Los desobedientes de siempre





PANORAMA POLÍTICO DE RÍO NEGRO

Las fallas en la comunicación existen pero escondida detrás de ellas está la ancestral desobediencia que caracteriza nuestra sociedad. Es una mezcla de rebeldía vacua, falsa resistencia y un equivocado espíritu de oposición. Las redes sociales, donde un micromundo estalla cada tres segundos, amplifican como oposición lo que en la vida real es más bien una enorme confusión: a esta altura cuesta encontrar alguien que sepa hasta qué hora podemos salir y qué provincias podemos visitar. En síntesis, se queja de que el dólar caro no permite viajar al exterior aquel que apenas puede cargar la SUBE.


“No hay un encuadre muy cuidado” en la comunicación del Gobierno, sostiene el politólogo Mario Riorda. “Generalmente –continúa– la política lo que hace es corresponsabilizar al ciudadano pero no hacerlo parte del codiseño y de la cogestión. Entonces se vuelve intolerable”.


Es complejo cómo podría la ciudadanía intervenir en el diseño y en la gestión de la crisis, pero seguramente es por ahí que se encuentra la solución a lo que ahora se considera un error en el mensaje.
En la comunicación oficial “la primera etapa tuvo un consenso importante”, desde el punto de vista político y comunicacional pero “el presidente pasó del éxito al exitismo”, observa Riorda.


Frente al error del presidente, la oposición es implacable aunque algunos de los suyos también sean gobierno en las provincias.
Arabela Carreras no tiene esa oposición. Fue volteando los cercos de la distancia física obligatoria para los rionegrinos sin que nadie la criticara y ahora que el turismo fluye por la provincia y los casos se disparan tampoco es blanco de reproches.


Los que la tratan cotidianamente observan un cambio en la gobernadora Carreras luego de un período en el que asumió posiciones demasiado firmes.


Tuvo roces fuertes con muchos intendentes, incluso de su partido, cuando hace unas semanas quiso volver atrás con las aperturas, pero quienes vivieron esa tensión dicen que se dio cuenta a tiempo.
En el Zoom que tuvieron el jueves con la gobernadora los intendentes le dijeron que la apelación a la responsabilidad social no alcanza y que no es en los comercios de la provincia donde el virus transita a piacere, sino en la intimidad de los hogares, de las salas privadas y de los encuentros callejeros sin precaución.


Uno de esos intendentes contó su indignación con la Justicia o con determinado juez porque, cuando los agentes municipales detectaron una reunión de medio centenar de personas en uno de los barrios más ricos de la ciudad, el Poder Judicial se lavó las manos y el gobierno local no pudo, no ya desbaratar la fiesta, sino ni siquiera identificar a los contertulios. Si hasta el dueño de casa salía al portón y les decía a los inspectores de la Municipalidad, socarrón: “De paso me cuidan los autos de los invitados”.
Sin la ayuda del Poder Judicial y sin la decisión política de sacar a la Policía a la calle, difícilmente los hijos del rigor que abundan en nuestras ciudades vayan a acatar una medida sanitaria.


Los intendentes son los primeros que advierten que la actividad comercial no sube los contagios, sí la falta de apego a lo que se ordena por razones epidemiológicas.



Desde marzo hasta mediados de octubre (son los datos disponibles), los fiscales rionegrinos iniciaron 4.523 causas penales a personas que incumplieron con el aislamiento físico. Están así repartidas:
• El 6% (276) corresponde a la Primera Circunscripción Judicial cuya cabecera es Viedma.
• El 43% (1.951) a la Cuarta Circunscripción (Cipolletti).
• El 39% (1.761) es de la Segunda Circunscripción (Roca).
• Solo el 13% corresponde a la Tercera Circunscripción (Bariloche).


Los acusan de propagar “una enfermedad peligrosa y contagiosa para las personas” (3 a 15 años de prisión) y de resistencia o desobediencia “a un funcionario público en el ejercicio legítimo de sus funciones” (15 días a un año).


Hasta ahora no se conocen procesos en los que los imputados hayan recibido condenas.


La semana arranca con Bariloche con turistas como hacía meses que no se veía y con Las Grutas, luego de los primeros días del año que no fueron de sol ni de visitantes, preparada para recuperarse. Sin un control que obligue al cuidado, el virus estará a sus anchas.


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