Los 'fantasmas' de Lisandro Alonso
La exhibición del cine independiente en debate. Filme que retoma sus personajes anteriores.
BUENOS AIRES (Télam).- El cineasta Lisandro Alonso estrenó el viernes «Fantasma», un filme atípico en el que reúne a los protagonistas de «La libertad» y «Los muertos», su dos obras anteriores, para hacer un llamado de atención sobre las trabas que cierto tipo de cine -más arriesgado, menos convencional- tiene para estrenarse y llegar a un público masivo.
El título de la película remite a cierto tipo de salas y a una clase de espectadores -que por ser menos no son menos importantes- que el estado de cosas en el cine mundial ha convertido en verdaderos «fantasmas», ya que parecen pasar desapercibidos, casi invisibles, para los medios de comunicación y los dueños de la mayoría de las cadenas de exhibición.
«Fantasma» fue filmada enteramente en la sala Leopoldo Lugones y en escaleras, pasillos, oficinas y otras dependencias del Teatro San Martín de la Capital Federal (avenida Corrientes 1530).
«Creo que vamos por un mal camino a nivel mundial, porque estamos en una mala situación para producir y los exhibidores están en peores condiciones para mostrar películas que no tengan la estrategia de mercado de Hollywood», advirtió el cineasta argentino en una entrevista con Télam.
Para Alonso, que ahora prepara el rodaje de «Liverpool», su cuarto largometraje, «cada vez es más difícil estrenar.
Hay muchos autores importantes que le aportan muchísimo al cine, que ganaron grandes premios en festivales internacionales, pero no encuentran lugares para mostrarse».
«La película trata un poco de todo esto. Habla acerca de los pocos espacios donde puede verse ese cine valioso, que no tiene otro lugar para exhibirse. Son salas, películas y espectadores fantasmas», agregó el realizador.
«Fantasma», que tuvo su lanzamiento internacional en la Quincena de los Realizadores del último Festival de Cannes, recupera a Misael Saavedra y Argentino Vargas, protagonistas de «La
libertad» y «Los muertos», pero esta vez el director los filma fuera de su hábitat.
En lugar de deambular por la naturaleza, ahora lo hacen perdidos por ese laberinto de la cultura urbana que es el Teatro San Martín, buscando la sala donde será proyectada una película, mientras sus gestos revelan la sensación de inadecuación y extrañamiento que sufren en relación con el espacio desconocido que los circunda.
«Intenté divertirme y mostrar cómo funcionaría la cabeza de Argentino Vargas -el protagonista de «Los muertos»- en un entorno totalmente diferente al suyo», recordó Alonso, que comenzó esta aventura cinematográfica de silencio, espacios vacíos y tiempos laxos como un cortometraje que luego, en su rodaje, devino en largo.
Alonso considera a este filme como «una experiencia más en un proceso de crecimiento como realizador.
Creo que estoy aprendiendo y me parece bueno tomar este tipo de riesgos. Sin embargo, no me creo capacitado para hacer otro tipo de películas que las que hago», admitió.
«De acá en adelante pienso hacer otro tipo de cosas, trabajar con otros personajes», señala Alonso.
» Con esta película cerré una puerta y abriré otra con 'Liverpool', aunque no sé a dónde me va a llevar, porque no quiero hacer ni cine comercial ni experimental», anunció el cineasta.
Para él, «el cine tiene apenas 110 años para que alguien pueda decir cuál es el mejor tipo de películas que hay que hacer y ver».
«Creo que lo mejor para el espectador es que haya diversidad y que no se convierta a este tipo de salas y películas alternativas en fantasmas, como si fueran menos importantes que las que se ven en los cines comerciales», agregó.
«Creo que lo que se inició hace cinco años con algunos jóvenes en el denominado 'nuevo cine argentino', hoy prácticamente está desapareciendo; todo lo que allí estaba suspendido en el aire hoy por diversos motivos está casi muerto», opinó Alonso.
Y agregó: «La honestidad, el riesgo, el disfrute y la falta de especulación, en la mayoría de los casos de hoy, aparenta ser cosa del pasado».
PAULO PECORA
Télam