles! Sinceramente no llevo la cifra, pero te aseguro que son los suficientes como para haber perdido la cuenta. En un momento había llegado a contar más de dos mil, cantidad que ya superé largamente. Las constantes que mantuve a lo largo de todos estos años son ser auténtica, arriba y abajo del escenario; cuidarme vocalmente con ejercicios de técnica vocal; y, por sobre todo, tratar de superarme en cada trabajo y entregar lo mejor de mí en cada recital que me presento.
-Mirando hacia atrás, sólo como ejercicio, ¿cuáles son los puntos más destacables de tu trayectoria?
-Cuando recién comenzaba mi actividad artística, tuve la oportunidad de realizar un viaje de placer a Nueva York. Paseando por la ciudad con quien era entonces mi manager, pasamos delante del Carnegie Hall. Y frente a la puerta le dije a mi representante: “Algún día voy a cantar acá…”. Hubo risas y seguimos con la recorrida por esa maravillosa cuidad. Años después estaba presentándome allí con mi espectáculo, y gané el premio ACE de la crítica neoyorquina por esa actuación. No fue la única vez que canté en tan importante sala, tuve el privilegio de hacerlo dos veces más.
También podría mencionarte mi paso por el Yamaha de la Canción en Tokio, Japón, donde gané los premios Mejor intérprete, Mejor canción y el Gran Prix, máximo galardón del festival; por el prestigioso Festival de San Remo, en Italia, donde fui la primera artista argentina invitada a participar, o las veces que canté en el Colón, donde este año -el 11 de junio- tendré mi propio concierto sinfónico. Y obviamente, recibir el Grammy a la Excelencia Musical, en noviembre en Las Vegas, uno de los hitos más importantes.
-Imaginando un diálogo con una alumna que tenga la edad de tus comienzos, ¿qué le aconsejarías?
-Que se forme, que estudie, se prepare para un mundo muy competitivo. Y que sea perseverante. Esta profesión es un camino muy duro en el que no todo es color de rosa y se debe ir a paso lento y firme, sin quemar etapas. Pero definitivamente, que poder desarrollar la vocación es un regalo maravilloso que da la vida. También que conserve siempre la humildad, un valor que todo artista debería preservar y no olvidar. Considero que por más talento y éxito que se pueda cosechar, si no se mantienen la humildad y las raíces, las bases no serán sólidas y el descenso podría ser abrupto. Yo no me la creo, soy una trabajadora incansable y muy consciente de que todos los artistas pasamos por épocas en las que nos va excelente y otras, no tanto.
-¿Qué le dirías, si fuera Valeria?
-Que siga el camino que tiene en su mente, que atienda sus instintos porque la llevarán a vivir una vida plena de satisfacciones, en lo laboral y en lo personal. De los errores se aprende y se crece y los aciertos ayudan a continuar adelante y a apostar por más.
-¿Qué le diría aquella Valeria a esta mujer de hoy?
-Que pudo cumplir sus sueños, que llegó más lejos de lo imaginado, y que no estuvo equivocada en cada decisión que debió afrontar ante los momentos cruciales que plantea la vida.
-¿Qué has hecho para enfrentar esos momentos, cuando tenías compromisos que cumplir ineludiblemente?
-Seguir adelante, no caer. La gente se merece lo mejor de mí y no tiene porque verse perjudicada cuando un artista está pasando por algún mal momento. Es duro, pero cuando pisás el escenario, te olvidás de todo, la magia se enciende y hace que brilles sin importar cuán difícil sea la situación personal que estés atravesando.
-¿Podrías describir costumbres que no evitar antes de salir al escenario?
-Persignarme y ponerme un poco nerviosa. Parece mentira que a pesar de tantos años cantando, siga poniéndome así antes de que se abra el telón. Pero son esos minutos previos… Una vez que comienza el concierto y tomo contacto con la gente, todo fluye y me siento como pez en el agua.
-¿Y las que no podés dejar de lado al bajar?
-Necesito relajarme, ponerme cómoda y seguir siendo la misma persona que soy arriba del escenario, pero sin el vestuario del espectáculo. Adoro tomar mate y tener una vida tranquila muy familiar, rodeada de mis seres queridos. Los momentos íntimos son los más hermosos que puedo pasar, junto a mi marido, mis hijos y mis amigos.
Por mi fructífera carrera, no son tantos los momentos en que puedo quedarme tranquila en casa, pero cuando los tengo, los vivo a pleno y son muy intensos y enriquecedores.
Eduardo Rouillet