Lo quemaron con nafta de su propio auto

Surgen estremecedores detalles del asesinato del joven mendocino. Es cada vez más comprometida la situación de uno de los detenidos.

Por Redacción

NEUQUÉN (AN)- Los acusados de matar a Diego Becerra usaron nafta del auto de la propia víctima que recogieron en un frasco de champú o perfume para rociar el cadáver y prenderlo fuego. En cambio para quemar el vehículo utilizaron combustible de un bidón que les prestó un amigo, quien al parecer no sabía que lo utilizarían con esa finalidad.

Los escalofriantes datos surgen de los testimonios que recogieron los investigadores del homicidio del joven mendocino, ocurrido el 20 de octubre pasado.

En tanto es cada vez más comprometida la situación de Lino Rodríguez, acusado de ser el autor ideológico y material del asesinato. Sus presuntos cómplices y varios testigos lo ubican en el lugar del crimen, además de atribuirle su planificación. Todos coinciden en el móvil: quería robarle el dinero de la indemnización que el joven había cobrado, y que guardaba para casarse con su novia en abril próximo.

Ayer declararon tres testigos ante el juez Juan José Gago. Primero lo hizo una vecina de Becerra, quien la noche del crimen vio a una persona al volante del Fiat Uno blanco de la víctima.

Luego lo hizo un taxista, pariente de Rodríguez, quien confirmó que esa noche el imputado lo llamó para pedirle un favor: que lo ayudara a deshacerse de ese auto.

Según los investigadores, Rodríguez llamó al taxista desde el celular de Becerra. Se encontraron el sábado a la noche en Antártida Argentina y Rufino Ortega; en ese momento en el interior del Fiat Uno habrían estado Rodríguez al volante, un menor de edad -también imputado- en el asiento trasero, y Becerra desvanecido y maniatado caído junto al asiento del acompañante.

Hay que recordar que la agresión comenzó en la casa de la víctima. Allí, Rodríguez y el menor de edad lo amenazaron para que les entregue la tarjeta de débito y así extraer de un cajero el dinero de la indemnización, estimado en 6.000 pesos. Pero Becerra se había olvidado el plástico en Mendoza, y los otros no le creyeron. Lucharon, el joven tomó un cuchillo para defenderse, el menor se lo quitó, Rodríguez lo tomó del cuello y apretó con tanta fuerza que le causó un desvanecimiento. Luego lo maniataron, lo cargaron en el auto y salieron (momento en que los vio la vecina del mendocino).

Momentos después se encontraron con el taxista quien declaró ayer que su pariente apenas bajó el vidrio polarizado para hablarle, por lo que no pudo ver con claridad lo que había en el interior del Fiat. Pero la actitud de Rodríguez no le gustó, por eso declinó ayudarlo y se fue.

Se cree que los imputados fueron entonces a buscar al tercer sospechoso, Nicolás Saso. Todos se fueron hasta Planicie Banderita, a 60 kilómetros al norte de esta capital por la ruta que conduce al lago Mari Menuco.

Era noche cerrada. En una picada alejada de la ruta ahorcaron a Becerra con un cable; luego extrajeron nafta del motor del Fiat Uno que recogieron en un frasco de champú o perfume de la víctima y rociaron su cuerpo para prenderlo fuego. Quedó irreconocible.

Luego volvieron a Neuquén. Estuvieron en la casa de unos amigos, que también declararon ayer. Les dejaron un bolso con pertenencias de Becerra (las reconoció también ayer su madre, quien viajó desde Malargüe) y les pidieron un bidón con nafta. Se fueron hasta las cercanías del hipódromo donde quemaron el Fiat Uno y volvieron a la misma casa de antes a comer un asado.

El tercer testigo de ayer fue el padre del menor imputado en la causa, quien se enteró de todo cuando le allanaron su casa y el chico le contó lo que había sucedido. «El menor dice que no tuvo nada que ver con la muerte, pero otro de los imputados lo involucra», señaló una fuente.


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