Lo atraparon por un descuido

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN (AN).- Los investigadores identificaron a Gladys Giménez Ortíz en las cámaras de la terminal de colectivos y el taxi en el que salió, pero fue por un descuido del ahora acusado que pudieron identificarlo. Según relató ayer el fiscal del caso Maximiliano Breide Obeid, el acusado del crimen tomó un taxi para ir a buscar a Gladys y entabló una charla con el conductor. Dio la casualidad que ambos trabajaban en construcciones en seco, por lo que el taxista le pidió el celular a su pasajero por si surgía un trabajo. Los investigadores dieron con el taxi por el número de licencia y con el chofer por el horario, pero se sorprendieron cuando el conductor les dijo que sabía el nombre y el número de celular, que lo recordaba por su trabajo y también porque buscó a una novia voluptuosa en la terminal, con la que luego dialogó en guaraní. Las precauciones las había tomado la víctima. Tenía en su casa la caja de su celular donde los investigadores encontraron el número de identificación del equipo, que apenas cinco días después del crimen, fue reactivado pero con una nueva línea: el mismo número que el acusado le dio al taxista.


NEUQUÉN (AN).- Los investigadores identificaron a Gladys Giménez Ortíz en las cámaras de la terminal de colectivos y el taxi en el que salió, pero fue por un descuido del ahora acusado que pudieron identificarlo. Según relató ayer el fiscal del caso Maximiliano Breide Obeid, el acusado del crimen tomó un taxi para ir a buscar a Gladys y entabló una charla con el conductor. Dio la casualidad que ambos trabajaban en construcciones en seco, por lo que el taxista le pidió el celular a su pasajero por si surgía un trabajo. Los investigadores dieron con el taxi por el número de licencia y con el chofer por el horario, pero se sorprendieron cuando el conductor les dijo que sabía el nombre y el número de celular, que lo recordaba por su trabajo y también porque buscó a una novia voluptuosa en la terminal, con la que luego dialogó en guaraní. Las precauciones las había tomado la víctima. Tenía en su casa la caja de su celular donde los investigadores encontraron el número de identificación del equipo, que apenas cinco días después del crimen, fue reactivado pero con una nueva línea: el mismo número que el acusado le dio al taxista.

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