Los casos impunes de la Justicia en Bariloche
Familiares de las víctimas aún esperan una respuesta. Hay responsabilidad de jueces, fiscales, testigos y policías.
EXPEDIENTES
“No existen crímenes perfectos. Existen investigaciones imperfectas”, lamentó el 18 de junio de 2014 el Fiscal de Cámara Carlos López. Luego, pidió la absolución por falta de pruebas para Edgardo Omar “Nano” Vera y los hermanos Miguel Alejandro y Leonardo Garnica, quienes habían sido acusados como presuntos autores del homicidio de Cristian Nicolás Varela. La madre de la víctima no lo podía creer. Tampoco sus familiares que se miraban desconcertados. Estaban furiosos. Se marcharon con su dolor e indignación a cuestas decepcionados con el Poder Judicial.
Decenas de familias sufrieron una situación parecida. Confiaron que iban a obtener justicia, pero aún siguen esperando.
Investigaciones deficientes, sobre todo, en las primeras horas después del homicidio, testigos que en la etapa de instrucción dicen una cosa y en el juicio pierden la memoria por temor a las represalias, ineficiencia del sistema judicial, testigos de identidad reservada que nunca aparecen en las audiencias son algunas causas que complican las investigaciones.
Después de varios años, hay padres que ni siquiera saben quién mató a su hijo. Esposas que lloran el asesinato de sus maridos y no hay ningún imputado condenado. Madres que sufren por un hijo desaparecido. Hay causas que quedaron atrapadas en el laberinto de la burocracia judicial. Son una asignatura pendiente para funcionarios y magistrados de la Tercera Circunscripción del Poder Judicial de Río Negro.
Varias causas impunes o sin resolver hasta el momento pasaron por las manos de casi todos los jueces de Instrucción o fiscales de Bariloche.
El homicidio del médico policial Guillermo Neumann es uno de los casos impunes emblemáticos.
Neumann fue asesinado la noche del 26 de marzo de 2010. Había llegado con su familia a su domicilio y se quedó en el auto con sus dos hijos, porque su señora descendió para ir hasta la casa. Un sujeto apareció de entre las sombras, abrió la puerta del acompañante, le apoyó un pistolón cerca de la cabeza y disparó. Neumann estaba al volante y cayó herido de muerte. En el lugar hallaron el arma.
Pero la investigación nunca identificó al homicida. Y el juez de Instrucción Ricardo Calcagno sobreseyó en marzo pasado a Ricardo Arriagada y Agustín Emanuel Pérez, que eran los únicos sospechosos vinculados a la causa.
El fiscal Guillermo Lista no se opuso. Tampoco el abogado Alejandro Pschunder que representa a la madre de la víctima, que es la única querellante en la causa. La viuda de Neumann se cansó de tanta injusticia. Renunció a finales de 2014 a seguir interviniendo como querellante con fuertes críticas al juez y los funcionarios policiales y judiciales que intervinieron en la investigación.
Jorge “Cachito” Nahuelquín apareció asesinado la mañana del 21 de abril de 2011, en el barrio 150 Viviendas de Bariloche. La investigación apuntó hacia su esposa, Verónica Arellano, que lo encontró tirado en la puerta de la casa. Pero el fiscal Eduardo Fernández retiró la acusación por falta de pruebas en el juicio. Por eso, el tribunal absolvió a la mujer que esta semana murió de causas naturales. No sabe hasta hoy quién mató a Nahuelquín.
La investigación para esclarecer la muerte de Guillermo “Coco” Garrido volvió hace más de un año a foja cero. La Cámara Criminal Segunda de esta ciudad resolvió en diciembre de 2014 por unanimidad declarar la nulidad de las indagatorias de los policías Juan Mauricio Aroux, Moisés Víctor Lara y Emilio Victorio Oyarzún. En consecuencia, se desmoronó el procesamiento que el exjuez de Instrucción Martín Lozada había dictado a finales de 2013 contra los tres agentes de la Policía de Río Negro como presuntos autores del delito de homicidio culposo.
Garrido fue detenido la tarde del 13 de enero de 2011 tras protagonizar un choque en El Bolsón. Estaba supuestamente ebrio. Ingresó a las 21.40 detenido a la comisaría y a las 21.45 fue trasladado hasta el hospital. Regresó a la unidad policial y a las 22.50 fue encontrado ahorcado con un cinturón amarrado a una reja del calabozo. Tenía 24 años.
Giselle Monje apareció asesinada el 11 de diciembre de 2013. La investigación avanzó rápidamente y las sospechas cayeron sobre Roberto Bordón y Eduardo Ariel Fernández, que fueron imputados como los presuntos autores del homicidio de la joven. Los sospechosos estuvieron varios días detenidos, pero no surgieron pruebas que los incriminen. Por eso, el juez de Instrucción Marcos Burgos les dictó a finales de enero de 2014 la falta de mérito y los liberó. Luego, en agosto pasado sobreseyó a los imputados. La investigación sigue abierta, pero no surgió ninguna pista firme que lleve al autor o los autores del crimen de la joven de 21 años.
Juan Higuera Catalán desapareció el 6 de enero de 2012. Nunca más se supo de él. Roberto Ángel pasó a buscarlo por su lugar de trabajo en un Renault 12. Fue la última persona que lo vio con vida. La investigación apuntó sobre Ángel y Mirta Cotaro, exempleadora de Higuera Catalán, que le había iniciado un juicio laboral. Ambos fueron procesados por Calcagno como presuntos autores del delito de homicidio por encargo. Pero la Cámara Criminal Segunda revocó los procesamientos, liberó a los imputados y apartó a Calcagno. Luego, la investigación no tuvo avances. Hasta la fecha se desconoce qué pasó Higuera Catalán.
La lista sigue. Son familias que sufren y que esperan encontrar justicia para tener un poco de paz.
DeBariloche