Coronavirus: dos cipoleñas visitaron China y no las controlaron al volver

Viajaron el 21 de enero y poco después, el país más poblado del mundo, lucía desierto. La experiencia, los miedos y la sorpresa de que en ningún aeropuerto argentino les hayan hecho controles al volver.



Dos cipoleñas visitaron China en medio del coronavirus.

Dos cipoleñas visitaron China en medio del coronavirus.

Cuando las puertas del hotel Lanwan Boge de Zhangjiajie -norte de China- se abrieron, la imagen se parecía más a una fotografía del cine de terror gore que a un lujoso hospedaje cinco estrellas.
El hall principal, de cientos de metros cuadrados, estaba casi a oscuras con todas las recepciones vacías; salvo una. Había una mujer sentada mirando algún punto fijo y ni se inmutó cuando llegó un contingente de turistas argentinos, con dos cipoleñas entre sus filas.


Era cerca de la medianoche del 26 de enero pasado y la escena fue un punto de quiebre en un viaje que tuvo su primer sacudón en Xian. El Coronavirus ya hacía estragos en el gigante asiático, pero la tripulación lo desconocía todo.


El 22 de enero la delegación recibió dos fuertes noticias, la del virus, que ya se había cobrado varias vidas y que el Año Nuevo Chino, una de las fiestas más populares del mundo, se había suspendido.

“Cuando llegamos escuchamos que algo había, pero no se hablaba de una epidemia y nosotros no teníamos acceso a la información”.

Viviana Herrera, médica cipoleña.


Laura Pérez y Viviana Herrara son las dos cipoleñas que el 21 de enero llegaron a Beijing, casi un mes después de la génesis del virus que comenzó a propagarse por China. Pero fue tres días más tarde que, con la noticia en mano, comenzaron a entender porqué en el país más poblado del mundo no había gente en las calles.


Lo más sorprendente de la experiencia fue el regreso. En ninguno de los aeropuertos argentinos, Ezeiza y el neuquino, recibieron asistencia médica ni controles, sabiendo que el avión de origen era Beijing. “Me llamó la atención que no nos hicieran ningún control, cuando llegamos a Ezeiza. Yo viajé con barbijo y nadie de la tripulación me preguntó nada. En Neuquén tampoco. No sé si ahora lo estarán haciendo, pero en ese momento, nada”, reveló María Laura, psicoanalista cipoleña que llegó a Neuquén el 1 de febrero.

“Me llamó la atención que no nos hicieran ningún control en Ezeiza, yo viajé con barbijo y nadie de la tripulación me preguntó nada”.

María Laura Pérez, psicoanalista cipoleña.


Por recomendación de una cónsul de Shanghai y por propia decisión no mantuvieron contactos por fuera de sus entornos familiares.
Viviana se quedó sola en Buenos Aires cinco días antes de regresar y María Laura solo tuvo contacto con su pareja y su hijo. Un infectólogo de Buenos Aires les recomendó que eviten el contacto con otras personas y que fueran a una guardia ante cualquier síntoma. No fue necesario: ni las cipoleñas, ni el resto de la delegación registraron alguno de los síntomas de la enfermedad.


Un país desierto


“Cuando llegamos escuchamos que algo había, pero no se hablaba de una epidemia y nosotros no teníamos acceso a la información. Allá te bloquean WhatsApp , hay muchas restricciones. Cuando llegamos, todavía no se habían cerrado los centros turísticos, por eso alcanzamos a ir la Muralla China y a la Ciudad Prohibida. Después , con las primeras muertes, comenzó a cerrarse. El presidente, Xi Jinping, anunció que no se festejaba el Año Nuevo y pidió que la gente no saliera a la calle”, relató Viviana, médica jubilada del sistema de salud pública de Neuquén.


Incluso, cuentan, que la policía no permitía reuniones de más de tres personas en la vía pública. Cada vez que entraban a un comercio les pasaban un láser que medía la temperatura y definían si podían pasar o no.


“Lo alarmante comenzó después de Beijing. Ahí fue tranquilo, había gente en la calle, pudimos recorrer algunos lugares. Cuando volamos a Xian nos dicen ´tenemos malas noticias´, no hay festejos del Año Nuevo”, agregó María Laura, psicoanalista.

Todo desierto. Una postal de Xian el 25 de enero día de la celebración del Nuevo Año Chino.


El 25 de enero, Xian, como casi todas las ciudades de China, parecía un desierto. El silencio, cuentan Laura y Viviana, era la antítesis de una postal clásica de la ciudad, mucho más el día del festejo de Año Nuevo. La decoración de toda la ciudad la daba un toque más tétrico al vacío.
Al día siguiente viajaron a Zhangjiajie. Allí, la aventura comenzó a ponerse cuesta arriba para las cipoleñas y el resto de los turistas. La amenaza de cierre de aeropuertos de la mano de la propagación del virus los asustó. Es que muy poco sabían de la epidemia y de las posibilidades del contagio.


El hotel “fantasma” como María Laura definió rápidamente a Lanwan Boge no era un cliché: no solo pasaron “mucho frío”, sino que no les dieron cena cuando llegaron y al otro día los “corrieron”. “Nos mandaron a otro hotel supuestamente más lindo y lo era, pero estaban esperando que nos fuéramos para cerrarlo”, contó la psicoanalista.
Algunos comenzaron con síntomas y fue Viviana quien comenzó a tomar la posta en materia de salud para tranquilizarlos. Ante este sombrío panorama hubo una reunión en la cual resolvieron finalizar la aventura por miedo al cierre de los aeropuertos. El 28 volaron a Shanghai y el 29 comenzaron su regreso.
“Yo no sentí miedo al contagio, estaba más preocupada por tener que quedarme en China”, detalló María Laura.
Luego de dos semanas de evitar contacto fuera de sus círculos íntimos, volvieron a retomar sus actividades con normalidad.


El recorrido de los turistas argentinos

21-01-2020 La delegación arribó a Shanghi.Hasta ese momento desconocían la existencia del Coronavirus.
24-01-2020 Vuelan a Xian donde iban a festejar el año Nuevo Chino, pero antes de llegar al aeropuerto que se suspendió.
26-01-2020 Viajan a Zhangjiajie. La desolación urbana y la propagación del virus comienza a preocupar a la delegación argentina. Se plantean adelantar la vuelta al país.
28.01.2020 Vuelven a Shanghai para comenzar el retorno.
29.01.2020 Comienza el vieja de regreso, varios días antes de lo previsto.
01-02-2020 Las cipoleñas llegan al país donde no reciben ningún tipo de control, tampoco en la terminal neuquina.


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