Liberan a 5 de los policías sospechosos

El juez dictó su sobreseimiento parcial y falta de mérito en la paliza. Esperan más indagatorias.

Por Redacción

ROCA (AR).- Los cinco policías que en un primer momento habían sido detenidos por el brutal homicidio del preso Pablo Torres, ocurrido el pasado 20 de octubre en la cárcel roquense, quedaron en libertad ayer luego de que el juez Rubén Norry dictara un sobreseimiento parcial.

Es que el magistrado dividió la situación en dos hechos: el primero, cuando Torres y el interno José Yáñez fueron descubiertos en cercanías de las aulas ubicadas en el sector noroeste del penal cuando intentaban darse a la fuga y el segundo, cuando ambos internos fueron ingresados en la sala de requisa donde se llevó a cabo la bestial paliza que horas después derivó en la muerte de Torres y provocó el desvanecimiento a Yáñez.

Por el primero de los casos, Norry entendió que los policías Marcelo Villalba y Jorge Bravo no participaron en la detención. Con respecto a Ricardo Fabi y Facundo Cofré, concluyó que no cometieron delito a la hora de reducir a los internos que intentaban escapar.

A los cuatro nombrados, más el policía Ricardo Javier Patiño, se les dictó la falta de mérito con respecto al segundo hecho; es decir que no hay elementos para procesarlos pero seguirán ligados a la investigación.

«Voy a concluir que los actos de maltrato físico llevados a cabo por los policías Fabi y Cofré, y en el supuesto de que también hubiesen intervenido Villalba y Bravo al momento de reducir a los internos, no resultan con suficiente idoneidad como para criminalizar su conducta», indicó el juez.

En relación con el segundo hecho, Norry señaló que «en este momento histórico se causaron las lesiones vitales y graves en la persona de los presos Torres y Yáñez. Estando ambos en el sector de requisa, en un calabozo, en el piso boca abajo, sus cabezas tapadas y manos esposadas, habrían sido objeto del accionar violento y desenfrenado de los imputados. Si bien la investigación prevencional indicaba con grado de probabilidad positivo la participación de los nombrados en el hecho; la (investigación) judicial, una mera posibilidad no probada hasta el momento. Con ello señalar la instalación de una seria y razonable duda de tal extremo de la imputación. Hay varios testimonios que, además de no situarlos en el lugar, ponen en seria duda la prueba incorporada en el inicio de la prevención».

También el juez resaltó fragmentos de la declaración del interno Yáñez, quien aseguró que «de ahí (el lugar donde los habían recapturado) nos llevaron hasta la requisa. Nos tiraron al suelo y nos siguieron pegando. Me doy vuelta para verlo a Torres… tenía rota la remera y pude ver sangre en su rostro. En seguida alguien me golpeó diciéndome ´¿Qué mirás?´. Nos siguieron pegando patadas en la cabeza… las costillas… nos saltaban encima. Allí fue que recibí un fuerte golpe en mi cabeza y me desmayé. Cuando entraron a la requisa (los policías) Pablo Torres estaba bien. Hablaba, pedía que no nos pegaran más. Antes de desmayarme pude ver a Torres al lado mío… estaba ahí… respiraba fuerte, nada más».

El juez Norry señaló finalmente que «con la prudencia de evaluar momentos significativos donde habrían participado otros funcionarios actualmente detenidos y no indagados hasta el momento; y no dándose elementos de juicio trascendentes sobre la participación de los imputados, como tampoco encontrarse agotada la investigación, estimo apropiada la falta de mérito».


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