“Los hijos de la pavota”
Siempre creí que los argentinos tenemos manía persecutoria. Tenemos la certeza de que el mundo está en nuestra contra, por pura envidia nomás, porque somos tan pero tan importantes que el resto de la humanidad se ha confabulado para que nunca tengamos el destino de grandeza que nos merecemos. Con este criterio nunca nos hacemos cargo de nuestros errores, siempre le echamos la culpa de nuestros males al otro. Es una actitud infantil, pero es uno de los errores que siempre nos ha caracterizado y que definitivamente tenemos que erradicar.
Pero en lo que se refiere a fútbol, algo de eso hay. En efecto, no encuentro otra explicación para la eterna ninguneada que nos dispensan las máximas autoridades del fútbol (Conmebol y, fundamentalmente, FIFA). Antes, cuando vivía Grondona, no era tan patente como ahora. Hoy parece que somos los hijos de la pavota, y Chile, que futbolísticamente no existe, tiene lejos mucho más influencia que nosotros al momento de reclamar por lo que ellos creen son sus derechos. Y logran por escritorio lo que no pudieron conseguir en un campo de juego. Por ejemplo: reclamar los dos puntos que finalmente le ganaron a la modesta selección de Bolivia, pese a que en la cancha habían rascado un empate de local. A nosotros nos embocan de oficio, sí, de oficio. Y acá, pese a la aclaración de Chile de que ellos no habían pedido tal sanción disciplinaria, y como los chilenos no se caracterizan precisamente por su sinceridad y/o lealtad, a mí nadie me saca de la cabeza que hubo influencia de ellos para que aconteciera tal castigo, que indirectamente les favorece, puesto que dejaría afuera de las eliminatorias al más importante jugador del competidor directo para lograr una plaza en Rusia 2018.
No va a ser la primera vez ni la última que nos perjudican: el penal a favor de Alemania en la final Italia 90 y la cama que le tendieron a Maradona, y por lo tanto al fútbol argentino, en
EE. UU. 94, etc.
Con toda la bronca, la frustración y la tristeza que me embargan, seguiré confiando en nuestra selección para superar este difícil momento, pero si por esas cosas que tiene este hermoso deporte llamado fútbol, que tantos intereses oscuros y maniobras fraudulentas esconde bajo la alfombra, Argentina quedara afuera, no me imagino un mundial sin el mejor jugador del mundo. Me parece que la FIFA le erró feo.
Albérico Martín Cáceres
DNI 11.047.612
Albérico Martín Cáceres
DNI 11.047.612
Siempre creí que los argentinos tenemos manía persecutoria. Tenemos la certeza de que el mundo está en nuestra contra, por pura envidia nomás, porque somos tan pero tan importantes que el resto de la humanidad se ha confabulado para que nunca tengamos el destino de grandeza que nos merecemos. Con este criterio nunca nos hacemos cargo de nuestros errores, siempre le echamos la culpa de nuestros males al otro. Es una actitud infantil, pero es uno de los errores que siempre nos ha caracterizado y que definitivamente tenemos que erradicar.
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