Las historias de vida que guardan los objetos
El Museo de Patagones festeja hoy su cumpleaños número 60.
PATAGONES (AV). – Exhibir los objetos con las historias que los rodearon. Esta es la sencilla intención de “Sesenta años fecundos” la muestra con la que el Museo de Patagones celebrará hoy su 60° aniversario. En la ampliación de sus instalaciones frente al muelle de lanchas de esta ciudad exhibirá las donaciones más destacadas de los últimos años pero con esta particularidad: la de vincular los objetos a sus dueños bajo la idea de que “a veces son más valiosas las historias que los rodean que el objeto mismo”, según sostuvo el director del museo histórico, Jorge Bustos. Una máquina de coser, por ejemplo, narra una gran historia nacida allá por 1905 en Los Repollos, un paraje cercano a Ñorquinco, donde se casaron un hombre de 45 años oriundo de Chile con una jovencita mapuche de 15. En su Osorno natal, y como en tantos otros lugares, se acostumbraba a que el vendedor de telas recorriera los campos hilo y tijera en mano, se instalara en las casas y confeccionara la ropa para toda la familia con la ayuda de sus integrantes. Este chileno de apellido Pichún aprendió de niño el oficio y se lo trasmitió a su joven mujer que tuvo siete hijos y murió en uno de sus partos. La máquina de coser quedó como testigo silencioso de esta gran historia y recientemente fue donada por Clorinda Pichún de Jakimczuk, una hija de aquel matrimonio que ya cumplió los 90 años. Aquel libro de cocina Un libro de cocina prolijamente encuadernado es otra donación que encierra la vida de Emilia Hubert, una adolescente que en 1935 llegó a Patagones con su familia procedente de Coronel Suárez. Había que ayudar, por supuesto, y el trabajo llegaba a temprana edad generalmente con el servicio doméstico. El entonces Hotel Argentino fue su primera ocupación y un curso de cocina por correspondencia un verdadero sueño que le abrió puertas laborales durante su vida. “Las damas peinados” dice un gran cartel que identificó una peluquería de Patagones, pintado nada menos que por Alcides Biagetti, forma parte también de esta muestra contando otra gran historia de vida. Un típico vestido de la maragatería de León, un viejo bandoneón y hasta una enorme cómoda de gruesa madera que llegó a Patagones en 1830 con el corsario Jaime Harris que fue heredado por una nieta que se casó con el presidente Justo. En 1890 fue llevada a Buenos Aires y no hace mucho tiempo -un siglo después- regresó a Patagones donado al museo por descendientes que viven en Inglaterra. “Exposición Internacional 1910 primer premio gasógeno de acetileno Jacinto Pisorno Patagones, Argentina”, dice una pequeña medalla que acompaña este invento que premió a un vecino de Patagones que había llegado de Italia. Ese gasógeno que aquí se exhibe iluminó durante años la plaza Siete de Marzo y varias viviendas de Patagones.
Evangelina Martínez
Objetos de uso cotidiano que cobran un mejor sentido en el relato de los hechos que los rodearon hace ya muchos años.