Los británicos se acomodan al estatus de aislados
ANÁLISIS
Britta Gürke DPA
A los recién llegados a Reino Unido tal vez les resulte extraño escuchar que un británico dice que va de vacaciones a Europa. ¿Europa? ¿Pero es que cuando uno está en Reino Unido no está en Europa? En el inglés de la calle se utiliza “Europe” para señalar todo lo que “viene del continente”, pero esa denominación no incluye a Reino Unido. Ello podría servir de ejemplo para mostrar la compleja relación que durante siglos han mantenido los isleños con el territorio al otro lado del Canal de la Mancha. “Nadie es una isla”, escribió el poeta y metafísico inglés John Donne en el siglo XVII 17. “Toda persona es una pieza del continente, una parte de la tierra firme”, afirmó. Pero ¿es así en realidad? En un mundo cada vez más globalizado y que no para de crecer, da la impresión de que a los británicos ya no les parece nada mala la opción de isla aislada. Mientras causaba asombro en las capitales europeas la decisión del primer ministro David Cameron, que bloqueó durante la cumbre de la Unión Europea la decisión de los 26 países restantes del bloque de imponer un acuerdo para controlar el equilibrio presupuestario, en Reino Unido todo se ve de otra forma. Aunque a Cameron le lluevan oleadas de protestas y sus socios de coalición, los europeístas demócratas liberales se hayan atrevido a oponerse, en general parece que la crisis del euro no hecho más que reforzar el deseo de Reino Unido de guardar las distancias con Bruselas. En lugar de un matrimonio, esta relación abierta se presenta como un modelo de cara al futuro. Será enormemente difícil garantizar la disciplina presupuestaria y la cohesión política entre 23 o más países de la Unión Europea, dijo en Londres Robin Niblett, director del prestigioso centro de estudios internacionales Chatham House en Londres. Sobre todo se imponen las enormes diferencias en la capacidad de competitividad. “Actualmente quizás no es tan malo para Reino Unido permanecer al margen”. La economía británica necesita Europa, eso es algo que Cameron no niega, pero el temor a quedarse realmente solos en algún momento no parece demasiado agudo. En una encuesta del diario conservador “Mail on Sunday” se señala que cerca de un 62 por ciento de los británicos respaldan la decisión de Cameron guardar más distancia con Bruselas. Además, un 48 por ciento quiere salir de la Unión Europea. Aun cuando el diario es conocido por su marcado euroescepticismo, tampoco en los círculos moderados se pide una alianza mayor con Europa. Hasta el líder de la oposición, el socialdemócrata Ed Miliband, del Partido Laborista, acusó a Cameron el viernes tan sólo de errores catastrofales en las negociaciones y la falta de tacto. Cameron actuó pensando en los intereses de partido y con ello dio alas a los euroscépticos en sus filas.