Ligia Piro, entre el romance y la austeridad
La cantante editó su cuarto CD, "Trece canciones de amor". Incluye clásicos del jazz, temas de Los Beatles y de Wonder.
La talentosa Ligia Piro está presentando su cuarto disco «Trece canciones de amor», que la cantante definió como un trabajo «introspectivo, romántico y austero», resultado de una necesidad que le despertó la experiencia de ser madre.
En el primer álbum editado por su propio sello GatoPop Recording, acompañada únicamente por la impecable guitarra de Ricardo Lew, Piro desnuda su bella voz en un repertorio que incluye clásicos del jazz y en el que se abre a temas de Los Beatles («Can't buy me love») y Stevie Wonder («Isn't she lovely»). A lo largo de su intensa carrera, la artista consagrada como una de las voces más destacadas del jazz local, registró tres discos: «LP» (2003), «Baby!» (2006) y «Ligia en vivo» (2007).
Durante la entrevista, la intérprete habló, entre otras cosas, de un presente artístico introspectivo y de crecimiento, se reconoció como una artista conservadora en algunas cosas («me gusta respetar el idioma del género que estoy abordando») y profundizó en su necesidad de descubrirse cantando diferentes músicas.
– ¿Qué te llevó a hacer un disco dedicado totalmente al amor?
– La maternidad me pegó muy fuerte y me hizo ver la vida de otra manera: empecé a sentir una sensación de nerviosismo constante por mi hijo. Estoy más sensibilizada con los niños, la educación, con las cosas con las que se enfrentará mi hijo y eso lo llevo a todos los aspectos del país. Creo que este disco me baja los decibeles, me permite estar en tranquilidad conmigo misma. Además, venía de trabajar con muchos músicos, con arreglos enormes, quería pasar a hacer algo tranquilo y éste es un disco para acompañar.
– El arte en blanco y negro aporta a esa atmósfera íntima.
– Sí, creo que acompaña una necesidad de la población: vivimos inmersos en tanta vorágine y tanta histeria…
– El disco fue pensado como un permanente diálogo musical.
– Es una constante conversación. Es un disco simple, con canciones encaradas desde mí.
– ¿Cómo nace la idea de grabar con Lew?
– La primera vez que nos encontramos en el escenario pegamos muy buena, fue el 2004; de ahí quedó la idea de grabar y nunca lo hicimos.
– ¿Cómo te sienta el lugar de ser «la mejor cantante de jazz de la Argentina»?
– No me llevo bien con los rótulos, yo me considero una intérprete de la canción que está haciendo jazz, no me quiero sentir encasillada porque después querés hacer otras cosas y a la gente le cuesta verte en otro lugar.
– Sin embargo tenés la facilidad de moverte en varios terrenos musicales con facilidad.
– La música es abordable en todos sus aspectos y está bueno no dejar de hacer cosas que uno siente. Soy sincera con las cosas que hago y las que digo.
– ¿Cómo surge la necesidad de tener un sello propio?
– La intención es apoyar a otros músicos que no tienen la posibilidad de grabar inmediatamente, como me pasó a mí, que me pago todas las producciones. En el sello invertimos junto a mi marido todos nuestros ahorros, pero quiero afrontar el gasto.
– ¿Cómo vivís la experiencia de trabajar con tu esposo?
– El es un coequiper maravilloso, es mi manager y el productor de todos mis espectáculos, discutimos mucho y a veces no estamos del todo de acuerdo, pero sentimos que hicimos grandes logros juntos. El era baterista de la banda que tenía, después seguimos siendo amigos y empezamos a salir. Todo fue cambiando y decidimos asociarnos. (Télam)