Las dos crisis que desafían a Fernández






Relajar el aislamiento tendrá costos: probar el sistema de salud y tener que asumir víctimas. Esas dos consecuencias siguen aterrando a Fernández como el primer día.


En una de las varias paradojas que presenta el combate al coronavirus, Alberto Fernández observa cómo el éxito de las medidas de confinamiento impuestas desde el 20 de marzo empieza a atentar contra su efectividad. La impresión es que ante el crecimiento controlado de la curva de contagios y de muertes y la urgente necesidad de volver a la actividad -dos percepciones que comparte el gobierno- la gente perdió el miedo y se lanzó a las calles. También en esta coyuntura global excepcional el miedo ha sido un gran disciplinador. Hoy es un elemento con el que el gobierno ha dejado de contar.

Este desafío se superpone con la iniciativa de ir flexibilizando las condiciones de aislamiento para regiones y actividades con un bajo nivel de exposición a la pandemia a la que se lanzó el gobierno. Aun cuando es su principal herramienta -si no la única- para controlar la expansión, necesita desmontar gradualmente la cuarentena. Por dos razones: evitar que se profundice el impacto social que ha provocado la caída vertical en la actividad económica y permitir que el virus empiece a circular de manera controlada. Es el punto de encuentro de las dos crisis en desarrollo: la económico-social y la sanitaria.

Sobre la primera abundan las proyecciones. Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) conocido esta semana indica que la pandemia traerá la peor contracción económica en la región desde la depresión de 1930. Sumará unos 30 millones más de pobres y 11,6 millones de desempleados. En materia de actividad, la Argentina aparece en ese trabajo entre los países más afectados, con una caída del 6,5%, igual que México y Ecuador y detrás de Venezuela (-18%). Se estima que la desocupación superará aquí el 13%: hay 300.000 empleos en riesgo y 231.000 reducciones salariales. Unas 420.000 de las 600.000 empresas reconocidas pidieron ayuda.


Nadie acierta a decir qué se propuso la vicepresidenta Kirchner con su maniobra para que la Corte Suprema valide el tratamiento del proyecto para gravar las grandes fortunas.


Agustín Salvia, director del Observatorio Social de la UCA, anticipó el miércoles que la pobreza trepó entre 5 y 6 puntos, hasta alcanzar el 45%. La demanda de alimentos en los comedores trepó de los 8 a los 11 millones, según datos del Ministerio de Desarrollo Social. De la crisis se saldrá con una economía muy deteriorada, que agudizará la desigualdad estructural. Aún se desconocen las consecuencias en el mediano plazo de la monumental emisión de pesos con la que el Banco Central está asistiendo al Tesoro, más del 40% de la base monetaria en apenas 45 días.

El mundo está al mismo tiempo lejos de haber hallado una fórmula para la cuestión sanitaria. El aislamiento que se impuso a un tercio de la población mundial está desnudando daños sociales colaterales. Crecimiento de los casos de violencia doméstica, ansiedad, la aparición de enfermedades silenciosas ante la falta de diagnósticos y tratamientos adecuados. Relajar el aislamiento puede traer otros costos.

El comité que asesora al presidente estima que hoy se está moviendo el 25% de la población, contra el 5% de los primeros días de vigencia de las medidas. Permitir la circulación del virus para eventualmente buscar una “inmunidad colectiva”, el modelo que ha ensayado Suecia, implica poner a prueba el sistema de salud y tener que asumir víctimas. Esas dos consecuencias siguen aterrando a Fernández como el primer día: como ya se dijo aquí, el proceso gradual de apertura que se inicia hoy contempla la posibilidad de tener que volver todo atrás. El aumento de los testeos será clave para saber sobre qué terreno se camina. Crecieron cerca de un 50% en las últimas semanas.

Una agenda política que parece ajena al presidente corre subterránea, como un río. Nadie acierta a decir qué se propuso la vicepresidenta Kirchner con su maniobra para que la Corte Suprema valide el tratamiento del proyecto para gravar las grandes fortunas. La presión sobre la Corte fue acompañada por la retórica violenta de una de sus colaboradoras como hacía tiempo no se escuchaba. La primera lectura es que la expresidenta ha recuperado el protagonismo. Solo ella sabe con qué propósito.


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