El fútbol no sabe de merecimientos

River hizo todo para dar vuelta la serie, pero se encontró con una enorme actuación de Azcona y, a pesar de superar a Independiente del Valle por 1-0, quedó eliminado de la Copa.



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El último campeón lo buscó de todas las formas posibles, pero chocó con una gran defensa rival y se despidió del torneo.

River fue, buscó y lo intentó de mil maneras, pero su falta de gol lo dejó fuera de la Libertadores. A pesar del triunfo por 1-0 ante Independiente del Valle por la revancha de octavos, el 2-0 del encuentro de ida fue más y el último campeón se despidió.

El único gol del encuentro lo marcó Lucas Alario a los 33 minutos del segundo tiempo.

El equipo de Marcelo Gallardo no pudo defender el título logrado en la edición pasada y de esta manera, el rival de Pumas de México en cuartos de final será el conjunto ecuatoriano.

El Millonario jugó un buen partido, el mejor del año seguramente. No podrá recriminarse la actitud y el juego, pero sí su falta de gol, una característica que exhibió en el año y que no pudo corregir anoche.

Las situaciones de riesgo que generó River fueron muchísimas. Pero el palo, el travesaño y las apariciones salvadoras de Librado Azcona, le privaron del gol.

De entrada, el local fue a buscarlo, con ideas y empuje, mientras que Independiente lo esperó agazapado, en busca de una contra mortífera.

El juego fue un monólogo de los de Gallardo que, solo en el primer tiempo, tuvieron seis situaciones entre remates de D’Alessandro, Mora y Alonso.

En el complemento, otra vez, fue todo de River que acorraló a su rival, pero que solo pudo gritar gracias a una atropellada de Alario tras el rebote que dio el arquero en un remate de Casco, en su mejor partido con la banda.

Luego del gol, el Millonario lo buscó hasta el final, hasta el último segundo. A los 44, Mercado tuvo su chance. Tras un centro de Ponzio, el defensor conectó de cabeza una pelota que se colaba en el ángulo pero que en la línea Azcona encontró para arruinar la ilusión rojiblanca.

Una vez que el árbitro decretó el final del juego, el hincha de River enrojeció sus manos para aplaudir a un equipo que nunca se dio por vencido y que, durante 90 minutos, buscó la negada clasificación.

A veces el fútbol puede ser muy injusto, caprichoso y por lo general poco le importan los merecimientos.

télam


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