Las Pastillas del Abuelo “Nuestra esencia no tiene ropaje”

Chicos grandes. Antes de su visita a la zona, “Río Negro” habló con su cantante, Piti Fernández, sobre el concepto del disco y la madurez de los músicos.



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En banda. Se dieron a conocer en el 2002 cuando, por internet, fueron el grupo más bajado por su canción “El sensei”.(Foto: gentileza )

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Directo. “Me gusta ser músico y valoro este personaje que diariamente me acompaña”, dice Piti.(Foto: gentileza )

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Dos Pastillas: Joel Barbeito y Piti Fernández.

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Las 17:30 del miércoles 11 y atardece sobre el Club El Fortín de Olavarría, del lado oeste de la vieja estación de trenes. Afuera ya hay gente haciendo cola. Se viene la prueba de sonido para Las Pastillas del Abuelo. En el escenario y los controles todo es actividad y Piti Fernández, su cantante, abre el diálogo con “Río Negro” refiriéndose a los conceptos de este cronista acerca del último disco de la banda, “Paradojas”, que presentarán hoy en Bariloche, el jueves en Neuquén y el viernes en Viedma.

R- Ni hablar que tiene todo eso… Sobre todo palabras de tinte sentimental, sensible, como dijiste. Es cariñoso, emotivo y desde el punto de vista musical muy sólido también y contundente (bromea) si uno se lo tira a alguien por la cabeza. Y en cuanto, sí, a la base y al tratamiento de las guitarras, está muy bien hecho por Ale Vázquez que fue el productor artístico y sus técnicas de grabación.

P- Se escuchan todos los planos sonoros limpios, cada instrumento con nitidez, los coros, tu voz en un primer plano perfecto.

R- Parece estar hecho para escuchar con buenos auriculares y cuando lo hacés, se puede distinguir ese juego de niveles. Y la emotividad pasa porque también nos agarra en un momento en el que valoramos otras cuestiones. Varios estamos siendo padres. En un año donde nació mi hija y también un hijo del bajista (Santiago). Nos rodea cada vez más familia y estamos un poco más viejos, por qué no? Eso colabora para que “Paradojas” sea emotivo y apreciemos también a los viejos, como es el caso de Ale (Mondelo) que escribió una canción a sus padres. Son todas paradojas, como en la vida misma.

P- Siempre hago el ejercicio de recortar frases por su claridad expresiva. Una es de “Absolutismos “ : la gran verdad es no hay verdad, sino verdades.

R- Viene bien en esta época donde muchos medios generan (enfatiza Piti) la verdad. Tremendo. Es un despiste. Así que uno debe tomar distancia. El disco también habla de las contradicciones. Muchas veces me encuentro diciendo: ¿querés que te diga la verdad? Bueno, haz lo que yo digo y no lo que hago. Las paradojas nos habitan, conviven conmigo, por lo menos, y creo que la experiencia social actual es paradojal.

P- Cantás cinco versos del mismo tema: “Si hay algo que hoy en mi quiero crear / que de la democracia no hay que desconfiar, / si en los que son contradicción. / ¿Quién le pone el precio a tu entusiasmo? / ¿Y quién va a subirlo si sube el cambio?”.

R- Aha… Es que hoy confiar en la democracia es dificilísimo porque, salvo alguna que otra opción, no logro todavía definir quién de los candidatos que ahora cumplen funciones de gobierno, están por sus valores o porque tuvieron y tienen un montón de dinero para postularse, habiendo millones de argentinos mejores que las opciones que nos proponen. Pasa que esas alternativas tienen una pila de plata para empapelar una ciudad, gastan fortunas en hacerse conocidos y sus intereses no son precisamente de los mejores. Eso en el ámbito político.

En el de la vida misma, todos tenemos alguna que otra contradicción, también el lenguaje es un poco contradictorio. Yo digo mesa y es imposible que el otro sepa a qué mesa en particular me estoy refiriendo. Es bien complejo. Entonces, cuando digo en vivo: no hay que confiar en los que son contradicción, a menudo me señalo a mí mismo…

P- Como dice el final de “Absolutismos”: “mi esencia no me impide ver mi historia”.

R- Sí… Yo a veces me río porque nacemos desnudos y estaría buenísimo andar así por la vida (reímos). Y la verdad es que no sería para nada loco ni ilógico. Llegamos al mundo así y qué mayor belleza sería andar en bolas por el medio de un bosque. Pero, es posible que si te agarran, te metan en algún tipo de institución. Hay una sociedad también, un poco es eso. Nuestra esencia no tiene ropaje, viste? Hay que valorar la vestidura que elegimos día a día, el personaje que adoptamos a diario. Si bien yo sé que soy mucho más que un músico, soy lo que quiera ser y el poder de transformación da semilla y esa génesis de transformarse está en todos. No puedo andar por ahí despotricando de lo que soy, de la historia que creé para mí. Me gusta ser músico y valoro este personaje que diariamente me acompaña, aunque no es, en absoluto, la totalidad de mí. Hay momentos en que creo más en una cosa, y ocasiones en que creo más en otra. Lo digo en el mismo tema: al menos hoy es lo que soy. Por períodos tengo facultades para trabajar la madera y dejar la música ¡al diablo! Ser carpintero y empezar de cero. Pero me digo no, pará, qué loco estás, hiciste un montón de camino, lo único que sé es hacer canciones desde que tenía catorce años. Y el que labura en su carpintería estuvo un tiempo igual trabajando la madera para hacer hoy con ella una obra de arte. Así que dale valor a tu historia y sé consciente de que tu esencia es vasta.

