Libre ya del gris, revive La Angostura
VILLA LA ANGOSTURA.- Los casi 30 centímetros de arena y ceniza volcánica que se depositaron en la localidad impactaron con su gris infinito no sólo en el entorno sino también –a través de los medios de comunicación– en millones de retinas con la imagen de un paraíso ceniciento, lo que se tradujo, aun ya superada la crisis y extraídos 1.450.000 m³ de material, en una caída estrepitosa del turismo.
Durante la emergencia, que duró alrededor de un mes y medio, la economía se paralizó. Las estimaciones de las cámaras empresariales señalaban pérdidas por 200 millones de pesos y unos 10 millones de desequilibrio financiero del municipio. En el área rural, según el último informe elaborado por el Comité Local de Emergencia Rural del departamento Los Lagos (CLER), murieron 1.290 cabezas de ganado.
Con el arribo de la maquinaria para la remoción del material volcánico y el empleo particular en las tareas de limpieza manual de parques y jardines, algunos sectores experimentaron cierta reactivación. En cambio, el sector turístico debió sobrevivir varios meses casi sin turistas.
La temporada de verano estuvo lejos de los índices históricos de ocupación, pero en los últimos meses se observa un creciente interés en el destino, indicando una recuperación de la imagen.
A los pocos días de la erupción varias entidades vinculadas con la actividad económica –como la Cámara de Comercio y la Asociación de Hoteles– hicieron un diagnóstico de situación y delinearon un plan de recuperación que sirvió como fundamento de la ley de Emergencia Provincial y las acciones implementadas por el Estado, provincial y nacional.
Sin duda el apoyo estatal fue clave en la recuperación. La Unidad Ejecutora manejó 21 millones que aportó la provincia y otros seis de Nación, con los cuales logró retirar 1.450.000 metros cúbicos de ceniza volcánica. El plan “Angostura podemos” sumó 40 millones de pesos destinados a créditos y a la reparación del daño ambiental.
A través de la Unidad de Empleo Municipal, creada durante la gestión anterior, se instrumentan distintos programas del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Durante el último año se destinaron 2.210.000 pesos a subsidios para unos 300 monotributistas a razón de 1.000 pesos mensuales, 354.625 pesos para los programas de Inserción Laboral (PIL) y de entrenamiento, 331.500 pesos a planes de entrenamiento del sector público (108 beneficiarios) y 69.000 pesos para 23 productores rurales. En total, a través de los programas se asistió a más de 500 personas. Estas ayudas son independientes de las entregadas por medio del Programa de Recuperación Productiva, Repro. (Ver recuadro)
Por otro lado, el Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (Iadep) desembolsó –según el titular del organismo, Claudio Garretón– 30.200.000 pesos en créditos blandos para 930 unidades económicas en todo el sur neuquino.
Respecto del municipio, el secretario de Economía, Andrés Abate, detalló que de junio a diciembre del 2011, en concepto de “fondos para atender la emergencia”, la comuna destinó 2.130.000 pesos a la reparación de edificios públicos, distribución de agua potable, insumos afines a la emergencia, transporte, combustible, gastos administrativos, repuestos y hasta spots televisivos. En tanto, de junio a diciembre la comuna recibió un apoyo financiero del gobierno provincial que osciló entre los 400.000 y los 700.000 pesos mensuales; luego el monto ascendió a un millón de pesos, cifra que actualmente se sigue cobrando. Finalmente, el Ministerio de Turismo de la Nación invirtió alrededor de 2.000.000 de pesos en acciones promocionales del destino y siete millones de dólares en la recuperación y limpieza de puntos turísticos en la zona del Parque Nacional Nahuel Huapi.
Los programas sirvieron para paliar en parte la desocupación, que según informes del municipio, en octubre alcanzaba el 44%. En tanto, pese al apoyo estatal, varios establecimientos turísticos y comercios que no tenían demasiado margen de maniobra debieron cerrar sus puertas. Parte de la población decidió emigrar de la localidad.
Desde febrero se notan signos de reactivación, signada por el movimiento inmobiliario y turístico. Todavía resta el fortalecimiento de la infraestructura urbana, como el mejoramiento del sistema de agua potable y el enterramiento del cableado eléctrico. No obstante, el volcán quizás ayudó a que se impulsaran antiguos proyectos imprescindibles, como la interconexión eléctrica de la villa, la ruta de circunvalación y las obras en la red de agua.
En el campo la ayuda no fue tan contundente. Sí logró armar una organización y relevar la situación existente de los pobladores y en los primeros tiempos llegaron algunos fardos, pero no los suficientes. Los que pudieron sacaron sus animales o los vendieron y otros debieron ver cómo morían. Ahora desde el CLER buscan reconvertir algunas unidades productivas.