P- Relaciono lo que dijiste con “Artesanos” donde cantás: el artesano sabe que el arte es sano. / Y sabe que el arte sana. Ustedes comunican ideas a través la música, que es una rama del arte…

R- Ni hablar. Yo creo que a través de ella se sana y por suerte, lo más lindo de toda esta experiencia musical, es que venga alguien y me cuente: tuve tal problema, acudí a la medicina occidental, pero sé, en mi fuero interno, que me sanaron tus letras, tus canciones, tus composiciones. ¡Qué sé yo! Me pasa bastante a menudo y no tengo porqué no creerle. Es muy loco poder sanar con algunos pensamientos, que por ese mismo poderío digo que no son míos. Si bien, hay bandas que no se comprometen con las letras de una manera honda políticamente o para filosofar un poco, curan con diversión. Cuando me sucede, cuando sé que sano o alguna canción o reflexión mía sanó, bueno, es de lo más hermoso que tiene esta profesión.

P- La ideología de Las Pastillas, su visión del mundo, sale a través de tu voz. Menuda tarea…

R- Ahí me atajo. Por algo estamos presentando el disco “Paradojas” que comienza con “Absolutismos”, cuyo mensaje es: todo lo que yo vaya a decir a partir de ahora, tómenlo con pinzas. Hay frases importantes que sostenían la estructura de Pastillas que se fueron un poco al tacho. Comencé a tener un concepto sobre Dios, me consideré contradictorio, como te decía al principio, un montón de asuntos que hacen también al ser humano. Miles de no creyentes en Dios, se la pasan diciendo ¡Ay Dios mío! O evocan algo más grande que uno…

P- Pensaba que estos cambios se relacionan con el nacimiento de tu hija, hecho que cambia la vida de cualquiera…

R- El disco entero está teñido de temas para los niños, como para padres que se sienten chicos o para niños que enseñan a ser papás. Hay dos temas para mi hija, uno para los padres del tecladista, también. Está impregnado de paternidad… Y lo emotivo que vos notaste, las emociones, lo sensible, claramente viene de ahí.

Concluye Piti y se pierde rumbo al escenario de El Fortín. Comienza a sonar “Gigantes”…

“El disco entero está teñido de temas para los niños, como para padres que se sienten chicos o para niños que enseñan a ser papás”.

“Nuestra esencia no tiene ropaje, ¿viste? Hay que valorar la vestidura que elegimos día a día, el personaje que adoptamos a diario”,

sostiene Juan Germán Fernández, Piti, la voz de Las Pastillas del Abuelo.

“Paradojas”,

el cierre de una trilogía

De gira

La hoja de ruta regional

Hoy, en el Gimnasio de Bomberos Voluntarios de San Carlos de Bariloche,

Eel jueves 19, en el Gimnasio Parque Central de Neuquén.

El viernes 20, en el Salón Libertador de Viedma.

Nos rodea cada vez más familia y estamos un poco más viejos. Eso hace que ‘Paradojas’ sea emotivo y apreciemos a los viejos, como es el caso de Ale (Mondelo), que escribió una canción a sus padres”,

afirma Piti Fernández, voz y alma máter de Las Pastillas…

Datos

“El disco entero está teñido de temas para los niños, como para padres que se sienten chicos o para niños que enseñan a ser papás”.
“Nuestra esencia no tiene ropaje, ¿viste? Hay que valorar la vestidura que elegimos día a día, el personaje que adoptamos a diario”,
Fruto de un año y medio de labor junto al productor artístico Alejandro Vázquez
–quien trabajó con Spinetta, Charly y Massacre– el séptimo álbum de estudio de Las Pastillas…, que salió en octubre pasado, contiene doce canciones que rematan la trilogía que comenzó con “Crisis” (2008) y continuó con “Desafíos” (2011).
Se grabó en la tranquilidad de los estudios El Attic, de General Rodríguez, oeste del Gran Buenos Aires; y en Van Vilet y El Pie de Capital Federal.
Sebas Teysera y Cebolla Cebreiro, de La Vela Puerca, fueron músicos invitados en “Lo que tenga que ser”. Al primer corte, “Inercia”, Diego Bozzalla lo compuso hace unos quince años, antes de ser parte de Las Pastillas. En “Gigantes”, Alejandro Terán hizo los arreglos de violines. “Ansiedad” es la dosis folclórica que sigue nutriendo a la banda, “Artesanos”, la flamenca, reafirmando lo de “Aprender a encontrarnos en la diversidad” que canta “La creatividad”.

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